Y Dios creó a la mujer….

Por Rolando Robles lunes 22 de enero, 2018

Si lo hubiese dicho Margarita Gautier, Fulana de tal o cualquier otra dama del barrio, probablemente ni nos habríamos enterado. Pero lo dijo la Diva de los que hoy caminamos el último tramo del sendero, aquella diosa en cuyo nombre probablemente, casi todos nos inspiramos al abordarnos la lujuria. Esos momentos de gloria cuando saboreamos en solitario y a escondidas, el manjar que solo se sirve en el “banquete de la vida”, como sentenciara una vez Karol Wojtyla.

Esos primeros y escasos segundos de delirio y auto realización que por siempre nos acompañaron en la memoria, están indisolublemente ligados a esa deidad que el mundo identificó como Brigitte Bardot. Voluptuosa, espontánea, libre e irreverente para la época, de poquísimo hablar y solo medio mirar. “Cuatro esposos, ocho maridos y cien amantes”, talvez rece su epitafio terrenal, cuando decida volver al Olimpo.

Y desde luego, a esos mil tres dichosos que lograron ser exaltados al templo de su dormitorio, se les suma una miríada de baby boomers que tan solo querríamos verla en persona, aunque estuviere formalmente vestida. Porque en traje de Eva, como ella es y será, ya la tenemos encriptada en la imaginación.

Un prontuario impresionante, y sin embargo, nadie duda que solo vivió por amor; por amor a la vida y a ella misma. Disfrutó cada segundo del reloj y nunca se prostituyó, y precisamente por esa impronta, es que su opinión pesa. Aunque duela y moleste a las mojigatas feministas nuestras, la BB ha puesto el dedo en la llaga. Está denunciando lo que todos sabemos, pero que pocos se atreven a confirmar. El llamado “acoso sexual” es algo mas que una simple tropelía de los hombres malvados y abusadores, contra las infelices y vulnerables mujeres.

En este entramado que es la correlación hombre-mujer existente en el mundillo del espectáculo de ayer y de siempre, hay un componente de cambalache humano non santo; entre una persona que tiene una posición de poder, con otra que tiene interés en alcanzar algún objetivo particular. Esa “posición de poder” puede ser material, espiritual, emocional o simplemente carnal, y se usa indistintamente en uno u otro sentido, como las escaleras, que lo mismo sirven para subir, que para bajar.

Igual, se pueden abrir las puertas del éxito, de forma que se logre, dinero, fama, prestigio y hasta prestancia, o “las piernas de par en par”, que a fin de cuentas ofrecen lo apetecido, éxtasis y satisfacción. En fin, ese boleto de entrada a lo que ya dijimos Juan Pablo II bautizó como “

el banquete de la vida”; pero que otros mas realistas o sacrílegos, le llaman: “canalizar la lujuria” o “domesticar al animal que habita en el animal”.

Sostiene la Diva que: “Muchas actrices ‘calientan’ a los productores para tener un papel y luego cuentan que han sido objeto de abuso, para que se hable de ellas”. Esto no es una confesión, puesto que ella nunca se vio en tal escenario; pero si es un cuestionamiento a la gente del espectáculo; una denuncia directa de la hipocresía y la simulación reinantes. Pero sobre todo, es una estocada al ya cuestionado movimiento feminista.

El desparpajo al hablar, propio del arribo del otoño, ha hecho de la Rubia Eterna un foco de subversión, en una Francia que ya no es tan formal como lo fuera hace tres cuartos de siglo. Sus proclamas contra el falso rescato cristiano, los homosexuales de uno y otro redil, los creyentes del Islam, la clase política que abandonó los valores de la France, o su entusiasta respaldo a la candidata de ultraderecha, Marine Le Pen, nos demuestra que la BB mantiene el ímpetu de los años idos, cuando era la dueña y señora del Universo.

Hoy, su lenguaje parece casi de barricada, ayer se bastaba con la sonrisa. Y la pasión por los animales, muestra que ya no ama tanto a los hombres, su juguete favorito; pero desde luego, todavía no los odia. Ni tampoco luce que llegue a aborrecerlos, pues “a nadie le amarga el dulce” y ella, aunque diabética, siempre podrá disfrutarlos. Incluso, después de alcanzar la otra ribera del Aqueronte.

El problema es que actualmente, por lo menos en República Dominicana y otros espacios similares, llamados también países, los hombres ya no solo se rinden ante la apetecida hembra sino, que la poseen y disponen hasta de su vida. En tales circunstancias, pareciera como si las opiniones de la BB justificaran o ayudaran a explicar los feminicidios; y no es así.

Sobre ese particular, debe establecerse que la ola de crímenes contra las mujeres, por el mero hecho de ser mujeres, no obedece a las mismas razones que la Diva recrea con tanto sarcasmo. En realidad, a ella no hubo hombre que deseara ni verla muerta, ni mucho menos matarla. Lo que si se registra es un par de intentos de suicidios, tanto de sus amantes como de ella misma, pero motivados en la depresión que causan las relaciones interrumpidas.

El destape de la BB, tan brusco y descarnado, solo es un llamado a la reflexión sobre esos negocios bizarros y deshonestos, entre quien puede producir beneficios emocionales y contables, por un lado, y alguien que está dispuesto a pagar el precio de la fama, aunque sea en “especias”.

En ese intercambio, no hay nada pecaminoso cuando es entre adultos de moral “liberal”. Y por supuesto que tampoco hay el alegado acoso sexual contra la “démuni femme”. Mas bien es un trueque entre corsarios, donde no se sabe con certeza, quién llevará la peor parte, si el comprador o el vendedor.

¡Vivimos, seguiremos disparando!

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