Dónde está la Intelectualidad: Su Voz no se Escucha

Por Francisco Rafael Guzmán sábado 18 de abril, 2020

En medio de esta vorágine, pues nos encontramos estuviéramos viviendo la experiencia de  sentir  el vórtice (ojo) de un gran huracán o situado en el epicentro de un sismo en el momento que cualquiera de los dos esté ocurriendo, mientras los intelectuales no dicen nada. Dónde está la intelectualidad que no dice nada de las acciones que se está tomando desde el Estado, las acciones de las oficinas públicas para aparentemente frenar el coronavirus. El COVID-19 como le han llamado, iniciado en la ciudad china de Wuhan, no es un juego de niños, no es una actividad lúdica de niños o de adulto. Se trata de un enemigo que nos ataca y que no sabemos las consecuencias generales.

El nuevo coronavirus como también le llaman es un enemigo invisible, sin embargo, muchas gentes de los sectores populares no han querido hacerle caso y andan sin mascarilla, a veces sin necesidad de salir. Sobre esto y sobre los grandes retos que tiene la sociedad dominicana y tienen todas las sociedades del mundo es que la Intelectualidad debe pronunciarse ya, ahora mismo, lo que no es un asunto de los politiqueros de los partidos que forman parte de la llamada partidocracia; sin embargo, hay que saber que hay diferencia entre unos miembros y otros de la partidocracia, por ejemplo la posición de Leonel colide con la de Danilo y también se diferencia de la de Abinader.

En fin, los intelectuales deben pronunciarse y tan bien los actores políticos que no forman parte de la partidocracia, aun cuando estén dentro de algunos partido que forme parte de ella, deben pronunciarse. Deberían pronunciarse, intelectuales, profesionales y prestigiosas personalidades, como  por ejemplo: Luis Gómez, Narciso Isa Conde, Tony Raful, Fidelio Despradel, Juan Bolívar Díaz, Leopoldo Artiles, Antonio Ciriaco, Emma Polanco, Chiqui Vicioso, Guillermo Moreno, Jesús Tellerías, Hugo Cedeño, Matías Bosch, Rosel Fernández, Bautista López, Mauro Canario, Mirian Díaz Santana, Fidel Santana, Manuel Joaquín Colón, Faustino Collado, Fidelina de la Rosa, Luis Checker Ortiz, José Luis Moreno San Juan, Josefina Záiter, Carmen Durán, Antonio Avelino, Josefina Arvelo, Angel Pichardo, Marisela Duval, Persio Maldonado Sánchez, sacerdote Rogelio Cruz, Aldo Ariel Suero, Hugo Cedeño, Huchi Lora, Lourdes Contreras, Ramonina Mélida Brea Del Castillo, Mary Cantisano, Arismendi Díaz Santana, Juan Taveras Hernández, Max Puig, Amaury Pérez Vargas, Juan Miguel Pérez Vargas, José Antinoe Fiallo, Secundino Palacio, Mario Javier, Raúl Pérez Peña, Fernando Alvarez, Celedonio Jiménez Santos, Francisco Ureña Cáceres, Pastor De la Rosa, Héctor Sánchez Ortiz, Enrique De León, Héctor Guerrero Heredia, Guaroa Ubiñas Renvil, Carlos Cuello, José Sellig, Arnulfo Reyes, Fidel Soto, Andrés L. Mateo, Wagner Gomera,  César Zapata, Secundino Palacio, Jorge Chaín Herrera, Iván Rodríguez, Monchin Pinedo, Altagracia y  Minou Tavárez.

Hasta ahora, con la excepción de Chiqui Vicioso, no conozco el caso de otra u otro intelectual,  profesional o personalidad de prestigio por su labor política o por su vida pública, entre las que personas que acabo de mencionar, que se haya pronunciado haciendo un llamado a la conciencia social de las ciudadanas  y de los ciudadanos para que esta sociedad tome el derrotero que debe tomar y no solo derrotar la pandemia. Aunque la Dra. Fernández escribió dos importantes artículos sobre el Coronavirus, pero desde la perspectiva de cómo enfrentarlo y sobre lo que es el virus como tal. Yo creo que ella y otros se pueden pronunciar contra el neoliberalismo.

