Día Nacional del Agricultor: a la altura de los desafíos

Por Arturo Bisono

Los agricultores dominicanos han demostrado una vez más, ser un ejemplo de resiliencia que pareciera no tener límites. Como si fueran pocas las adversidades a las que se enfrentan en años sin grandes complicaciones, en estos últimos han tenido que enfrentar una pandemia sin precedentes, y como si fuera poco, fruto de varios factores, un incremento del precio de los fertilizantes e insumos que realmente ponen en aprietos la laboriosa actividad de producir alimentos.

Los avances tecnológicos disponibles para la agricultura en las últimas décadas, probablemente coloquen a esta generación de agricultores como la de mayor acceso a información y tecnología en la historia. Pero no debemos confundir el nivel de acceso con la pregunta del ¿qué tanto los agricultores están aprovechando esta oportunidad que se les ha generado?. En este sentido, la brecha entre la tecnología y el agricultor, especialmente pequeños y medianos, es muy grande.

El manejo del suelo, agua de riego, la nutrición, el control de plagas y enfermedades, la gestión de cosecha, vinculación con el mercado, son solo algunos de los desafíos que deben enfrentar los agricultores. En cada uno de ellos, se perciben problemas que regularmente están asociados a los procesos de decisiones de los mismos agricultores, que sin lugar a duda, en la actualidad existen tecnologías que podrían ayudarlos a ser más eficientes.
Al día de hoy, esto pareciera estar claro, y quizás hasta sea parte del discurso de los agricultores, pero indiscutiblemente el sector productivo no ha podido aprovechar como debería todo el desarrollo tecnológico existente. En este aspecto, la extensión es clave para lograr que los agricultores adopten los avances tecnológicos que el mercado tiene para ellos.
La extensión debe evidenciar casos reales y exitosos. Es decir, todo agricultor que quiera adoptar una tecnología, lo primero que te va a decir es “show me the money”. Si no podemos mostrar casos claros y exitosos que permitan comprobar los éxitos económicos, a través de la transferencia y los sistemas de extensión, no será convincente para ellos. Porque más allá de la tecnología, lo que el productor busca es maximizar sus ganancias.

Hay un ejemplo claro de eso, y son las aplicaciones con drones, es muy probable que en el país existan más de 20 drones entre 4 a 6 empresas brindando servicios de aplicación de agroinsumos a productores de arroz, caña de azúcar, banano y otros cultivos, esto es fruto de la potente solución económica que representan las aplicaciones a través de vehículos aéreos no tripulados (drones), que disminuyen la deriva del producto, el volumen a aplicar y aumenta considerablemente la eficiencia.

Hoy en el día nacional del agricultor, quiero dejar en la mente del lector la siguiente visión de futuro: imaginemos por un momento, que nuestros agricultores en lugar de demandar condonación de deudas, rotulación de tierras de manera gratuita, intervenciones económicas para seguir produciendo, entre otros, empiezan a exigir más investigación, una red de agroclimática que los ayude a tomar decisiones de riego, acceso a estudios de mercado que les permita tomar decisiones inteligentes ante la pregunta del “¿qué sembrar?”, procesamiento e interpretaciones de la gran cantidad de imágenes satelitales disponibles de manera gratuita y que hoy en día, no se aprovechan por no contar con la capacidad de procesar e interpretar. Si a todo esto le agregamos una adecuada extensión y transferencia de tecnología, es muy probable que en menos de una década veamos una agricultura dominicana exportando el triple de lo que hoy en día exportamos, es probable que la pobreza rural haya disminuido drásticamente y que realmente podamos aprovechar todas nuestras ventajas competitivas y comparativas para lograr ser una potencia agroalimentaria mundial.

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