Discurso presidencial

Por miércoles 17 de agosto, 2016

Los dominicanos tienen que dejar el sendero del pesimismo. Hay que pensar que se puede desarrollar el país y comenzar a tender el cerco para derrotar a la miseria y la exclusión extrema. El punto principal del discurso de toma de posesión del presidente Danilo Medina es ese tono de esperanza y de lucha que está presente a todo lo largo de la alocución.

Hay una batalla larga y difícil contra el sub-desarrollo y el presidente Medina esboza lo que será el trabajo central de su gobierno los próximo cuatro años. Un trabajo difícil, complejo y que se tiene que llevar a cabo sin descanso.

El presidente Medina merece que se le dé un voto de confianza y se le permita convertir en realidad sus planes de desarrollo. Para ello tiene que contar con el apoyo y la tarea de concertación de todos los dominicanos.

En los últimos años el presidente Medina lleva a cabo las llamadas visitas sorpresas, donde escucha la opinión del corazón del barrio o de las áreas rurales. Conoce por visión propia cuales son las necesidades de los dominicanos y aporta soluciones.

Parte importante del discurso presidencial es cuando da la seguridad de que se mantendrán y ampliarán las visitas sorpresas. No se trata de ir a tomar café o sentarse en una silla de guano, sino de ir a solucionar problemas, a buscar soluciones y a tratar de sacar de la pobreza extrema a humildes dominicanos sumergidos en la desesperanza.

El presidente promete luchar para mejorar la asistencia médica con la mejoría de los hospitales; capacitar maestros para que puedan continuar adelante los programas de la escuela básica; impulsar una política de pleno empleo conjuntamente con el sector privado y ampliar los créditos para la micro-empresa. Bien, así se avanza hacia mejorar los niveles de vida de la población.

Y en el cierre del discurso lo que debe ser básico para todos los que lidian en la vida pública: hay que ser honrado. La corrupción a cualquier nivel, tiene que ser perseguida y sancionada sin ninguna pausa. La seguridad ciudadana hay que reforzarla para prevenir tantos robos, atracos y actos de sangre y muerte.

Un discurso para seguir en pie en un país que todavía tiene esperanzas y capacidad de lucha, y que necesita continuar transitando la senda hacia el desarrollo. Lo más importante para todos los dominicanos es nunca perder su capacidad de lucha y mantener sus sueños de que habrá una vida mejor.

Por Manuel Hernández Villeta

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