Domingo Moreno Jimenes

Por Ramón Saba jueves 16 de mayo, 2019

Nació en Santiago de los Caballeros el 7 de enero de 1894 y falleció en Santo Domingo el 23 de septiembre de 1986.

 

Poeta y educador.  Era un voraz lector de literatura clásica española e hispanoamericana, siendo sus primeros pasos el cultivo del sonetillo. Aspiraba a escribir versos libres, apartándose del modelo clásico. Su profesor, Federico Henríquez y Carvajal, le aconsejó no escribir así, pues él no lo sentía todavía preparado para realizar este “salto” en poesía, y le sugirió que leyese y estudiase mucho antes de pretender efectuar esa revolución.

 

 

En 1921, junto a Rafael Augusto Zorrilla, Andrés Avelino, Vigil Díaz y Francisco Ulises Domínguez, anunció en la revista La Cuna de América, el surgimiento del Postumismo, movimiento poético que usaba elementos genuinamente nacionales y cuyo nombre se deriva del vocablo póstumo. Lo llamó así porque tenía la convicción de estar escribiendo una poesía que sólo sería comprendida más tarde, cuando ya el autor no existiera.

En 1943, crea una nueva forma poética: “Los Triálogos“, junto a los poetas Mariano Lebrón Saviñón y Alberto Baeza Flores, este último chileno. Se trataba de una poesía hablada, hecha o compuesta a tres voces, lo que hoy conocemos como poema al alimón. Además, contribuyó significativamente a la formación del grupo La Poesía Sorprendida. En 1970, crea la organización cultural “La Cámara de los Doce“, cuyos miembros fueron él, Juan E. Padilla Bisonó, Victoria Amiama, Mariano Lebrón Saviñón, Antonio Frías Gálvez, Colombina de Castellanos, Raschid Záiter y Delia Webber entre varios más; entidad abierta a todas las manifestaciones artísticas.

 

Fue condecorado en 1967 con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella por su labor poética que abarcó más de medio siglo. En 1973, la Universidad Autónoma de Santo Domingo le concede el título de Doctor Honoris Causa. La Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña le otorga la misma distinción y en 1985, la Universidad APEC le concede también este título.

Su obra presenta a un poeta intuitivo, con graves preocupaciones sobre la existencia del hombre. Sus inicios revelan un énfasis marcadamente modernista, aunque siempre ajeno al deslumbramiento verbal; en ella se encuentran Promesa; Vuelos y duelos; Del anodismo al Postumismo; El diario de la aldea); Canto a la ceiba de Colón; Sésamo; Movimiento postumista interplanetario; Palabras sin tiempo; Moderno apocalipsis; El poema de la hija reintegrada (su poema cumbre); El caminante sin camino; Sentir es la norma; Canto al Atlántico; Poemario de la cumbre y el mar; Evangelio americano); Antología mínima; Tres pasos en la sombra; Siete vías poéticas; Burbujas en el vaso de una vida breve; Santa Berta entre muchos más.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS, con un fragmento de un poema de Domingo Moreno Jimenes:

 

El poema de la hija reintegrada


I
Hija, yo no sé decirte si la muerte es buena
o si la vida es amarga;
sólo te aconsejo que despiertes, adulta de comprensión más que tu Padre!

II
Hija, ya no habrá oriente ni poniente para tu porvenir:
una sábana blanca serán tus días,
una sábana blanca será tu pasado
y tu recuerdo una estrella que frente a frente me iluminará el porvenir!

III
No sé por qué tu agotamiento
me trae una recóndita dicha anegada en lágrimas,
que me hace amainar la pulsación de la tarde.

IV
Tu infancia y tu silencio me parecen hermanos.

 

Por Ramón Saba

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