Donal Trump quiere devolverle la voz a la iglesia

Por Leonardo Suriel Morel jueves 9 de febrero, 2017

La Enmienda Johnson debe su nombre al entonces senador por Texas y más tarde presidente de Estados Unidos (1963-1969), Lyndon Baines Johnson (1908-1973), mejor conocido como: Lyndon B. Johnson, él fue quien propuso la mutilación de la libertad desde lo pulpitos a los pastores; y logró su aprobación en 1954. El Señor Jhnson fue también quien mancilló la soberanía de la República Dominicana, con la invasión Norteamérica en 1965, cuando el pueblo dominicano pedía la vuelta a la constitucionalidad, con el retorno de Juan Bosch a la presidencia, derrocado por un golpe de Estado en septiembre del 1963.

 

En esta cláusula se estipula que las iglesias u organizaciones caritativas que no pagan impuestos, no pueden participar, directa o indirectamente en ninguna actividad política a favor o en contra de determinado candidato; este fue el bozal de perro que pusieron a los cristianos para que no pudieran opinar sobre política desde los púlpitos; y así, no pudieran influenciar a la congregación frente a políticos que fueran contra los preceptos bíblicos que son los fundamentos sobre los cuales se forjaron los Estados Unidos de Norteamérica; como lo es el caso del movimiento LGTBI que piden tolerancia y no discriminación pero son todo lo contrario; porque son intolerantes y discriminatorios contra los cristianos y contra toda persona que no piensen como ellos; este ejercicio de poder despótico y autoritario edulcorado de diversidad y modernidad se pudo apreciar en la gestión de Barack Obama.

 

La Enmienda Johnson es inconstitucional por contravenir la Constitución de los Estados Unidos que dice en su primera Enmienda : “El Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión o prohibiendo la libertad de culto; o que coarte la libertad de expresión o de la prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente, y para solicitar al gobierno la reparación de agravios”. A los pastores se le ha prohibido durante 63 años ejercer su derecho de liberta de expresión en forma pacífica, cuanta violencia y discriminación ha habido en esta modificación contra los que han creídos en Dios.

 

El 25 de junio de 1962 la Corte Suprema de Justicia dictaminó una serie de decisiones que prohibían la Biblia y la oración en las escuelas públicas. El caso conocido como Engel v Vitale, 370 EE.UU. 421 (1962), fue un hecho inaudito del Tribunal Supremo de los Estados Unidos que determinó que los funcionarios estatales no podían orar en las escuelas. Desde entonces, los servidores públicos ya no pueden hacer oraciones o promover la palabra de Dios al estudiantado por ser considerado violatorio a la ley. A continuación doy a conocer el modelo de oración que generó la polémica entre la sociedad estadounidense por la cual se prohibió orar que dice: “Dios Todopoderoso, reconocemos nuestra dependencia de Ti, y te pedimos tus bendiciones sobre nosotros, sobre nuestros padres, nuestros maestros y nuestro país. Amén”. El Juez Potter Stewart, fue el único que hizo disenso cuando se votó sobre tal impedimento expresando lo siguiente: “Por el contrario, creo que negar el deseo de estos niños en edad escolar a participar en recitar esta oración es negarles la oportunidad de participar en la herencia espiritual de nuestra nación.”

 

La quinta peor masacre escolar en los Estados Unidos se produje en la Columbine High School en Colorado el 20 de abril de 1999, fue un asesinato masivo en el que murieron un total de 13 personas y 24 resultaron heridas. El padre de uno de los estudiantes asesinado, Darryl Scott, testificó ante el Congreso lo siguiente: “Sus leyes ignoran nuestras necesidades más profundas,

sus palabras son aire vacío; Ustedes ha arrancado nuestra herencia, ustedes considera ilegal una simple oración. Ahora las balas llenan nuestras aulas y nuestros hijos queridos mueren; ustedes buscan las respuestas en todas partes, y hace la pregunta “¿por qué?” Ustedes legislan las leyes restrictivas a través de un credo legal; y sin embargo, no puede entender que lo que necesitamos es a Dios”.

