Educación continua para los Vocales de los Tribunales de Trabajo

Por Abrahan De La Cruz Zapata miércoles 12 de septiembre, 2018

El mundo de hoy es muy exigente, nos reclama cada día el desempeño de nuestras funciones de forma eficiente y transparente. Para lograr esto es necesario la capacitación y el estudio constante,  demostrando una compenetración plena.

El filósofo Cosmopolis sostiene que el conciliador (vocal) debe tener adeudada relaciones humanas y psicología de grupos, sin descuidar los conocimientos de economía y administración de empresas. Esa está en una formación polivalente, que abarca disciplinas diversas, sin llegar quizás, a alcanzar las exigencias de una profesión autónoma, imponiéndose la necesidad de una capacitación ad-hoc. No es admisible en el estado actual de las relaciones laborales, una conciliación meramente empírica; es menester un esfuerzo serio para la capacitación profesional.

La etapa de la conciliación debe llevarse por personas preparadas, que puedan recibir educación continua con frecuencia por departamentos especializados. Solo así se podrá compenetrar en la medula de cada conflicto, familiarizándose con él, entenderlos en su génesis, desarrollarlos y estar en amplitud de conducirlos exitosamente, de una manera que no entorpezca o no empeore el proceso conciliatorio.

Los vocales deben tener dotes personales de habilidad, ecuanimidad y constancia. Deben saber escuchar, ser permeables a los argumentos, pero a la vez persuasivos; ser corteses pero firmes y rectos. Deben fundamentalmente, ser capaces y crear un clima de confianza con tacto, discreción y seguridad en sí mismo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala las cualidades que debe poseer un conciliador, entre ella está;  a) Independencia e imparcialidad, b) Dedicación, c) Experiencia en relaciones humanas, d) trato cortes, discreto y amistoso, y facultades de persuasión, e) conocimiento de la rama de actividades y del sistema de relaciones de trabajo, y f) capacidad para sacar partido de la experiencia y la formación.

El Código de Trabajo no señala como requisito para ser vocal, que se tenga conocimientos de los aspectos que hemos señalado precedentemente, pero considero que todo el que sea seleccionado para realizar trabajos de conciliador (vocal) debe tener como requisito obligatorio conocimientos de las normas laborales y especialmente conocimientos avanzados en Resolución Alternativa de Conflicto (RAC).

Se debe priorizar la necesidad de una reforma al Código de Trabajo, ya que este no tan solo tiene artículos que dificultan algunos procedimientos, sino que también tienen el de la etapa conciliatoria que no se cumple en nada de lo absoluto, creando congestión y retrasos en los tribunales.

El Departamento Judicial de Santiago recibe menos conflictos laborales que el Departamento Judicial Santo Domingo, sin embargo, este consta con departamentos administrativos especializados para la conciliación, donde también los vocales reciben educación para avenir los conflictos laborales. La Suprema Corte de Justicia (SCJ) debe copiar esto y aplicarlo en todos sus departamentos judiciales, ya que “toda historia de los progresos humanos es la simple imitación del genio”.

Si es que no tenemos presupuesto para mejorar nuestro sistema judicial, un préstamo más que se tome no haría daño, ya que si los legisladores se aumentan sus sueldos y van a dormir a las sesiones, que será de los empleados públicos que trabajan incansablemente con horarios de trabajos establecidos y que trabajan con mora judicial… Pero ya esto es harina para otro costal.

El Poder Ejecutivo debe ampliar el presupuesto asignado al Poder Judicial, para que estos puedan crear programas especiales, tales como la ampliación de los tribunales móviles y obviamente el de educación continua para los vocales, ya que estos no reciben ninguna formación, ni mucho menos cumplen con el rol por el cual han sido asignados.

POR: ABRAHAN DE LA CRUZ ZAPATA

 

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