Domingo Moreno Jimenes

Por Ramón Saba

Nació el 7 de enero de 1894 (algunos historiadores aseguran que fue en Santiago y otros en Santo Domingo) y falleció en esta última el 23 de septiembre de 1986, por lo tanto arribó ayer a los 35 años de su desaparición física, motivo por el cual reproducimos este artículo.

Poeta y educador.  Era un voraz lector de literatura clásica española e hispanoamericana, siendo sus primeros pasos el cultivo del sonetillo. Aspiraba a escribir versos libres, apartándose del modelo clásico. Su profesor, Federico Henríquez y Carvajal, le aconsejó no escribir así, pues él no lo sentía todavía preparado para realizar este “salto” en poesía, y le sugirió que leyese y estudiase mucho antes de pretender efectuar esa revolución.

 

En 1921, junto a Rafael Augusto Zorrilla, Andrés Avelino, Vigil Díaz y Francisco Ulises Domínguez, anunció en la revista La Cuna de América, el surgimiento del Postumismo, movimiento poético que usaba elementos genuinamente nacionales y cuyo nombre se deriva del vocablo póstumo. Lo llamó así porque tenía la convicción de estar escribiendo una poesía que sólo sería comprendida más tarde, cuando ya el autor no existiera.

En 1943, crea una nueva forma poética: “Los Triálogos“, junto a los poetas Mariano Lebrón Saviñón y Alberto Baeza Flores, este último chileno. Se trataba de una poesía hablada, hecha o compuesta a tres voces, lo que hoy conocemos como poema al alimón. Además, contribuyó significativamente a la formación del grupo La Poesía Sorprendida. En 1970, crea la organización cultural “La Cámara de los Doce“, cuyos miembros fueron él, Juan E. Padilla Bisonó, Victoria Amiama, Mariano Lebrón Saviñón, Antonio Frías Gálvez, Colombina de Castellanos, Raschid Záiter y Delia Webber entre varios más; entidad abierta a todas las manifestaciones artísticas.

Fue condecorado en 1967 con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella por su labor poética que abarcó más de medio siglo. En 1973, la Universidad Autónoma de Santo Domingo le concede el título de Doctor Honoris Causa. La Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña le otorga la misma distinción y en 1985, la Universidad APEC le concede también este título.

Su obra presenta a un poeta intuitivo, con graves preocupaciones sobre la existencia del hombre. Sus inicios revelan un énfasis marcadamente modernista, aunque siempre ajeno al deslumbramiento verbal; en ella se encuentran Promesa; Vuelos y duelos; Del anodismo al Postumismo; El diario de la aldea); Canto a la ceiba de Colón; Sésamo; Movimiento postumista interplanetario; Palabras sin tiempo; Moderno apocalipsis; El poema de la hija reintegrada (su poema cumbre); El caminante sin camino; Sentir es la norma; Canto al Atlántico; Poemario de la cumbre y el mar; Evangelio americano); Antología mínima; Tres pasos en la sombra; Siete vías poéticas; Burbujas en el vaso de una vida breve; Santa Berta entre muchos más.

El poeta Luis Carvajal considera que Domingo Moreno Jimenes es un maestro, divulgador, sempiterno convocante y proponente de nuevas formas de crear y de abordar lo creado; impulsor, cabeza y alma del Movimiento Postumista, no tiene, sin embargo, seguidores o imitadores que se le aproximen en calidad y versatilidad, a pesar de haber marcado de manera definitiva la poesía dominicana.

Su longevidad literaria le permitió escribir desde la segunda década del siglo pasado hasta el momento de su muerte en 1986, lo que permite seguir su evolución desde las formas estructuradas del modernismo hasta las más diversas aproximaciones al verso y la creación libres. Moreno Jiménez es uno de los poetas más trascendentes de la República Dominicana y de todo el Caribe; dejó una muy vasta, diversa y significativa bibliografía que requiere ser caracterizada a profundidad por críticos y especialistas.

La escritora Leibi Ng resalta la resiliencia de Domingo Segundo Moreno Jimenes. Aunque fue nieto de un presidente de la República; hijo de una madre humilde pero refinada, su papá, hijo de venezolanos radicados en el país, acomodados, de buen nombre… tuvieron la pena de tener un hijo inestable.

El padre del poeta fue mujeriego a tal punto, que Moreno Jimenes con apenas seis años, tuvo que sobrevivir al divorcio de sus padres, y pasó a vivir acogido por María Teresa Valencia, pariente de su abuelo Juan Isidro Jimenes, en la actual calle 19 de Marzo de esta capital, donde nació.  Los biógrafos resaltan el temperamento sobrio y con tendencia al aislamiento, tal vez con melancolía e introspección en las venas. Sin embargo, este hombre revolucionó la literatura dominicana de muchas formas, no sólo con el Postumismo. Su vida entera es ejemplar y un referente para todo el que quiera emprender en el mundo de las letras.

Finalmente, el escritor César Zapata asegura que Domingo Moreno Jimenes es representación y emblema de la vanguardia poética nacional, su poesía sigue esa búsqueda propuesta en el manifiesto postumista: elevación estética de lo propio. Sin embargo, en el marco de su versificación libre todavía respiraba Verlaine y Rimbaud, sin desmedro de su originalidad. Poesía serena y telúrica todavía insuperada en el estro nacional, que espera una mayor difusión

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS, con un fragmento de un poema de Domingo Moreno Jimenes:

 El poema de la hija reintegrada


I
Hija, yo no sé decirte si la muerte es buena
o si la vida es amarga;
sólo te aconsejo que despiertes, adulta de comprensión más que tu Padre!

II
Hija, ya no habrá oriente ni poniente para tu porvenir:
una sábana blanca serán tus días,
una sábana blanca será tu pasado
y tu recuerdo una estrella que frente a frente me iluminará el porvenir!

III
No sé por qué tu agotamiento
me trae una recóndita dicha anegada en lágrimas,
que me hace amainar la pulsación de la tarde.

IV
Tu infancia y tu silencio me parecen hermanos.

Por Ramón Saba

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