¡Despierten pueblos, busquen lo subyacente!

Por Rolando Fernández martes 28 de abril, 2020

“Tanta amabilidad confunde”, como reza un refrán popular. “Ojo al Cristo”. “No todo lo que brilla es oro”, dice una máxima pueblerina muy vieja. ¡Más que comprobado eso está!

No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que los políticos, tanto aquí, como de otras partes del mundo, con muy raras excepciones, en las que el Covid-19 también ha hecho acto de presencia, se están aprovechando de los escenarios sociales tormentosos provocados por la pandemia, para pescar en ríos revueltos: votos en las urnas; cuando no, mayores niveles de aceptación poblacional, para lograr otros propósitos diferentes, no generales, sino personales y grupales.

Los baches detectados en los distintos sistemas de salud existentes, incluidos aquellos de las grandes potencias mundiales, es obvio que ahora los han puesto en evidencia la considerada crisis sanitaria del siglo. Bultos de los políticos gobernantes por décadas, han sido sus “cacareos” sobre las eficiencias de los mismos; vale decir, teatros puros. ¡El Covid-19, se los ha encuerado en el presente!, no cabe duda.

Claro, las deficiencias alusivas puestas al desnudo en estos momentos, han servido a esos demagogos como caldos de cultivo, para procurar enmendar sobre la marcha de las urgencias presentadas; apurar lo antes necesario no realizado.

Además, los allantes conexos están a la orden del día: regar dádivas y migajas entre los pobres; promover ayudas transitorias a la población; suministrar medicamentos; y, accesorios, aunque de poco valor, pero, necesarios ante la crisis de salud, obviamente, tales como:  guantes desechables, mascarillas, y desinfectantes para las manos, etc.

Obvio, digno de resaltar es, qué se está capitalizando la situación calamitosa que se verifica, y que atenta contra la subsistencia física de muchas personas, en pos de agenciarse lo deseado, para alcanzar sus proyectos de mayor poder, y riquezas, algunos. Otros, los advenedizos, por obtenerlos.

Todo cuanto hacen en la actualidad los políticos en general, de aquí, y fuera de esta Tierra, aprovechando el curso de la pandemia, casi indetenible, no es más que, “pantallar” altruismo, y solidaridad patriótica, para ganar adeptos.

Nada de sinceridad se advierte con respecto a sus congéneres nacionales, y las vicisitudes que enfrentan; solo procuran esos embaucarles en todo momento; y, seguir tomándoles como tontos útiles, ¡Bobos los ciudadanos que crean otras cosas!

Creemos que en Dominicana, por la inconsciencia de la población, es donde más se pueden apreciar los propósitos malsanos de los políticos del patio, que no dejan de ser muy similares a los de otros pueblos hermanos. Hay mucho descaro entre los que gobiernan localmente, como en el seno de la seudo oposición que aspira a sustituir a los mandamases.

Ahora, muchos de esos no están reflexionando sobre la posibilidad de que ellos mismos también pueden ser alcanzados por el peligroso virus de la época, que no discrimina entre poderosos, súbditos, y pobres de solemnidad; que sus efectos mortales podrían reportarse para ellos, como la punición que les corresponde, por sus procederes malsanos todos, presentes y pasados. ¡Cuidado!

Qué recuerden esos magnates, y los aspirantes a serlo, que la Ley de Causa y Efecto (Ley del Karma), factura en los momentos menos esperados; que su aplicación es inexorable; y, que nadie sobre el planeta Tierra, está exento, cuando de facturar por lo indebido sembrado se trata.

 

Autor: Rolando Fernández

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