Distracción y control mediático

Por Ricar Rodríguez lunes 18 de noviembre, 2019

Desde los tiempos en que se fundaron los primeros modelos de gobiernos se ha utilizado la comunicación como arma, a veces como táctica y en ocasiones como estrategia.

Partiendo del ejemplo de la antigua Roma, donde los políticos debían ser excelentes oradores, podemos reconocer la genialidad de la clase gobernante de la época, que además de ser expositores extraordinarios, mantenían la gobernanza por medio de actividades en el Coliseo, historias de las hazañas de sus héroes militares y de promoción de distintos dioses.

En esa época, mientras el pueblo llano se permanecía pendiente de quienes ganaban las batallas en el Coliseo, cuáles eran sus héroes de guerra y de hacerles pleitesías a los dioses, los políticos mantenían disputas permanentes por el poder y los empresarios por mantener en crecimiento sus fortunas a costa de la ignorancia de los más pobres.

Más de dos mil años después, esta forma de conservar a las masas dóciles, se ha mantenido, pues los teóricos políticos establecen que se necesitan tres elementos para hacer cosas desde el poder: plan de gobierno, capacidad de gobierno y gobernanza. Si uno de estos falla, es imposible mantener a un partido o un político administrando las instituciones del Estado.

Hoy día no existe un Coliseo Romano en cada país, se ha ido perdiendo la oratoria magnífica, los héroes de guerra son cuestionables, y los poderes de los dioses se han fundido en un Dios; pero tenemos deportes, el morbo difundido en el internet y medios tradicionales, religiones dogmáticas que fungen como poderes fácticos.

Estas variables hacen que la política en la actualidad sea una herencia sofisticada de las antiguas prácticas de los ideólogos de la forma de hoy ejercer lo que debe ser la actividad más digna de la humanidad. Lo más satisfactorio para un ciudadano es ser un servidor público decente.

En República Dominicana el Neoliberalismo, representado por el Partido de la Liberación Dominicana, ha hecho que la sociedad, en 15 años de gobierno ininterrumpido, se inactive en lo referente a participación política.

Podemos percibir una población de problemas profundos, con reclamos efímeros. Ya nadie se moviliza por Odebrecht, a pesar de que por el escándalo de corrupción más grande de la historia de Latinoamérica, no hay un preso.

Mientras el PLD gobernante se pone de acuerdo para garantizar su impunidad, explota el escándalo de Cesar el Abusador, pero él no está preso, y la opinión pública ya casi no habla de ese tema, al igual que tampoco se refiere Quirinito. Al parecer es más importante que equipo de béisbol ganó anoche.

Ya viene diciembre, los temas de corrupción, feminicidios, impunidad, abusos policiales a los manifestantes de El Seibo, están en peligro de ser desplazados por el doble sueldo y las festividades de temporada.

Mientras, tenemos a un exministro que su fortuna ha crecido de forma impensable, ejecutor de las obras de Odebrecht, con deficiencias notables para coordinar ideas al hablar, candidato del partido oficialista que tiene a este país con graves problemas económicos, de salud, educación, seguridad y justicia.

El individualismo, alimentado por una educación deficiente, amenaza con darle un respiro PLD en el poder, porque tienen distracción y control mediático. ¿La tarea de la oposición? Romper la inactividad de la población, y reivindicar los valores en que fue fundada la República Dominicana, a partir del 2020.

Autor: Ricar Rodríguez

ricar.rodriguez.h@gmail.com

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