Descubre cómo manipular la sexualidad para obtener máximo placer

Por Carlos Luis Baron viernes 24 de febrero, 2017

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Con las prácticas de la gnosis se pretende un estado de alteración biológica en la función fisiología de la sexualidad, para convertirse en una experiencia que da realidad psicológica a un delirio.

La esencia de bloquear el orgasmo consiste en alterar el cerebro, lo que en términos religiosos puede entenderse como un proceso de sublimación. Durante ceremonias esporádicas, esta castración sexual, se entiende como una forma de despertar la conciencia, la “iluminación”.

Las diversas teorías tántricas y gnósticas ubican la energía sexual, el Kundalini, en la base del hueso sacro, el coxis, en uno de los centros energéticos, a todos los cuales llama chakras. Se trata de subir la energía físicamente al cerebro, mediante la meditación en pareja o la contención del fenómeno de eyacular.

Ahora bien, no consiste en descalificar ni insultar a nadie, y mucho menos descalificar las creencias de ninguna persona, sino de argumentar una opinión que se fundamenta en el estudio de una doctrina fuera de su mecanismo de programación mental. La práctica sexual gnóstica rompe con los sentimientos y emociones personales.

El despertar del kundalini, energía sexual, alcanza a quienes lo practican según sus testimonios, una experiencia maravillosa y sublime porque su percepción del mundo, el que les rodea y de sí mismos, queda distorsionada al tender a romper su personalidad, lo que la gnosis entiende como diluir el yo.

Esta práctica ha sido muy criticada por los sexólogos del mundo, los cuáles argumentan que obsesionarse en estas prácticas crea el objeto en el que han hecho creer los instructores a los adeptos. Cuando una persona se dedica a recoger setas durante cuatro o cinco días seguidos, y lo hace con ahínco, porque debe recoger muchas en poco tiempo, al pasar esos días ve setas por todas partes. Al pasear por un parque cualquier forma irregular de color oscuro parece que puede ser una seta, la ve. Incluso al cerrar los ojos ve imágenes de setas, y hasta en los sueños.

Es decir, la doctrina se convierte en una realidad psicológica. Sin embargo los fanáticos de la gnosis arguyen que los frailes y sacerdotes católicos no practican la sexualidad y anulan su capacidad de tener orgasmos. Lo mismo critican de los representantes de otras religiones. Pero es muy diferente tomar una decisión consciente, de la que luego se pueden arrepentir, a aceptar para siempre una conducta sexual cuya exigencia es conocida antes de elegir seguirla.

La castidad puede sublimar la fuerza sexual en una entrega a los demás. Es una exigencia para participar en una forma de vida determinada. Sobre la que se puede estar de acuerdo o no.

Para las parejas se ofrece el tantrismo. Para quienes no la tengan, como iniciación, ofrecen ejercicios respiratorios. La mayoría acaba emparejándose con personas de dentro.

El hilo conductor de toda la trama manipuladora se encuentra en los textos de Samael Aun Weor, Víctor Gómez. Este autor escribe unos manuales de “iniciación” para construir un delirio colectivo sobre la base del suyo personal.

Agencias

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