Dios aprieta, pero no ahorca

Por Carlos McCoy sábado 2 de mayo, 2020

El Partido Revolucionario Moderno, antiguo PRD, ha heredado de este todos sus malos hábitos.

Las actuaciones de los nuevos alcaldes perremeistas y sus adláteres, nos dan una prueba fehaciente de ello.

Vamos a rememorar algunos casos específicos, para que los jóvenes que votarán en las elecciones del próximo 5 de julio, entiendan a qué nos estamos refiriendo y los que somos un poquito más viejos, recordemos algunos episodios.

Cuando el Partido Revolucionario Dominicano llegó al poder, luego de los tenebrosos doce años del Partido Reformista, entraron como tromba a las instalaciones del estado.

Llegaron en turbas a las aduanas y físicamente sacaron de sus escritorios a los empleados que en esos momentos estaban ejerciendo sus funciones.

El resultado fue que se detuvieron todas las operaciones aduanales, pues ninguno de los nuevos autonombrados incumbentes, no sabían ni siquiera como llenar un manifiesto aduanal.

En el aeropuerto internacional de Las américas las cosas no fueron diferentes. Aquí se excedieron en demasía, pues, no solamente expulsaron al personal del departamento de inmigración, sino que llegaron al colmo de sacar de sus puestos a los empleados de los mostradores de American Airlines.

En reclamar puestos en el gobierno, los perremeistas no se andan por las ramas. Ellos deciden, no solamente el lugar, sino, hasta el escritorio que quieren ocupar, sin importar si están capacitados para esa posición.

Y esto no es solo a nivel de base. Esto llega un poquito más alto.

Recordemos al doctor Guido Gómez Mazara cuando dijo, citamos de memoria, “Si hay algo es para los perredeista, y después, para los perredistas y si todavía queda algo es para los perredistas”

Si a esto le agregamos la incapacidad demostrada por sus gobernantes, las cosas se complican aún más, Don Antonio se suicidó por vergüenza ajena. Jorge Blanco sale del solio presidencial a la cárcel. Hipólito dejó un chin de país porque solo pudo gobernó cuatro años.

Todo este introito sirve para demostrar que tenemos que agradecer a Dios que esta pandemia del COVID-19, nos haya llegado con el PRM fuera del poder.

Si estos señores hubieran estado manejando las riendas del estado en estos momentos, lo sucedido en Puerto Plata, se estuviera replicando en todo el territorio nacional.

Los miles de muertos por el coronavirus se estuvieran enterrando, sin identificar, en fosas comunes.

Y la hambruna, entre los vivos, sería apocalíptica.

Dentro de toda esta tragedia, tenemos que darle gracias al todopoderoso porque no sucedió lo peor.

Y lo peor es, está demostrado, el PRM manejando el estado.

Por Carlos McCoy

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