El discreto encanto dominicano en el próximo Mundial de Béisbol

Por Elvis Valoy sábado 15 de julio, 2017

Por su historia deportiva, trayectoria  y la pasión que siente el pueblo por ese juego, la República Dominicana merece ser sede en el año 2021 del Quinto Clásico Mundial de Béisbol.

 

Si hay un país en donde una gran cantidad de gente le da seguimiento a diario a las Grandes Ligas, después de los Estados Unidos, es la tierra del merengue y la bachata. Es archiconocido que el béisbol es el deporte rey, y parte del pasatiempo cotidiano de la población.   

 

En el recién pasado Clásico Mundial de Béisbol, una de las fanaticadas que demostró más entusiasmo en el seguimiento de la contienda beisbolera lo fue la dominicana, que abarrotó el campo de juego en la Florida para ver su novena enfrentarse a otras naciones.

 

Fue notoria la alegría de la gente quisqueyana durante el certamen organizado por la Major League Baseball, la cual hasta un estilo instauró para animar al equipo caribeño, como es el conocido y  patentizado “Plátano Power”.

 

El regocijo es doble pues no es únicamente la fanaticada la que se goza un partido de pelota, sino que también los peloteros dominicanos en las Grandes Ligas, disfrutan a cabalidad lo que hacen.

 

Y es que además de estar dotados de excepcionales condiciones físicas para la Pelota, nuestros atletas  también exhiben una alegría congénita, propia de una nación de grandes coloridos y una sonrisa a flor de labio, lo que los hace diferente y parte de un show paralelo.

 

El aporte de nuestros peloteros es tal que la historia del béisbol hay que escribirla con la “d” de dominicanos. En cada episodio de ese entretenimiento familiar aparece algún hijo de Duarte aportándole a la disciplina física con buenas estadísticas.

 

De lo anterior hay cientos de ejemplos. Los dominicanos que intervinieron en el pasado Derby de jonrones llevado a cabo en el Marlins Park de Miami, demuestran la enorme calidad de nuestros atletas en esa gran carpa. Miguel Sanó y Gary Sánchez tuvieron una destacada participación en la competencia en la que resultó ganador el estelar jugador de los Yankees Aaron Judge.

 

Al otro día que se escenificó el Juego de Estrella en donde se alzó con la victoria la Liga Americana, la escuadra quisqueyana brilló por sus atributos deportivos, y por su idiosincrasia propia, que la hace sui generis.  En ese partido fue reconocido como el Más Valioso el dominicano  Robinson Canó.

 

¿Quién puede negar que el momento más espectacular del pasado Juego de Estrella fue la interrupción  por parte del criollo Nelson Cruz, pidiéndole al receptor Jadier Molina tomarle una foto junto al legendario arbitro Joe West?   

 

La cantidad de dominicanos en roster de las Grandes Ligas atestiguan que  la sangre de la media isla es parte inherente del  negocio.  

  

Pelota y sociedad van indisolublemente ligados en nuestro país, y de esa tradición es que se vienen realizando desde hace varios años, la contratación de decenas de jóvenes dominicanos que pasan a jugar a las Grandes Ligas con ofertas millonarias.

 

Si se suman historia contemporánea y realidad hay que reconocer que la República Dominicana alcanza los méritos suficientes para ser sede en el año 2021 de la Quinta edición del Clásico Mundial que organiza la Major League Baseball, y que el gobierno, el empresariado nacional y la institución beisbolera comiencen desde ya a elaborar una agenda de trabajo que culmine con ese propósito.

 

Un encuentro entre dos países en un estadio Quisqueya remozado contaría con el apoyo total y sin reservas de todo el pueblo dominicano, que acudiría a la cita con ahínco y satisfacción.

Comenta