Donald Trump

Por Manuel Hernández Villeta viernes 20 de enero, 2017

Un nuevo presidente para los Estados Unidos no significa un cambio del sistema. Para los dominicanos será lo mismo. Titulares de periódicos y la política exterior sin nuevos ingredientes. Donald Trump es el ocupante de la Casa Blanca y todo seguirá igual.

Los presidentes norteamericanos impregnan en su mandato sus ideas, su dinamismo, pero no tienen la fuerza institucional para imponerse al sistema, a las alas de poder, a los grupos económicos que son los que junto al área armamentista, dirigen el andamiaje imperial.

El nuevo inquilino de la Casa Blanca podrá tener un discurso en contra de la inmigración ilegal de los latinos, pero ese no será su ejecutoria central de gobierno. La política migratoria para América Latina no deberá ser más de un par de líneas en la agenda diaria de Trumph.

Los Estados Unidos tienen ahora una guerra económica con la Unión Europea, que es su gran rival en el marco del mundo capitalismo y globalizado. También deben hacer frente al creciente impacto bursátil de China comunista y el renacer de Rusia, que avanza sobre las ruinas de la vieja Unión Soviética.

Los capitales emergentes del mundo son puntos centrales de la política de las nuevas autoridades norteamericanas, y no se olvide que ahora mismo los yanquis están en guerra en oriente, y con la cara pintada de zafarrancho de combate en Ucrania, Polonia, Asia y Africa.

Trump no será sorpresa en sus ejecutorias. Los dominicanos no tenemos que temerle. Los norteamericanos han intervenido en dos ocasiones militarmente en la República Dominicana, y los gobiernos actuantes disfrazaron esas acciones con burdas mentiras.

En la primera intervención, dejaron gobernando a Trujillo, y en la segunda cercenaron las demandas de libertad del pueblo que deseaba volver a una constitución democrática. De ese experimento salió la dicta-blanda de Joaquín Balaguer y sus doce años.

Donald Trump es el imperio en marcha. Obama o el nuevo inquilino solo se diferencian en el color de la piel y las áreas de prensa donde tienen amigos y enemigos. La explotación del capital norteamericano para las naciones pobres seguirá indetenible. Las guerras continuarán aflorando. Los gobiernos constitucionales serán sacados del poder, y el mundo no cambiará por la bondad del Norte.

Me tiene sin cuidado Trump, lo que me preocupe es que muchos dominicanos perdieron la conciencia de lucha, se le embotaron las garras, y prefieren estar de rodilla

s, antes que verticalmente exigir sus derechos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

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