Donald Trump y el Fantasma del Impeachment

Por Elvis Valoy Lunes 22 de Mayo, 2017

Con la designación por parte del Ministerio de Justicia norteamericano de Robert Mueller ex director del FBI, el cual investigaría los supuestos vínculos de Donald Trump con Rusia,  se entroniza sobre la Casa Blanca el riesgo de destitución del presidente estadunidense.

Los cuatro meses de Trump en la presidencia han sido de amenaza constante de procesamiento, debido a una supuesta obstrucción de la justicia llevada a cabo por el número uno, acusándosele de interferir en las investigaciones del anterior director del FBI que buscaba lazos entre el gobernante y el Kremlin.

El aterrador fantasma del impeachment que persigue al actual presidente de los Estados Unidos, lo podría llevar a la destitución del cargo, si el congreso comprueba que el gobernante presionó al ex director del FBI, James Comey para que desistiera de investigar los vínculos existente entre  Trump y Moscú.

No hay que ser ningún oráculo para darse cuenta de que una parte del  establishment al norte del río Bravo ha perdido el sueño con la  administración trumpista, lo que lo ha hecho lanzarse afanosamente en el propósito de sacar de la Casa Blanca al magnate de los negocios inmobiliarios. El discurso proteccionista antiglobalización de Trump lo hace odioso ante los ojos de sectores que han amasado fortuna con las políticas neoliberales puesta en práctica mundialmente.   A eso se le agrega la fuerte oposición de un ala muy poderosa del Partido Republicano que ve a Trump como un intruso infiltrado  en sus filas al que hay que sacar.

El asunto de defenestrar del poder a Trump fue tomando fuerza desde el mismo 20 de enero, día en que se juramentó el gobernante norteamericano. Lo primero es que el acaudalado empresario no es visto como un hombre del Partido Republicano, sino como una odiosa imposición, a la que se verán atados durante todo su mandato.

La campaña interna de Trump se fundamentó sobre la crítica acre a los principales caciques republicanos, como la familia Bush, John Mc Cain, etc., a quienes llegó hasta satirizar, lo que de seguro anidó un sentimiento de repulsa ante el hoy mandatario norteamericano.

Los republicanos se sentirían más cómodo si el inquilino de la Casa Blanca fuera el actual vicepresidente Mike Pence, con quien comparten iguales valores y aspiraciones, y es un hombre con el que se entenderían fácilmente.

La amenaza de impeachment pende sobre el cuello de Trump desde el  primer día de su gobierno como espada de Damocles, y desde el inicio de su mandato fue abierto un sitio en la web (impeachdonaldtrumpnow.org) en donde la ciudadanía estadunidense a favor del procesamiento al mandatario puede estampar su firma.

Varios contextos se crearían si el expediente del impeachment lograra pasar en el congreso norteamericano. El primero es la figura de derrota total de Trump y sus argucias si la Cámara de Representantes de mayoritaria presencia republicana, lograra encauzar el procesamiento al gobernante, para posteriormente destituirlo como presidente.

El segundo es la renuncia, el cual se asemejaría mucho al  Watergate, dándose esto  si Trump optara por  dimitir antes que ser investigado por el congreso de ese país, imitando de esa manera a Richard Nixon.

Otro contexto posible sería que la amenaza de  impeachment convierta en víctima ante los ojos de la ciudadanía norteamericana al actual mandatario;  y que subsecuentemente  la iniciativa se caiga  en el Congreso,  y el gobernante logre salir más fortalecido de todo ese proceso, conquistando su anhelada reelección.

Recordemos que el impeachment iniciado en contra del ex presidente Bill Clinton no prosperó por la ausencia de votos suficiente en el Senado, y a partir de ahí fue que hubo Bill Clinton por ratos.

Esperemos el devenir de los calientes acontecimientos que se escenificarán en la política del país de la mayor economía del mundo, lo que tendría fuertes implicaciones en la geopolítica mundial.