Chiqui puso ejemplo de cómo en un país de Centroamérica las pandillas o bandas juveniles están poniendo el orden allí, donde ya se está haciendo una tradición, la policía o las autoridades del orden no se atreven a penetrar, es decir, en los barrios donde viven los pobres o desharrapados. Plantea que aquí debería pensarse en que los pandilleros de Los Trinitarios, los cuales dicen tener medio millón de apandillados, son los que pondrían el orden en los barrios marginados si la pandemia se expanden mucho en esos sectores. Magnifica propuesta hay alguna que otra persona de las antes señaladas que ha tenido algún tipo de experiencia de contactos -a través de investigaciones académicas- con ese tipo de sujetos sociales.

Ahora bien, lo importante es que la intelectualidad y las personalidades prestigiosas antes mencionadas se pronuncien, pero ya, convirtiéndose en una fuerza colectiva, sobre el derrotero que debe tomar esta sociedad. Ese derrotero no puede ser la continuidad del neoliberalismo en la gestión de la economía y de la política como actividades prácticas, porque no tendría viabilidad para resolver muchos problemas importantes cuya solución ha sido postergada durante muchas décadas, pese a las luchas sociales.  A estas personalidades les cabe la responsabilidad de pronunciarse ahora en contra de la hegemonía del capital financiero en la sociedad que tanta pobreza ha generado, para que se acabe de una vez y para siempre con el modelo neoliberal. En la hegemonía del capital financiero, de seguir con ella, estaría la debacle o el colapso del planeta, solo sin ella podríamos vencer el cambio climático después que logremos vencer al coronavirus, si logramos vencerlos.

El país y ningún otro del mundo subdesarrollado pueden seguir endeudándose, como han venido haciendo desde los años 70 por la compra petróleo caro y la venta de sus productos de exportación baratos. La deuda externa no se puede seguir pagando tampoco. Los bancos privados deben pasar a manos del Estado, al igual que las AFP y las ARS, el mercado de monedas extranjeras debe estar en manos del Estado y debe ser expropiado el dinero depositado en los paraísos fiscales y controles de precios en los productos, para que la población no pase hambre. Las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres en las actividades laborales, en los que no importe del género para su realización,   y deberá de tener derechos especiales por maternidad. El fin de la hegemonía del capital financiero no significa la llegada del socialismo, porque para este último falta una gran sacudida de la conciencia social a nivel planetario.

En nuestro país, Balaguer prometió en el 1966 revolución sin sangre, pero trajo sangre sin revolución, como diría Fidel Castro, aunque lo correcto es decir que trajo sangre y contrarrevolución. En términos de conciencia social, a finales de los 12 años había retrocedido con relación a 1965 o 1966. Como logró Balaguer eso, con la represión, represión planificada, sacando del país a constitucionalistas en algunos casos   o en otros casos matando a los constitucionalistas, exiliando a algunos opositores, encarcelando a unos o matando a otros. Parecería que fue asesorado en su exilio para tales fines. Los allanamientos una vez que tomó las riendas del Estado parecen obedecía a un plan muy elaborado, expropió armas usadas en la contienda de 1965 depositadas en lugares ocultos. Todo esto hizo retroceder la conciencia social porque los opositores revolucionarios quedaron con poca capacidad de movilización.

Sin embargo, el mayor retroceso en términos de conciencia social se produce en nuestro país a raíz de las negociaciones de la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional en el gobierno de Jorge Blanco, como consecuencias de los efectos de las medidas exigidas por dicha en entidad financiera. Una gran estampida de jóvenes salió del país, huyendo del desempleo, con los cierres de empresas industriales ya que no podían comprar dólares caros para producir con materias primas importadas, pero huyendo del hambre con las alzas de precios en los productos vendidos sin controles de precios.  Esa fue la consecuencia de la hegemonía del capital financiero  que llegó con las negociaciones con el Fondo.

Hay que acabar con este modelo neoliberal, las ARS y las AFP privadas tienen que desaparecer o pasar a manos del Estado al igual que los bancos, los paraísos fiscales tienen que desaparecer, tienen que haber controles de precios no ahora con las compras de insumos médicos, es de todos los productos del mercado.

La intelectualidad tiene que pronunciarse. No podemos caer en lo que pasó con el ascenso de Trujillo, ya que los intelectuales apoyaron  a Trujillo. La intelectualidad tiene que enfrentar el libre mercado, el neoliberalismo, para que todo el mundo tenga acceso a la salud y los trabajadores y chiriperos no mueran de hambre, para que las mujeres sean emancipadas y no sean maltratadas por los hombres y los jóvenes tengan el derecho a vivir muchos años. Por la felicidad del pueblo dominicano y de todo el planeta hago este llamado a las personas antes indicadas a pronunciarse.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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