Dos morenos entre abril y mayo ( II )

Por El Nuevo Diario lunes 23 de mayo, 2022

“Los revolucionarios seguimos haciendo la revolución aún después de muertos, cuando ya no tenemos vida para empuñar el fusil, cuando ya no tenemos voz para propagar las ideas revolucionarias todavía nos quedan los huesos para que nos sirvan de bandera”. Amin Abel Hasbún
José Francisco Peña Gómez y Maximiliano Gómez Gerónimo, nacieron políticamente en abril de 1965.

En ese importante momento de la historia dominicana, exhibieron “las estrellas que tenían en la frente”. Además de la coincidencia étnica, se mantuvieron en la misma trinchera y si no fueron los más, están entre los políticos latinoamericanos de mayor visión y capacidad para administrar el futuro.

No hay porqué dudar que, en algunos de los momentos de sus vidas, los gigantes de la política y la filosofía les permitieron que subieran a sus hombros, y por eso, pudieron ver más lejos. Es de ahí los dotes de grandes tácticos, de políticos creativos y la gran determinación y voluntad para la toma de decisiones, tres elementos que engalanan a los que, como José Francisco y Maximiliano.

 

Ellos, agarraron con voluntad la bandera que le hacía brillar con luz propia y fuerza para mantener indoblegables posiciones, convenientes con los intereses del Pueblo Dominicano. Por eso, asumieron los sacrificios que tal actitud y práctica conlleva y pagaron un alto precio.
Maximiliano Gómez, el Moreno Esta exposición trata de poner de relieve cómo y por qué dos ciudadanos dominicanos que nacieron
en situación de marginalidad desarrollaron voluntades y potencializaron sus inteligencias para convertirse en indiscutidos dirigentes de las posiciones más progresistas y revolucionarias, y poner sus personas, sus bienes y sus vidas para reivindicar, con su discurso y acción, el derecho a la justicia social y el socialismo de los dominicanos, los latinoamericanos y los tercermundistas afectados por
la injusticia económica, social y política.

Peña Gómez fue uno de los secretarios generales, de los partidos políticos de su época, con posiciones ideológicas similares a la del
PRD, con mayor poder de convocatoria y empatía con sectores de las clases: media y baja de la República Dominicana y de
Latinoamérica.

Maximiliano Gómez, en la misma intensidad que Peña, fue de los secretarios general de las organizaciones marxistas que existían el País en el período de la post-guerra de abril, el más influyente y respetado en el seno del movimiento de izquierda dominicano y de mayor preocupación por los que adversaban el comunismo.

Es oportuno expresar que, por la actitud del Moreno, en el manejo prudente de la política y en la toma
de decisiones, también fue respetado, admirado por sus adversarios.

Peña Gómez asumió el rol de convocar a las masas populares a las calles, el 24 de abril de 1965, para defender la constitucionalidad,
escenario que le sirvió de base para erigirse en dirigente político nacional y líder de amplios sectores populares. La coyuntura de abril,
fue la escalera que lo condujo a José Francisco a la secretaria general del PRD, convirtiéndose cinco años después, en 1970, en el líder del
Partido Revolucionario Dominicano.

Maximiliano Gómez, durante la revolución de abril, que contaba con no más de 23 años, fue de los
dirigentes de los comandos de la zona sur de la ciudad de Santo Domingo, específicamente los comandos
aledaños al Barrio San Lázaro cercano al Liceo Argentina.

Ambos, José Francisco y Maximiliano, actuando como aliados políticos, entre 1965 y 1970, por su militancia en posiciones revolucionarias visionarias, creativas e innovadoras y su capacidad de convocatoria, se convirtieron en la pareja de dirigentes políticos de centro izquierda, que más le preocupan al reeleccionismo balaguerista, a las empresas transnacionales instalada en el País y a los Estados Unidos.

La sinergia de los dos morenos, de estos dos dirigentes revolucionarios, tenía todas las potencialidades para aprovechar la coyuntura de postguerra, por las latentes posibilidades de otro levantamiento armado, como el de abril de 1965, en la Isla de Santo Domingo. Por consiguiente, Peña Gómez y Maximiliano Gómez fueron víctima de persecuciones, amenazas, apresamientos, impedimentos para el uso de los medios de comunicación radiales, entre otros.

