Eduardo Gautreau de Windt

Por Ramón Saba jueves 4 de julio, 2019

Nació en Santo Domingo, el 27 de abril de 1962.

Ensayista, narrador, poeta y gestor cultural. Es médico, especialista en vías respiratorias, además de cirujano torácico. Ha sido jefe de servicio de cirugía de Tórax en el Hospital Central de las Fuerzas Armadas; cirujano y profesor de post grado de neumología y cirugía en el Hospital Dr. Salvador B. Gautier; Subdirector nacional del Instituto de Patología Forense; profesor de grado en medicina en las universidades Autónoma de Santo Domingo (UASD), Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), Mundial y de la Tercera Edad (UTE), además de la Federación Centroamericana y del Caribe de Neumología y Cirugía del Tórax. Ha participado como conferencista en actividades médicas, además de la República Dominicana, en España, Brasil, Perú, México, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Ecuador y Venezuela; en actividades literarias, además de nuestro país, en Puerto Rico y Nueva York.

Eduardo Gautreau de Windt proviene de una estirpe de trabajadores de las artes, por amor al arte: músicos, compositores, poetas, escritores, actores, pintores, y hasta cantantes.

En su haber bibliográfico se descubren los títulos poéticos “Susurros de la lux” y “Sublime Incompletud”, en cuentos “Relatos de un silbo”. Cuentos y poemas suyos han sido incluidos en varias antologías, nacionales y latinoamericanas; así como ensayos suyos forman parte de obras de otros autores.

 

Produjo por más de 6 años un emblemático espacio en vivo, en el cual ponderaba la trayectoria de todos los autores dominicanos destacados individualmente, inicialmente desde la desaparecida Librería Thesaurus.  Ha sido conductor de paneles y actividades ligadas a la literatura y presentador de importantes obras. Su línea escritural está muy ligada al erotismo sutil y a la protomística.

Eduardo Gautreau de Windt es miembro del Movimiento Interiorista que dirige el reconocido intelectual y director de la Academia de la Lengua, Bruno Rosario Candelier.

El escritor Premio Nacional de Literatura 2009, José Alcántara Almánzar, confiesa que Eduardo Gautreau de Windt Es un poeta con un mundo espiritual que se expresa en cada verso. Escribe una poesía en que la luz adopta mil expresiones y significados; una poesía muy sentida, que se va revelando sin estridencias, pero que a veces cala muy hondo, son pocos los poetas dominicanos que conozco con una preocupación no solo por lo humano, sino también por lo divino, lo espiritual, lo religioso. Su obra “Relato de un silbo” reúne numerosos textos breves y brevísimos con los que este autor, (un hombre soñador, curioso y sensible, incursiona en el terreno de la prosa poética); pero lejos de ser cuentos según la ortodoxia del género, se trata de narraciones irreverentes en las que despliega su imaginación para contarnos anécdotas, curiosidades sobre la creación literaria y la mitología, o parábolas edificantes acerca de la condición humana. Convertida en ente generador y obsesión mayor, la mujer se transforma aquí en principio y fin, sujeto privilegiado, y pese a cierto candor en las palabras empleadas, queda un sustrato de provocación al leer estos escritos que, lejos de ser inocentes, ponen muchas veces el dedo en situaciones y temas escabrosos e innombrables.

La también Premio Nacional de Literatura 2016 Ángela Hernández es de opinión, a través de su poesía vibrante y depurada, se nos revela en territorios asombrosos y considera que ganará mucho más amor y admiración de los que ya cosecha porque ese aliento poético aproxima, canta y cautiva con inusitada suavidad.

Finalmente, el escritor, editor, catedrático universitario y premiado poeta residente en Puerto Rico, Carlos Roberto Gómez Beras, estima que la obra de Eduardo Gautreau de Windt “Susurros de la lux”, no es superficial ni pasajera; es un ejercicio definitorio y milenario que todos los que alguna vez despertamos hemos intentado, pero no todos logramos: reconocer en nuestro adentro aquello brillante que nos también hace universo. Para lograr este momento de luz (anagnórisis, iluminación, epifanía, inspiración) el autor asume, con valentía, verdad y despojo, su oficio de poeta que busca en esta experiencia el (re)nacer como uno de los premios de este tránsito/trance supremo; y personaliza este viaje interior con sagaces referencias a la cultura clásica, a la mística (occidental y oriental), a la taína y, sobre todo, a la vida del que, a través del desamor, la pérdida y las pequeñas muertes cotidianas, logra acceder al valor sagrado del amor

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Eduardo Gautreau de Windt:

 Cuando habito tu piel

 Cuando habito tu piel, accedo a recónditos espacios que solo el silencio toca. Cuando habito tu piel me aboco al túnel, al portal de sombras que me allega a tu ánima de hembra. Cuando habito tu piel me habitas todo, y caigo en un trance de pasión profunda, por los embates del látigo que forman tus caderas para mi soma en turgencia. Y tus urgencias son vórtices en el que mis vértices se amputan al alcanzar el culmen del amar en gemidos.

 

Cuando habito tu piel, soy tuyo como jamás de otra mujer he sido.

 

Por Ramón Saba

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