Donald Trump obliga a México a proceso de profunda transformación, afirma empresario

Por EFE viernes 15 de junio, 2018

EL NUEVO DIARIO, MÉXICO.- Los insultos del presidente estadounidense Donald Trump, junto al momento histórico actual, obligan a México a despertar y llevar a cabo un proceso de profunda transformación donde prime el Estado de derecho, afirma el empresario Arnoldo de la Rocha.

Salido de la Sierra Tarahumara de Chihuahua como un simple campesino a sus 17 años, De la Rocha es hoy un empresario de éxito que impulsa un gran cambio en México con respeto a las reglas democráticas y promoviendo el establecimiento de una cultura del esfuerzo y el trabajo, “sin esperar que nos regalen nada”.

En una entrevista con Efe, De la Rocha afirma que México se halla en un momento trascendental porque se va a producir un “cambio histórico” si el 1 de julio vence en las elecciones presidenciales el candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

“No sabemos si ese cambio será para bien o para mal. Lo que necesitamos después de haber luchado tanto por la democracia es que el que gane respete las reglas democráticas y que todos los mexicanos respalden al vencedor”, sostiene.

Agrega que no le preocupa la victoria de López Obrador, ni que haya un cambio político, pero le aterra “que haya una tendencia hacia el populismo tradicional o que haya un fraude electoral y que se origine un enorme descontento social”.

López Obrador lidera las encuestas de opinión con una diferencia de más de 20 puntos porcentuales sobre el conservador Ricardo Anaya, y ante su discurso populista muchos empresarios mexicanos han alertado de los eventuales riesgos de una victoria del izquierdista.

De la Rocha, que no se pronuncia por ningún candidato, coincide en que “el populismo radical es nefasto para cualquier sociedad”, aunque confía en que López Obrador respete la democracia y que todo el país le apoye “para lograr un México mejor”.

Por su influencia social y el valor de sus mensajes, varios partidos políticos le han ofrecido sumarse a sus filas, pero él lo ha rechazado porque asegura que su misión “es generar esa conciencia social que necesita el país”.

Arnoldo de la Rocha, de 61 años, comenzó en 1975 en Los Mochis, estado de Sinaloa, junto con su familia el negocio de venta de pollos hasta gestionar hoy mil sucursales y 12.000 empleados en México, Centroamérica y Estados Unidos.

Bajo la marca “Pollo Feliz”, los De la Rocha son una de las familias mexicanas más emprendedoras que han diversificado sus negocios en múltiples sectores.

De la familia, Arnoldo es la cara más conocida por las conferencias de motivación que pronuncia prácticamente todas las semanas con la intención de explicar su modelo de éxito y “generar una conciencia social para cambiar México”.

Arnoldo argumenta que hay más posibilidades hoy de alcanzar “el sueño mexicano” que el sueño americano en Estados Unidos, porque hay muchas más oportunidades en México.

“La diferencia entre un país y otro es el entorno, las leyes, la responsabilidad individual, la economía, la familia; pero también aquí podemos lograr el sueño mexicano”, indicó.

De la Rocha estima que los comentarios despectivos de Trump a los mexicanos deben tomarse como una oportunidad de transformación del país.

“Trump es un personaje excluyente, totalitario, racista, pero sus comentarios reflejan una parte de la realidad. Debemos, por tanto, aprovechar sus críticas para rescatarnos a nosotros mismos y darnos cuenta de que sí se puede lograr un México mejor”, indicó.

En el momento actual de desencanto social en México por los niveles de corrupción, la impunidad o la violencia, De la Rocha considera que hay que alejarse del “riesgo de victimización y evitar lo gratis, lo fácil y la improvisación”.

“En época de crisis no hay que levantarse en armas, sino levantarse más temprano”, afirma De la Rocha al insistir en que los mexicanos deben comprometerse más “por su propio destino”.

“Hay problemas todavía sin resolver -prosiguió-, como la integración de la mujer en la sociedad o la mejora de su educación. Son cambios pendientes que necesitan toda una generación, pero debemos estar dispuestos a hacerlos de manera individual”.

En un país en que “todo está prohibido y todo está permitido”, De la Rocha considera que hay que “diferenciar entre lo ético y lo legal” y atacar directamente los problemas con una visión más ambiciosa para “integrar a México en una economía global más productiva”.

“El destino está definitivamente en nuestras manos”, concluye.

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