Donde Están los Intelectuales que no se Expresan

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 22 de abril, 2020

Damas y caballeros. Este es el mejor momento para hacer el llamado que estado haciendo, por lo que insisto en ello. El mundo no puede seguir llevando el derrotero que viene llevando desde la mediados de la década de 1980, cuando el Estado dejo al libre albedrio del mercado la compra y venta de los productos, se les abrieron las puertas de par en par a la inversión extranjera y prácticamente se convierte en un negocio el canje de monedas extranjeras. A todo esto se agrega la apertura de importaciones innecesarias solo para superar la crisis de sobreproducción que, en el umbral de la década de 1980, tenía la industria europea occidental cuando en los diez países que integraban la UE había 25 millones de vacas lecheras, no hallando que hacer con el queso y la leche procesada porque no se importaba tanto como ahora de estos países.  Se importaba lo que no se producía, casi siempre, contrario a ahora. Pero no solamente eso, como nos decía Dato Pagan en sus clases, sino que también Estados Unidos tenía crisis de sobreproducción, ya que el 30 % de las chinas o naranjas de las vegas californianas tenían que ser llevadas a los forrajeros porque no encontraban qué hacer con ellas, ya que  no se importaban jugos procesados de California   de esa y otras frutas como hoy se hace.

Lo que conllevo a este libre mercado, en el que después de los desmontes de los aranceles se importa todo lo que no hace falta, sin tomar en cuenta que una marca importada se impone en el mercado a veces sin ser de buena calidad y provoca que la industria local se cierre. Ese modelo neoliberal ha conllevado al deterioro en la calidad de vida. Ha descendido la calidad del producto en general a escala mundial, nada más hay que pensar en las vajillas, las confecciones y los tejidos, cada vez son de peor calidad, si se le compara con los tejidos, confecciones y vajillas  de inicios de los anos de 1980. Lo que cuenta es vender la mercancía y venderla lo más caro que se pueda, lo que cuenta es  el valor de cambio del producto o mercancía, no las necesidades que puede satisfacer y ni el tiempo que puede durar el bien o producto satisfaciendo esas necesidades.     Algunos profesionales de algunas áreas dirían que para que  se fabricaría un producto para que dure tanto tiempo, pero es que no piensan que al planeta debemos cuidarlo. No podemos seguir con el modelo neoliberal vigente y ni seguir pagando la deuda, ni el país seguir endeudándose por la mala administración de gobiernos que solo creen en las deudas aparentemente, para que se enriquezcan sus funcionarios, los cuales ya hablan de sus grandes fortunas como si fuera un relajo.

Los países de América Latina desde sur del rio Bravo hasta la Tierra del Fuego y desde la costa del Pacifico hasta El Caribe y el Atlántico tienen construir el Estado de bienestar negador del neoliberalismo, destruyendo el modelo neoliberal, expropiando los Estados los depósitos de dinero en los paraísos fiscales, terminando con las AFP y ARS privadas, estatizando todos los bancos y estableciendo controles en los precios y restringiendo las importaciones y la inversión extranjera; ese Estado de bienestar anti neoliberal debe entrar en vigencia en África, Asia,  en Europa y Oceanía, también. Ese Estado anti-neoliberal que destruirá la hegemonía del capital financiero, salvara al planeta de la hecatombe ecológica de la que está amenazado  con el cambio climático, evitando que sean esquilmadas las fuentes de los recursos naturales y con ello evitar el colapso del mismo, para que las jóvenes y las futuras generaciones puedan vivir dignamente en él.

La intelectualidad y personas prestigiosas no pueden quedarse callados y tienen que expresarse, en este proceso que se abre con la pandemia, ya que no se pueden quedar al margen del mismo, porque urge el cambio de la sociedad, cambio en la gestión de la economía y de la política como actividades prácticas: un cambio que es sistémico, porque desmontaría un modelo vigente por muchos años. El problema es que los intelectuales y las personas de prestigio tienen que orientar porque deben ser el foco que alumbra. Téngase por seguro que movimientos sociales va a haber cuando termine la pandemia o cuando se aplaque, movimiento de mujeres,  jóvenes y de pequeños productores sobre todo.  Esto no es cuestión partidocracia, ni de elecciones, esto es cuestión de que el modelo neoliberal y el endeudamiento y el pago de deuda son insostenibles. Hay un agravamiento del status quo con la pandemia, por lo que tiene que haber un antes y un después.

En fin, la intelectualidad debe sentir tanta animadversión tanto al neoliberalismo como temor al virus COVID-19, porque se puede dar como un hecho que este virus es consecuencia directa o indirecta del modelo económico vigente en casi todo el mundo, aunque haya una nebulosa todavía sobre su etiología. Deberían pronunciarse, intelectuales, profesionales y prestigiosas personalidades, como  por ejemplo: Luis Gómez, Narciso Isa Conde, Tony Raful, Fidelio Despradel, Juan Bolívar Díaz, Leopoldo Artiles, Antonio Ciriaco, Emma Polanco, Chiqui Vicioso, Guillermo Moreno, Jesús Tellerías, Hugo Cedeño, Matías Bosch, Rosel Fernández, Bautista López, Mauro Canario, Mirian Díaz Santana, Fidel Santana, Manuel Joaquín Colón, Faustino Collado, Fidelina de la Rosa, Luis Checker Ortiz, José Luis Moreno San Juan, Josefina Záiter, Carmen Durán, Antonio Avelino, Josefina Arvelo, Angel Pichardo, Marisela Duval, Persio Maldonado Sánchez, sacerdote Rogelio Cruz, Aldo Ariel Suero, Huchi Lora, Lourdes Contreras, Ramonina Mélida Brea Del Castillo, Mary Cantisano, Arismendi Díaz Santana, Juan Taveras Hernández, Max Puig, Amaury Pérez Vargas, Juan Miguel Pérez Vargas, Julio Cesar Vargas Rivas, José Antinoe Fiallo, Secundino Palacio, Mario Javier, Raúl Pérez Peña, Celedonio Jiménez Santos, Francisco Ureña Cáceres, Clodoaldo Mateo Villanueva, Edmundo Morel Puerriet, Pastor De la Rosa, Héctor Sánchez Ortiz, Enrique De León, Héctor Guerrero Heredia, Guaroa Ubiñas Renvil, Carlos Cuello, José Sellig, Arnulfo Reyes, Fidel Soto, Andrés L. Mateo, Wagner Gomera,  César Zapata, Secundino Palacio, Jorge Chaín Herrera, Iván Rodríguez, Monchin Pinedo, Altagracia Pou, Altagracia Ortiz, Onofre De la Rosa, Rafael Peralta Romero, Amado Reyes, Rafael Nino Feliz, Bienvenido Silfa, Rita Guzman, Roberto Espinal, Fernando Álvarez  y  Minou Tavares.

Debe haber una reacción positiva de muchos de ustedes, en el sentido de expresarse en favor de enfrentar el modelo neoliberal y luego sumar a los otros de los aludidos para que se pronuncien de una vez y a otros que no se mencionan aquí para  que lo hagan también, coordinando a través de los medios electrónicos. Naturalmente, por el momento los contactos personales no son posible; es decir, no es posible hacer reuniones presenciales, mientras no pase la pandemia o esta no se aplaque, solo buscar contactos a través de los medios electrónicos y escribir en los periódicos.

 

 

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