Dos nombres y una guerra

Por María Hernández viernes 25 de febrero, 2022

Como una coincidencia del destino los dos protagonistas de la guerra de Rusia contra Ucrania tienen nombres que comienzan con V, Vladimir y  Volodímir. Por un lado, el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente de Ucrania Volodímir Zelenski. 

Volodímir, joven presidente ucraniano, ha demostrado una gran valentía y una esperanza en su pueblo, sin precedentes, en la historia de una nación que fue sorprendida, en horas de la madrugada del miércoles, por la iluminación de las bombas que comenzaron a caer por tres regiones diferentes de ese país. En su última alocución de este jueves (24-2-2022) Volodímir  dijo  que le entregaría un arma a todo el que quisiera luchar por su país y que “se han quedado solos”.

Sin embargo, el presidente Vladimir Putin parecía convencido, este jueves, en su intervención ante la prensa ,  al decir que lo obligaron a iniciar la guerra y no le dejaron otra alternativa porque Occidente no tomó en cuenta sus pedidos en cuanto a la seguridad de su país. Ya Putin  demostró que tiene poder y control sobre sus fuerzas militares. No hay por qué esperar a que se tenga que derramar más sangre inocente para hacer que los militares rusos vuelvan a su país sin mayores complicaciones y se detenga el ataque que está recibiendo Ucrania.

La población de Ucrania salió a las calles a protestar un día después de los bombardeos que han dejado 137 efectivos militares  muertos y 169 heridos, muchos de la población civil, por lo que la guerra no es solamente contra objetivos militares como han informado las autoridades rusas.

Envejecientes heridos, cuerpos de civiles tirados, niños llorando en los brazos de su madre ante el paso del ruido de misiles por el entorno de sus hogares, como se ve en los medios de comunicación, pocos censurados, deberían estremecer a la comunidad internacional a la que ya el presidente de Ucrania ha advertido que de no intervenir en esta guerra la podrían tener muy pronto frente a la puerta de sus países.

Es penoso observar cómo los ciudadanos tardan  horas en largos congestionamientos de vehículos para buscar refugio junto a sus familiares en regiones o países más seguros. La mayoría de las embajadas han sacado a su personal diplomático y muchos ciudadanos de otras naciones tratan de salir del país por cualquier medio para preservar su vida ante la inseguridad  que vive Ucrania.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de España evacuó a Polonia a más de 180 residentes españoles en Ucrania. Trasladará su embajada a Leópolis, junto a la frontera polaca, si no se garantiza la seguridad en Kiev, a donde ya han entrado las fuerzas rusas.

La parte que representan Estados Unidos y sus aliados de la OTAN han continuado con nuevas sanciones económicas para el gobierno de Vladimir Putin y sus allegados lo que no detiene la guerra que cada segundo, minuto, hora y día se complica más y no se sabe cuál podría ser su desenlace para los países envueltos directamente en el conflicto y para todas las naciones a nivel global.

El presidente de los Estados Unidos Joe Biden aseguró, este jueves, después de la entrada de Rusia en Ucrania que las nuevas sanciones y restricciones económicas van a afectar gravemente a Rusia y que en los actuales momentos no piensan en el camino de la diplomacia.

Mientras, miles ciudadanos rusos han salido a las calles a protestar por la guerra de su país contra Ucrania y muchos han sido detenidos por agentes policiales lo que indica que en el seno de la población rusa no están de acuerdo con el conflicto armado.

En la República Dominicana, en el municipio de las Terrenas, en Samaná, algunos ucranianos que viven en el país salieron a las vías con pancartas a protestar por la guerra contra su nación. Otros dominicanos, entre ellos algunos religiosos, se encuentran  varados en ese país y hacen lo posible por salir de Ucrania antes de que la situación se ponga peor.

Dentro de las consecuencias a gran escala de esta guerra, los economistas de muchos países hablan de los aumentos que se producirán en los combustibles,  en  los productos que se derivan de materias primas importadas y en otros insumos que son utilizados en la agricultura y en la agropecuaria, entre otras áreas, lo que podría producir un déficit alimentario en la población a nivel mundial ya abatida por la persistente pandemia del Covid-19.

 

Por: María Hernández

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