Dictaduras y fabricación de expedientes falsos

Por Gregory Castellanos Ruano

Hay muchas personas que creen que sólo bajo las dictaduras políticas (por ser estas de naturaleza intrínsecamente autoritarias) se fabrican expedientes falsos, pero nada más errado: eso puede ocurrir en un sistema democrático y le puede ocurrir a cualquier persona, por más honesto que haya sido su comportamiento a lo largo de su vida, cuando granujas manejan algún tipo de poder y contribuyen con la instrumentalización de ese poder a desvirtuar la administración de Justicia convirtiéndola en administración de violencia.

Cuando granujas detentan cualquier tipo de poder pueden darse la licencia de someter artificiosamente a un ciudadano a una experiencia bajuna e infame fabricándole un expediente falso para buscar degradar ante el público la imagen de la víctima de su infamia.

Cuando el granuja detenta el poder de juez estamos en presencia del peor de los granujas.

Un granuja es un ser lleno de maldad y un ser lleno de maldad debe estar distante de ser juez porque un juez es lo que más distante debe de estar de actuar motivado por la maldad; y cuando los granujas se coaligan, se asocian, estamos hablando de  seres llenos de maldad que, reforzados en su inconsciencia por el apoyo mutuo, son capaces de materializar cualquier atropello contra cualquier ciudadano: los así asociados, los así coaligados no sólo se encasillan dentro de la criminalidad asociada, sino que la única diferencia entre una gavilla y la asociación de dichos granujas es el tipo de arma que se usa en la gavilla (armas letales: blancas y de fuego) y que el tipo de arma que usan los granujas de referencia es el uso de su investidura y de las facultades de que están investidos para poder cometer sus tropelías.

En una de sus obras un conocido pensador propiciador del clima intelectual que desembocó en la Revolución Francesa resalta que no existe algo más tiránico que un juez que abusa de su poder, sea administrando “justicia“, sea usando sus relaciones, para causar daño.

Cuando un granuja de pura cepa ve en “su territorio“ a alguien al que le guarda odio ello le causa molestias, molestias que le llevan a una rabieta: una reacción típica de los paleo-mamíferos y que hoy podemos apreciar en los caninos: éstos se molestan cuando un non grato se introduce en el territorio que han marcado con su orina. Y entonces ese granuja de pura cepa quiere que sus colegas se auto degraden, que dejen de ser jueces, que actúen con espíritu de cuerpo, quiere que sus colegas compartan su odio, que se conviertan en otros granujas iguales que él, que pasen a usar la Justicia como un instrumento lesivo al servicio de las emociones virulentas de dicho granuja incitador.

Ello es un ejemplo del peligro que representa colocar a patanes en cargos públicos con poder, pues los mismos recurren a la ficcionalización para crear una narrativa falsa para pretender “justificar“ (¿?) el ejercicio arbitrario de su poder y el uso abusivo de sus relaciones para que otros contribuyan a “santificar“ (¿?) la arbitrariedad. Y eso que la actual configuración constitucional del Estado dominicano es la de un “Estado Social y Democrático de Derecho“ y donde supuestamente ya no existen jueces “inquisitivos“, sino supuestamente “un Sistema Acusatorio“.

Eso lo han hecho “jueces“  bajo “un Sistema Acusatorio“, es decir, no obstante la República Dominicana haber abandonado el Sistema Inquisitivo, según la Constitución vigente. Sólo hay que imaginarse todo lo que habrían hecho ésos sujetos bajo un Sistema Inquisitivo.

La posibilidad de que patanes omnipotentes propiciadores de la fabricación de expedientes falsos hagan y deshagan desde el poder sigue confirmando que una cosa es tener letras constitucionales puramente semánticas y otra cosa muy diferente es la realidad; que una cosa es que un(os) `no perverso(s)` detente(n) poder y que otra cosa es que un(os) perverso(s) detente(n) algún poder. ¿Cuál es la diferencia entre un ejercicio arbitrario de poder realizado por un dictador en una dictadura y el ejercicio arbitrario de poder realizado por un(os) perverso(s) detentador(es) de poder que se prevalece(n) de haber accedido a una entidad pública en un sistema democrático? Al final de cuentas: ¿cuál es la diferencia entre la truculencia del primero y la truculencia del(os) otro(s)?

De manera, pues, que (contrario a lo que muchos creían) la presencia de un granuja, de un patán o de granujas, de patanes en el Poder Judicial propicia la fabricación artificiosa de expedientes y eso que no estamos en una dictadura política…

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

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