Diputado del exterior: ¡que dilema!

Por Rolando Robles lunes 15 de junio, 2020

El “voto en el Exterior”, una bien intencionada idea que el doctor Peña Gómez hizo realidad en el marco del “Acuerdo por la Democracia” de 1994, siempre me pareció un tanto inconveniente. En ese momento, no me opuse frontalmente, guardé distancia de su justificación y desde luego, nunca la aprobé.

Mis motivos de ayer, siguen vigentes hoy, y hasta se podría decir que se han fortalecido. El voto desde el Exterior, aunque luce progresista, no pasa de ser una muestra mas del populismo, lastre principal de los partidos que operan en países subdesarrollados como el nuestro.

Porque en el fondo, no es más que, una simple e improvisada respuesta a la demanda de empleo de los militantes políticos que, ante la imposibilidad de competir con éxito en el país, se han visto forzados a emigrar. Y claro, para implementarla, había que crear todo un tinglado de activismo político que justificara los nombramientos en el Estado.

Sin embargo, hube de aceptarlo porque así es la democracia. Las leyes se cumplen o se derogan; y lo segundo no está a mi alcance. No he tenido mas remedio que aceptarlo, sabiendo que afecta la tan necesaria unidad de la comunidad en Ultramar, lesiona nuestros intereses al enfocarnos en el objetivo equivocado y nos imposibilita -por el sesgo que implica- la construcción de una efectiva Agenda Dominicana.

Más luego, llegó el “diputado del Exterior” y de nuevo tuve que aceptar a regañadientes la ley que lo valida. Naturalmente, la experiencia -en ambos casos- me ha dado la razón. ¿De qué nos han servido los diputados y el voto en el Exterior? La pregunta, parece maliciosa, pero, la respuesta es avasallante; tan cierta como que usted me está leyendo en el día de hoy.

Es oportuno señalar que, el culpable de estos adefesios institucionales no es un partido ni gobierno en particular. Todo el sistema político nuestro ha conspirado para aumentar la nómina estatal, creando el absurdo escenario que hoy nos acogota. Cientos, talvez miles de “botellas” han sido creadas en las representaciones dominicanas del Exterior, con el único objetivo de satisfacer las demandas clientelares de un Estado subdesarrollado.

Pero como dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga” y hasta con las infecciones bacterianas y virales mas atroces, llegan los antígenos que generan los anticuerpos que habrán de combatir la enfermedad misma. O sea, hablando en dominicano: “cada problema trae consigo su solución”.

El fiasco que nos han dejado estos “tres mosqueteros” elegidos para representarnos en el Congreso, ha provocado que las mujeres y hombres serios de la comunidad, ante la imposibilidad de derogar la ley que impone los diputados del Exterior, se lancen a buscar las candidaturas para poder sustituirlos.

Esta nueva realidad, es lo que me motiva a flexibilizar mi posición y tratar de ayudar a que los mejores ciudadanos lleguen al Congreso. Ya me resulta imposible mantener distancia e indiferencia ante el esfuerzo de tantos ciudadanos por tratar de sustituir a ese nefasto trío que tan mal nos ha “representado”, desde el año 2012.

Hay que participar y dejar de protestar contra algo que no vamos a poder cambiar, por lo menos en este momento. Si tenemos que elegir diputados en el Exterior, pues que sean los mas honestos y capaces ciudadanos de que disponemos. A fin de cuentas, en este tramo de la lucha que libramos por mejorar las condiciones de vida de nuestros conciudadanos, lo mas importante es la calidad de los candidatos y sus propuestas.

Y de esta encrucijada histórica, surge el doctor Yomare Polanco, un valor social de los dominicanos que vivimos fuera. Con una enorme capacidad de trabajo, pero además, con una muy amplia visión de las necesidades que tenemos los emigrantes dominicanos.

Confieso que al principio no estaba decidido a apoyar candidato alguno, pero Yomare me pidió una reunión y me explicó con lujo de detalles sus propuestas, de llegar al Congreso dominicano. Y además me solicitó que enriqueciera con mi punto de vista, el contenido de ella; una invitación que jamás había recibido de un aspirante a diputado.

Ante la franqueza de su planteamiento, la consistencia de su discurso y la seguridad y entusiasmo que irradia su persona, terminé por aceptar el reto de ayudar a que este humilde e incansable ciudadano, logre sus metas y propósitos. Y créanme, no me arrepiento de desandar la prédica que he mantenido por mas de veinte años.

El caso es que Polanco se presenta en la boleta del PLD (su partido) en la posición #1 de una lista “cerrada y bloqueada”; y aquí es donde yo quiero llamar la atención de mis compatriotas. Si usted simpatiza o es del PLD, lo correcto es que usted vote enteramente morado en la boleta presidencial y la boleta de los diputados.

Pero si usted tiene preferencia presidencial, vote por su candidato en la boleta del partido de su simpatía; pero también por Yomare Polanco en la boleta del Congreso. Igualmente, si usted cree que Gonzalo Castillo es un buen candidato a la presidencia, vote por él en la boleta del PLD y sus aliados, y por su candidato a diputado favorito.

En esta oportunidad podemos votar fraccionado, es decir, separar al presidente del diputado. Esto es importante porque democratiza el voto ciudadano. Usted no tiene que votar forzosamente por un solo partido en todos los niveles. Tanto Yomare Polanco como Gonzalo Castillo, son dos candidatos emergentes que concitan el apoyo extra partido, y por tanto, recibirán votos de diferentes canteras.

Personalmente, yo votaré por los dos, aun sin ser del PLD. Mi motivo es que creo es tiempo de que al poder lleguen los políticos no tradicionales, y ellos lo son ambos. Por eso les pido a mis amigos que me respalden en esta decisión, votando por ambos, aunque no seamos -y posiblemente nunca seremos- peledeístas.

¡Vivimos, seguiremos disparando!

POR ROLANDO ROBLES

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