Desde el Municipio: Procede normalizar las relaciones comerciales  RD-Haití 

Por Juan López Lunes 12 de Junio, 2017

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Todo parece indicar que se ha empezado la  estabilización política de la vecina R. de Haití, con  la juramentación de Jovenel Moise como nuevo Presidente, el pasado 7 de febrero. Sin embargo, todavía se existen conflictos en las relaciones comerciales con la República Dominicana (RD), principal abastecedor del mercado haitiano con los productos de primera necesidad.

Por igual, las relaciones diplomáticas entre RD y Haití son normales. Incluso, la RD designó, a inicio de mayo de este año, el nuevo embajador ante ese país y, recientemente, se realizaron importantes encuentros entre los cancilleres de ambas naciones.

Ahora bien, el punto neurálgico y débil entre RD y Haití se manifiesta en  las relaciones comerciales porque ciertos sectores empresariales y de la élite política de Haití siguen colocando obstáculos que impiden la normalización de las compras y ventas de  productos  de facturas dominicanas.

En el último año del fracasado gobierno de Michel Martelly, en forma arbitraria y unilateral, empezaron a violentar acuerdos bilaterales y convenios  internacionales, mediante el establecimiento de vedas a la entrada por tierra de unos 23 productos dominicanos, con lo cual se produjo una delicada situación en las negociaciones en los mercados binacionales que, desde  hace tiempo, se realizan durante dos días de la semana, en seis diferentes  pueblos de la línea fronteriza.

Para justificar las vedas, con frecuencias se inventan e improvisan medidas contra la importación de productos dominicanos. No les importa que los verdaderos perjudicados con esas disposiciones sean los sectores más empobrecidos de su país, a quienes les encarecen los artículos necesarios para sobrevivir.

Ante la crítica situación y la existencia de un nuevo gobierno en la vecina R. de Haití, ya diferentes asociaciones de empresarios y comerciantes dominicanos quieren que el gobierno dominicano asuma la decisión de definir una política con respecto a las relaciones comerciales entre los dos países, a los fines de superar las improvisaciones en cuanto a las ventas y compras de productos dominicanos y haitianos.

Se impone que, mediante el principio ganar-ganar, se identifiquen con claridad los aspectos conflictivos en las relaciones comerciales. Que se precisen los impuestos a pagar en cada país como consecuencia de las ventas y compras de determinados productos, con lo cual se evitaría el feo espectáculo que se escenifican cuando autoridades haitianas confiscan y destruyen los productos que sus nacionales adquieren en los mercados binacionales que se realizan en los pueblos fronterizos.

Si fuere necesario, se debe acudir a la mediación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para oficializar el comercio entre ambas naciones. La RD puede tomar la iniciativa porque, en la medida que la situación económica de Haití mejora, en esa misma medida podría reducir la emigración de haitianos hacia nuestro país, lo cual sigue siendo un  problema social y humano de gran importancia para nosotros.

A ese respecto, acogemos la propuesta que, el 25-5-17, hizo el director del periódico Diario Libre:

“Los dominicanos como suplidores naturales de nuestros vecinos, tenemos que fomentar las relaciones formales y ayudar a establecer canales que permitan a ese país mejorar sus condiciones de existencia. Mejores canales formales fomentarán mejores relaciones a largo plazo y mayor entendimiento.

“Por tanto, lo que tenemos que hacer es ayudar a los pueblos fronterizos a buscar otras formas de mantener sus logros económicos, pero no basados en la informalidad. Ojalá que la actitud no sea de protesta ni de boicot, sino de buscar nuevas avenidas de progreso.”

Consecuente con dicho planteamiento, el gobierno dominicano debe aprovechar la instalación del nuevo gobierno haitiano para gestionar acuerdos bilaterales sostenibles para consolidar las relaciones políticas, diplomáticas y comerciales entre los dos países.  No tenemos otra alternativa, razón por la cual no se puede perder tiempo en las acciones a emprender para normalizar buenas relaciones comerciales entre la RD y la vecina R. de Haití.