El año y sus recuerdos

Por Manuel Hernández Villeta

El año termina con el país sometido a una profunda crisis, que arropa a todos los sectores nacionales. La pandemia  luce incontrolable, ahora con nuevas variantes y fuerzas, que han doblegado el pulso normal de la sociedad.

Lo primero que se tiene que rescatar es la economía. No solo en lo que se refiere a la superior, a los linderos  de las grandes inversiones, a las que siempre van viento en popa, de acuerdo con los informes del Banco Central. Hay que salir en ayuda a las finanzas de los cheles.

En medio de la pandemia se han perdido cientos de empleos que no se van a poder recuperar a un corto tiempo. Ello conlleva la ampliación de los problemas económicos y sociales del país. Hay que iniciar con miras al venidero año una política de pleno empleo.

La economía popular, la del día a día, la de los chiriperos y emprendedores, camina lentamente, apoyada en muletas. Hay que darle fortaleza para que el peso corra por las calles y se vea un renacer de las actividades productivas.

La apertura dispuesta por el gobierno ha servido para dar nuevo impulso a todas las fuerzas productivas del país, pero con miras al venidero año, hay que tomar en cuenta hasta donde es posible mantener una normalidad en la vida diaria, cuando las nuevas variantes del brote epidémico nos atacan.

El año 2021 deja muchos recuerdos y al mismo tiempo planes sin cumplir. No es del todo cierto el estribillo de año nuevo, vida nueva. Los males que se arrastraron durante los pasados doce meses son un fuerte fardo que tenemos sobre los hombros y con el cual sé tiene que convivir.

Quedan muchas cosas pendientes. La lucha contra la corrupción es una de las principales. Su planteamiento mediático, dentro y fuera de los tribunales, la convierten en uno de los principales aspectos noticiosos del país, y en este año que se inicia los juicios deberán llegar  a conclusiones, condenas o exculpaciones.

Se tienen que tomar las acciones para lograr que la justicia sea verdaderamente independiente. Hay que enviar un proyecto de ley, donde se le dé la plena independencia al poder judicial. Hay una ecuación que no se equivoca: mientras haya un personal de justicia designado por decreto, no habrá total independencia.

Rompamos el viejo estribillo de que hay que cambiar para que todo siga igual. En este 2022 hay que  zarandear a una sociedad dormida y hasta cierto punto deteriorada. El país tiene que dar un salto hacia el progreso y el desarrollo, dejando atrás los lazos que nos atan a un pasado que nunca fue placentero. Hora de cambios, o estancarnos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández  Villeta

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