Desplazamientos de mujeres y niños en Haití

Por María Hernández

Noticias tan impactantes como estas nos llegaban de lugares tan lejanos como Ruanda, Nigeria o el Congo, en África, pero nunca pensamos que tan cerca de nosotros se iban a estar produciendo acontecimientos tan inhumanos como estos que se suceden en Haití y que requieren la intervención inmediata de los países que forman parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que serían la única forma de evitar una catástrofe poblacional de dimensiones imprevistas.

Las actuales autoridades de la vecina nación han dado muestra de que solos no pueden con esta situación que ya lleva varios meses con sus secuelas de muertos y heridos y, en estos momentos, con desplazamientos de personas que son propios de países muy ligados al atraso y a la falta de voluntad de sus gobiernos.

Al parecer, hay grupos encontrados en uno y otro bando que de seguir así podrían terminar en un enfrentamiento civil del que la vecina nación difícilmente pueda salir si no es con la ayuda de fuerzas externas las cuales por más de 13 años mantuvieron el país en tranquilidad y que lamentablemente también dejaron sus grandes males a ese país.

La República Dominicana tiene una gran presión, en la actualidad, con grupos de haitianos que presionan para que los dejen entrar de este lado de la frontera, muchos sin la documentación requerida.

Nuestro país solo puede observar de lejos y servir de puente para que la ayuda internacional se pueda hacer llegar desde aquí como cuando se produjo aquel fatídico terremoto, en el año 2010 y que llevó a una gran cantidad de hermanos haitianos a quedar huérfanos y a otros mutilados de alguna parte de su cuerpo, muchos de los cuales no han podido recuperarse.

Aunque en esta oportunidad no se trata de la amenaza de otro fenómeno telúrico es posible que se desate en ese lado de la isla una gran hambruna por la imposibilidad económica de muchos de ellos de pasar a nuestro territorio a abastecerse de productos.

De acuerdo a la oficina de la ONU encargada de la coordinación humanitaria( UNOCHA) en los últimos nueve meses , la escalada de violencia y los actos delictivos en la capital de Haití, Puerto Príncipe, donde las pandillas atacan a mujeres y niños han provocado el desplazamiento de más de 13.900 personas, dentro de los cuales se encuentran 5,695 mujeres y 5,984 niños y niñas.

Según las autoridades haitianas, las luchas de las pandillas por el control de sus territorios en la capital ha obligado a cientos de familias a tener que abandonar sus hogares incendiados y saqueados en las barriadas más pobres. En la actualidad muchos se encuentran en gimnasios y en otros tipos de refugios temporarios en donde escasea el agua, los alimentos y artículos como ropa y mantas.

Es una situación crítica y en especial por el tema de la salud que vive Haití donde ya se han encontrado nuevas cepas del covid-19, como la inglesa y la brasileña que afectan los sistemas de salud públicos y privados y la economía de ese país.

Esperamos que la cordura se adueñe de todos los líderes políticos, religiosos y comunitarios de esa golpeada nación para que mediante el diálogo se busquen las mejores alternativas de soluciones a cada uno de los problemas que atacan a los ciudadanos de esa legendaria y luchadora nación que hace años no tiene tranquilidad y cuyos gobiernos cuando llegan ofrecen una aparente calma que siempre termina en conflictos y derramamientos de sangre.

“Stop supporting gangs in our Haití”, “Deja de apoyar a las pandillas en nuestro Haití”, son algunas de las frases que escriben los pobladores de esa sufrida nación en en cartelones, lo que indica que los grupos que secuestran, matan, desplazan y delinquen, en general, cuentan con el apoyo del actual gobierno que encabeza Jovenel Moise. Mientras Moise sueña con un referéndum, la ONU exige elecciones en lo inmediato.

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