Maximiliano Gómez, sin lugar a dudas, un gran aprendiz, aprovechó el paso por diferentes países para ampliar su cosmovisión política e
ideológica y convertirse, en la juventud de 31 años, en un dirigente con un nivel de crecimiento personal y político impresionante, superando
los limites en la educación formal, realizando una autorevolución de formación y conocimientos. Llama la atención que el Moreno fue, de
los dirigentes de izquierda, uno de los que más se preocupaba por los estudios académicos y políticos. Por eso, ponía de relieve la importancia
del permanente “engrasamiento del Far ideológico”.

En 1971 los morenos se encontraban fuera del País, José Francisco en un exilio “diplomático” y Maximiliano en un exilio forzado. El 23 mayo del año 1971 cae el Moreno asesinado en Bruselas, Bélgica. Entre sus contribuciones para la eficiencia en la lucha social, democrática y revolucionaria del pueblo dominicano y los pueblos latinoamericanos se encuentran: El planteo trascendente de que se podía y debía aprovechar las contradicciones existentes entre los grupos dominantes de la sociedad, entre ellos y frente al imperio y constituir un frente de fuerzas ideológicas y políticamente diferentes para enfrentar la dominación imperialista, en la lucha contra su expresión concreta en la sociedad dominicana, el gobierno balaguerista.

La validez de esta propuesta se evidenció posteriormente en la conformación del Bloque de la Dignidad Nacional y el Acuerdo de Santiago.
También, el Moreno se atrevió a plantear la revolución en el seno de la izquierda revolucionaria dominicana y del mundo, con sus
clarividentes posiciones frente al “colonialismo ideológico” de los dirigentes y militantes de la izquierda de ese tiempo, en su mayoría
creían que las realidades sociales, económicas y políticas eran las mismas en todas las partes del mundo y que las revoluciones se
hacían con recetarios. El modelo cubano, solo se produjo en Cuba.

Se comenzaron a observar a partir de 1973, con los resultados de la guerrilla de playa caracoles, que se requerían otras alternativas para
el pensamiento y la acción revolucionaria, como las planteadas por Maximiliano.

En ese orden, organizaciones socialistas y comunistas del País, comenzaron a realizar estudios sobre la realidad social dominicana. El Partido de la Liberación Dominicana formó a sus militantes y dirigentes, en gran medida, sobre la base del análisis de la historia dominicana.

Peña Gómez, quien falleció un 10 de mayo, hace 24 años, por su capacidad de comprensión de la situación internacional, ha sido de los primeros en entender y aprovechar las contradicciones entre los grupos de poder de los Estados Unidos, cuando considero como un
elemento a reflexionar, para la ejecución de planes políticos, en el marco de la región de influencia norteamericana, el rol que pueden desempeñar los liberales norteamericanos. Basta recordar sus actitudes en la República Dominicana y en Centro América y
el Caribe desempeñadas por congresistas liberales durante 1971 cuando la Banda reprimía a la población de los barrios de las grandes ciudades.

También la acción de los liberales en las elecciones dominicanas de 1978, 1990 y 1994 Otra gran enseñanza de Peña Gómez, se corresponde con la participación del Partido Revolucionario Dominicano en los escenarios políticos internacionales y el aprovechamiento de la solidaridad
internacional para el desarrollo de estrategias políticas internas.

El apoyo que la internacional socialista le dio al PRD, en las elecciones de 1978 y 1982 fue decisivo para sus triunfos electorales. Por eso, a mitad de los 80s el Partido Reformista, se agregó Social Cristiano, y acudió a las elecciones con la afiliación y el respaldo de la Internacional Social Cristiana y, entre el año 2000 al 2008, se escucharon opiniones de que el Partido de la Liberación
Dominicana realizo esfuerzos para afiliarse a la Internacional Socialista.

 

Por Francisco Herrera Catalino

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