Dominicanos, uníos por seguridad y paz

Por Juan Tomás Taveras jueves 12 de julio, 2018

No hay fuerza más poderosa que un pueblo unido por una causa común

Debemos revisarnos como sociedad. Parecería mentira que el pueblo haitiano, más pobre e ignorante que los dominicanos, tenga más dignidad y consciencia. Mientras el Gobierno de Danilo Medina aumenta todos los viernes los combustibles y los dominicanos no hacemos nada, los haitianos por un solo aumento prendieron fuego y paralizaron Haití.

Qué paradoja de la vida, pagamos la gasolina más cara, de mala calidad y la aumentan indiscriminadamente casi todos los viernes. Pagamos los peajes más caros de América sin mantenimiento de carreteras, y pagamos la energía más cara y con deficiencia, entre otros muchos casos similares. ¿Hasta cuándo esta inacción y este masoquismo?

Hoy, las autoridades que gobiernan y sus cómplices están soberbios, están ciegos, sordos y mudos ante los grandes problemas sociales que se desprenden de la corrupción y el deterioro ético-moral.

“La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano”. (San Agustín).

“Tú, en cambio, por el justo juicio de Dios cargarás con la pena merecida por tu soberbia.” (2 Macabeos (SBJ) 7,36).

Juan Pablo Duarte definía como “ciudadanos del infierno” aquellos que se benefician de las injusticias y el daño a los demás.

“Espero que Dios le mande el poder e influencia a la gente de buen corazón, porque cuando el poder del amor supere al poder, el mundo verdaderamente conocerá la paz.”

El país debe estar dirigido por la ciudadanía responsable, seamos el apoyo cuando son correctos los gobernantes, o el contrapeso cuando actúen incorrectamente. No dejemos de participar en la política de nuestro país, no dejemos de involucrarnos o expresarnos libremente.

El país nos necesita unidos hoy y siempre, para juntos exigir  seguridad y paz.

Estemos a favor o en contra de los gobiernos, hayamos votado resultando ganadores o no, los dominicanos debemos unirnos como ciudadanía y debemos sumarnos a las cosas que nos unen, a las ideologías que nos unen, a las acciones que nos unen.

Mensaje destacado en universidad de Sudáfrica: “Destruir cualquier nación no requiere el uso de bombas atómicas o el uso de misiles de largo alcance, solo se requiere de un bajo nivel educativo, ignorancia de su historia y que sus estudiantes hagan trampas en los exámenes y ante cualquier barrera que encuentren en la vida:

Los pacientes mueren a manos de esos médicos…

Los edificios se derrumban a manos de esos ingenieros…

El dinero se pierde a manos de esos economistas y contadores…

La humanidad muere a manos de esos eruditos religiosos…

La justicia se pierde a manos de esos jueces…

El colapso de la educación es el colapso de la nación”

Salvador Allende: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Cabría preguntarse: ¿qué pasa con los sentimientos revolucionarios de nuestra juventud?

“La educación de calidad” es urgente y una verdadera revolución cultural y educativa. Apremia elegir y designar científicos e intelectuales al frente de los ministerios de: Educación, Educación Superior, Juventud, Cultura y Deportes, establecer estricto control de calidad con laboratorios de ciencias, química, física, biología, arte en general y tecnologías requeridas en los avances del siglo XXI.

 

Dios les bendiga hoy y siempre.

Por Juan Tomás Taveras.

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