¿Dónde estabas tú, durante la Fiebre del Sábado por la Noche?

Por Elvis Valoy Sábado 10 de Junio, 2017

Discurrían los años setenta, y la República Dominicana  se desenvolvía en un régimen semidictatorial, que a raíz del asesinato del periodista Orlando Martínez, obligó al gobierno a permitir libertades, menguadas hasta ese momento.

 Los crímenes político, asesinatos sin justicia, feminicidios sin sanción, corrupción sin consecuencias (hoy día hay ricos presos por cometer actos de peculados), abusos de militares,  y otras atrocidades, eran el “pan nuestro de cada día” en aquella sociedad que poco a poco se ha ido encaminando por senderos de progreso y de la paz, dejando atrás esos borrascosos y sombríos años.
Para la década de los setenta, la población del país era de casi 5 millones de habitantes, inexistiendo en  las zonas urbanas la superpoblación que años después hipertrofiarían a las ciudades.

 

La ideología dominante para esa época era la de la clase media, la cual basaba sus deseos y aspiraciones en formas legales e institucionalmente aceptadas de ascenso social, como lo son el ahorro, la superación personal, la capacitación, etc.

 

A las esperanzas de vida mejor por caminos diáfanos de la mayoría de la población, se oponía la latente ideología de la corrupción, que ya se entronizaba en la manera de ser de mucha gente, y que fue admitida en su momento por el propio presidente Joaquín Balaguer,ٕ  quien  reconociera que en su gobierno amasaron fortunas en base a formas corruptas 500 nuevos millonarios.

 

La moda hippie de los años sesenta no tuvo tanta incidencia en nuestro país, debido  principalmente a la bárbara represión policiaco militar reinante en ese entonces, en donde por el simple hecho de llevar en el frente de una franela un signo de paz y amor,  y el pelo largo, la persona era pasible de cárcel y torturas.

 

Dentro de ese mundo increíble de injusticias y privilegios, llega al país en 1977 la película Fiebre del Sábado por la Noche (Saturday Night Fever), la cual  se exhibió en los cines con rotundo éxito, y que este año cumple el cuarenta aniversario  de su presentación.

 

Dicho filme dirigido por John  Badham, y que arriba a su cuadragésimo cumpleaños, marcó un hito en la juventud de los años setenta, que hizo de la cinta toda una subcultura del comportamiento y las relaciones individuales.

 

La cinta que cuenta la historia de jóvenes newyorkinos alienados por llevar una vida de entrega total al hedonismo y el narcisismo, cambió el comportamiento de una gran parte de las juventudes que asumieron pie juntilla la misma conducta.

 

Las discotecas en la capital se pusieron de moda y se reprodujeron como la verdolaga. El baile del Hustle se hizo dominante y distintivo en las pistas de baile, diferenciando  a las parejas, y  haciendo que la gente de pies plúmbeos tuviera que permanecer sentada sin bailar.

 

Fiebre del Sábado por la Noche, protagonizada por John Travolta y Karen Lynn Gomey obligó a gran parte de la adolescencia urbana a aprender a bailar, pues era una realidad para ese tiempo que un dúo cimbreante se robaba las miradas y lograba conquistas y amoríos  en cualquier centro de baile.

 

La cinta fue tan exitosa que obligó a la organización de un concurso de baile en el antiguo hotel Sheraton, en donde una de las jurados fue la extinta cantante Sonia Silvestre, resultando ganadora la pareja conformada por Armando y Mirna, quienes causaban furor con sus vueltas y movimientos cadenciosos, encandilando a la juventud de ese entonces que procuraba imitarlos.

 

El impacto de Fiebre del Sábado por la Noche fue tal que hasta los centros de diversión de la parte alta de la ciudad, asiduas a únicamente sonar  Salsa, tuvieron que incluir la música de la película en sus velloneras, pues de no hacerlo estaban condenadas al rechazo de la clientela que pedía las canciones aún no entendieran lo que su lírica expresaba.

 

Verla hoy día no genera el mismo placer estético de esa época, pues Fiebre del Sábado por la Noche ya es indiscutiblemente una película vencida por el inexorable tiempo. Sin embargo, si algo queda para siempre de ese film es su música, la cual podrán pasar cientos de años,  y aún se escuchará y se disfrutará, y quien sabe si alguien se atreva a, incluso, hasta bailar.

 

La música de Fiebre del Sábado por la Noche no  se pasa por alto. Y no es para menos, pues para la elaboración de los temas se aglutinó a talentosas personas que supieron producir con gracia y creatividad el legado musical.

 

Comencemos con el trío australiano Bee Gees,  que  con la mayoría de las canciones del filme dejó un precedente para la posteridad (Stayin Alive, Night Fever,  How Did is your love, y otras).

 

A los Bee Gees se le juntaron las producciones de Tavares Brothers, Yvonne Elliman, David Shire, Walter Murphy, The Trammps, etc., acogiendo el futuro en sus memorias  la banda sonora de esa película que arriba a sus cuarenta años de existencia.

 

Todo cambia; lo único que no cambia es que todo cambia. Estos tiempos son muy diferentes a los que ya se fueron. Quizás no habías nacido; a lo mejor estabas en tu campo para ese período; posiblemente no te dejaban salir a divertirte para la ocasión. Pero la gente que la vivió te preguntará: ¿Dónde estabas tú, durante la Fiebre del Sábado por la Noche?