El aeropuerto de Bávaro: tan necesario como injuriado  

Por Rolando Robles

La democracia siempre será un proyecto en construcción. Porque a pesar de lo antiguo del término, que data de unos 500 años antes de Cristo, se reconoce que el espíritu mismo de su implementación está influenciado por los males que ella misma genera, haciéndola portadora de su propia ruina, si es que no se impone una dinámica perenne de observación, evaluación y correctivos de las desviaciones que siempre aparecerán.

Es así como se construyen esos bolsones de injusticia que a diario vemos en todos los niveles de la sociedad que tanto predica esa doctrina de gobierno. Según el criterio de los grandes pensadores de la antigua Grecia, Democracia se define “más o menos, como el poder del pueblo” pero, ese concepto de los sabios ancestros aún está por confirmarse y lo que es peor, en realidad no sabemos si finalmente será conveniente para la salud de la humanidad. De manera que las comillas usadas en la definición están bien justificadas.

Todo este rodeo viene a cuento para tratar de interpretar y entender la gran polémica generada por la construcción de un nuevo aeropuerto en la zona considerada como: “la joya de la corona” del turismo nacional. Esta iniciativa de un grupo de inversionistas dominicanos, y creo que también extranjeros, que procura dinamizar todavía más la economía de la parte este del país, ha encontrado una oposición tan fiera y cruenta como la mostrada por la monarquía, al momento de implantar la forma de gobierno democrático que finalmente la sustituiría.

La reacción de los que monopolizan el transporte aéreo de la zona, ante la posibilidad de tener que competir, solamente se compara con la cerrazón de la Iglesia en tiempos de la Inquisición. Pero cuidado, no vaya usted a pensar que las acciones de la “nueva iglesia” -representada en cuerpo y alma por estos rancios monopolios empresariales- se diferencian de las prácticas medievales que impusieron el terror y la barbarie en la Europa de entonces.

Lo que separa aquellos hechos de éstos es el tiempo y los instrumentos usados para eliminar la disidencia. Antes le sacaban las confesiones al ritmo de las más inhumanas torturas a los no creyentes, mientras que ahora, se impone la sutileza de “mover dinero entre autoridades de diferentes estamentos y “opinadores públicos” para producir y a seguidas justificar con la opinión pagada, las decisiones judiciales que detienen el libre avance empresarial. Decisiones que por demás, han sido producto de las canonjías y prebendas ofrecidas y concedidas en los enclaves del poder básico.

En medio de esta bizarra lucha de un sector por impedir que el otro pueda sentarse a la mesa y degustar un pastel que cada día se hace mas grande y que -más temprano que tarde- forzosamente tendrán que compartir, so pena de atragantarse, hay dos sectores que observan los hechos con aires de indiferencia cuasi indolente y que al final del día resultarán ser los mas perjudicados. Estos dos espectadores, el gobierno y el pueblo de la región, perderán mucho más que los “inquisidores” y los “no creyentes” que hoy se resisten a ser avasallados.

Y digo el pueblo de la región este del país, porque él será el mayor perjudicado de esta guerra contra el desarrollo nacional. Se estima que con la puesta en operación del muy útil y necesario Aeropuerto Internacional de Bávaro, se crearán cerca de 30,000 nuevos empleos que mejorarán las condiciones de vida de los residentes de los pueblos vecinos y dinamizarán el avance de la zona.

En el caso del Estado dominicano, aunque el gobierno central no haya tomado partido contundentemente, por uno u otro sector, se da por un hecho que sufrirá los embates del descontento popular, porque -injustamente por supuesto- el pueblo lo tipificará de “cómplice por inacción”. El dicho es muy claro, aunque nada justo: “el que calla otorga”

Ya es hora de que se detenga esta absurda oposición al adelanto y evolución de la denominada “industria sin chimenea”, sólo por la resistencia de vetustos negociantes que no pueden competir si no están protegidos por los monopolios tradicionales, tan aviesos y recalcitrantes.

¡Vivimos, seguiremos disparando!

 

POR ROLANDO ROBLES   rolrobles@hotmail.com      031222

 

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