 

Nadie puede negar que la plataforma política, económica y militar más poderosa en la historia de la humanidad fue construida por hombres y mujeres de la fe cristiana; sin embargo, los ateos y el movimiento LGTBI quieren negar la historia y las palabras de los padres de la patria de los Estados Unidos como George Washington quien juró su cargo como presidente con las siguientes palabras: “sería particularmente inadecuado omitir en este primer acto oficial mis fervientes súplicas a ese Ser Todopoderoso que reina sobre el universo.” y dijo también “Es imposible gobernar rectamente al mundo sin Dios y sin la Biblia”.

 

El presidente Dwight David Eisenhower que presidió de (1953-1961) dijo en 1955: “Sin Dios, no puede haber ninguna forma de gobierno estadounidense, ni un estilo de vida americano el reconocimiento del Ser Supremo es el primero y la más básica Expresión de americanismo”. Leamos estas palabras que no son dichas por un teócrata sino por el mismo Presidente John Fitzgerald Kennedy quien gobernó desde (20 de enero de 1961 y hasta el 22 de noviembre de 1963, cuando fue asesinado), expresó: “Los derechos del hombre no provienen de la generosidad del Estado, sino de la mano de Dios”. Y diez años más tarde el Tribunal Supremo de los Estados Unido legalizó el aborto en 1973. Lagrimas para los ojos.

 

La persecución de la fe cristiana en los Estados unidos fue tan agresiva en los ocho años del gobierno de Obama que la misma rayaba en lo ridículo, algunas veces; por ejemplo, los árboles de navidad son árboles de vacaciones (holiday trees), las fiesta navideñas son felices vacaciones, no Feliz Navidad; así se pretendía borrar todo contenido religioso de las navidades y los cimientos en los cuales se fundamenta la civilización, más avanzada de la tierra: Occidente, que es el cristianismo.

 

Algunos movimientos civiles y ONG que se mueven en las tinieblas han querido desaparecer la civilización judeocristiano que es la portadora de la luz y la verdad para los pueblos que desean ser libres; estos enemigo de la vida y la libertad quieren cambiar la fe por el placer, al hombre por la mujer, a la mujer por el hombre y a los niños no se sabe que son si hembras o varones, y a Dios cambiarlo por ídolos famosos para defender y justificar su ideología caída de ruina total del ser humano”. Esta locura de la intolerancia y la decadencia de los valores fundamentales de los Estados Unidos quiere ser frenada por el Presidente Donald Trump cuando prometió acabar con la prohibición a cualquier pronunciamiento político desde los pulpitos en las iglesias que penaliza la Enmienda Jhonson, disposición que fue aprobada durante la presidencia de Dwight Eisenhower (1953-1961).

 

Durante el Desayuno Nacional de la Oración en Washington Donald Trump prometió lo siguiente: “Voy a redimirlos echando abajo completamente la Enmienda Johnson para permitir que los representantes de la fe hablen de manera libre y sin miedo a represalias. Lo voy a hacer, recuérdenlo”, y agrego: “Nuestra república fue creada sobre la base de que la libertad no es un regalo del Gobierno, sino de Dios”, Y citó a Thomas Jefferson tercer presidente estadounidense

(1801-1809), diciendo: Jefferson se preguntó si las libertades de una nación pueden estar seguras cuando quitamos la convicción de que esas libertades son un regalo de Dios”, “Y entre esas libertades, está el derecho a adorar de acuerdo con nuestras propias creencias”, concluyó Donald Trump.

 

Aunque es bueno acotar que el lema (“In God We Trust” , ” Nosotros confiamos en Dios”) no es, como creen la inmensa mayoría que esa frase es el símbolo del dólar, que nació durante la Guerra de Secesión y fue adoptada como la consigna oficial de los Estados Unidos de Norte América en 1956, como alternativa y reemplazo del entonces lema extraoficial: E pluribus Unum (‘De muchos, uno’, que significa la unidad en la diversidad, en latín). Pero ya desde 1864, en medio de la Guerra Civil de secesión estadounidense, la actual consigna aparecía impresa en la moneda del país. “In God We Trust” que es algo muy serio y solemne, es un ceremonial patriótico, es el lema de la nación que la díscola dirigencia demócrata junto al movimiento LGTBI y los ateos han querido desaparecer del dólar. Para nosotros los creyentes la Democracia debe significar: Demos gracias a Dios.