El 50+1 y la democracia dominicana

Por Luis Columna Solano jueves 13 de enero, 2022
Luego de escuchar íntegra la entrevista que concedió a un importante medio de comunicación la doctora Milagros Ortiz Bosch, ex vicepresidenta de la República y actual Directora de Ética e Integridad Gubernamental  del gobierno dominicano, donde opinó entre otros temas, sobre la Ley electoral y el 50+1 exigido por la misma y la democracia para qué un candidato(a) a la presidencia de la República, pueda ser elegido en primera vuelta electoral, me veo en la obligación ciudadana de oponerme a su criterio.

Lo primero que deseo expresar, es mi admiración personal por la sobrina del profesor Juan Bosch, mayor referente moral de nuestra sociedad en todos los tiempos, y más que por eso, por su ejercicio pulcro en la vida política y en  los cargos institucionales que ha ejercido. No obstante, nada de acuerdo con su dilema respecto al sistema de doble vuelta electoral y los renglones numéricos que se exigen para lograr alcanzar en primera vuelta, la presidencia y vicepresidencia de la República en una elecciones libres y democráticas organizadas por la Junta Central Electoral de acuerdo a la Constitución de la República.

Y es que resulta paradójico que la honorable dama haya expresado, qué este sistema en parte, es antidemocrático, ya que permite que un perdedor en primera vuelta (el que queda en segundo lugar)  pueda ser el ganador en la segunda vuelta  cuando ella, precisamente ella, fue elegida  el 16 de mayo del año 2000 con ese sistema, como la primera mujer en alcanzar la vicepresidencia de la República junto al ex presidente Hipólito Mejía Domínguez en una elecciones donde no lograron alcanzar el citado 50 +1 de los votos válidos emitidos.

Recordar que llegaron a un 49% y fracciones  y el candidato que logró pasar a una segunda vuelta que debieron celebrarse el 30 de junio de ese mismo año, el ahora ex presidente Danilo Medina renunció a su derecho constitucional, tras considerar que era innecesaria, vista la gran diferencia en puntos porcentuales entre ambos candidatos y la posición política del tercero, el doctor Joaquín Balaguer, presidente de la República en ejercicio.

Pero además, ese sistema fue justamente aprobado tras un  gran acuerdo entre todos los partidos políticos, el empresariado, las iglesias y otros sectores considerados fuerzas vivas de la nación, para desbloquear la gran crisis postelectoral  de casi tres meses, generada por los resultados de las elecciones generales de 1994, donde el candidato  conservador y presidente de la República Joaquín Balaguer, venció al  candidato socialista doctor José Francisco Peña. Aquel acuerdo fue denominado Pacto por la Democracia. Entonces ..(…) ¿Como la doctora Milagros Ortiz Bosch comete el gravísimo error de cuestionar este sistema de elección popular?

Tras ese acuerdo que entre otras cosas, impuso la no reelección y un recorte de dos años al mandato presidencial de Balaguer, es decir, reducido al 16 de agosto del 1996, en las primeras elecciones presidenciales y vicepresidenciales separadas de las congresuales y municipales en mayo de 1996,  el doctor Peña Gómez nuevamente candidato presidencial del PRD, resultó derrotado por el doctor Leonel Fernández en segunda vuelta, tras un acuerdo del  PLD con Balaguer en segunda vuelta, quien no pudo participar en los comicios, pero sí incidir e inclinar la balanza.   Quizás por este dato y posterior hecho histórico la dama basó su opinión en solidaridad al extinto líder de masa, que no logró ser presidente de la República, pero observemos qué igualmente resulta paradójico, que a tan solo 4 años de aquella derrota, justamente el mismo doctor Balaguer, a través de sus movimientos políticos, fue quien implícitamente invitó a Danilo Medina, entonces candidato presidencial del PLD a renunciar a la segunda vuelta, pues no le apoyaría.

En conclusión, hemos visto que el sistema de doble vuelta es verdaderamente democrático por su naturaleza y aplicación. Que en verdad son las circunstancias políticas, sociales y económicas las que caracterizan cada resultado electoral y sobre todo, que cuando un pueblo toma una decisión, no hay estrategia que funcione para subvertirla.

Autor. Lic. Luis Columna Solano– Politólogo y máster en gobierno y administración pública.

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