¿Descrédito de la política o crisis de confianza?

Por Clemen García D jueves 10 de enero, 2019

Confieso que teniendo temas importantes en la palestra pública se me hace difícil escribir. Quizás no me atrevo a encarar como es debido, o prefiero esperar que las turbulencias lleguen a punto muerto, o mi inspiración simplemente está de paseo.

Aún así, navegando en la web me encontré con un  par de ponencias de dos personajes interesantes. El primero, el artículo de la autoría del señor Juan Luis Cebrián titulado El descrédito de la política, publicado por el periódico El País el pasado día 7 de enero.

El otro, Zygmunt Bauman –ya fallecido en el 2017-, en una entrevista que le hiciera Ricardo de Querol publicada en el mismo diario El País, el 9 de enero pero del año 2016.

Ambos, en diferentes cronologías, nos alertan sobre la desigualdad social creciente, la falta de compromiso nacional, la crisis de confianza en el fortalecimiento democrático de las naciones y el descrédito de la política.

Bauman quien además es sociólogo, y Cebrián, son pensadores críticos, escritores reconocidos mundialmente. Su  dedicación ha sido escribir, debatir, exponer y participar en escenarios de gran calado académico.

Me pareció cuando los leía que retrataban nuestro escenario nacional. Verguenza sentí al verme tan desnuda frente a los míos.

Cuando Bauman dice que “la gente ya no cree en el sistema democrático porque no cumple sus promesas” me transporté al tema local.

¿Qué sentirán nuestros políticos cuando pasan por los medios aquellos videos de cuando dicen una cosa y luego otra? Es decir, cuando no cumplen con la palabra empeñada.

¿Qué dirá en marzo el Presidente, si todo se dijo en el año 2015? ¿Por qué tiene al país pendiente a “su decisión”? Perdón, pero no es su decisión, es un tema institucional de orden estrictamente constitucional.

Y entonces Cebrián años después remacha con que “el único antídoto ante semejante descalabro del orden democrático es el buen funcionamiento de las instituciones”. Pero para hacerlas funcionar hace falta voluntad política y social. Volvemos a lo mismo.

La queja de ambos, que más que una queja es una alerta urgente a que despertemos, es como que de a poco nos han ido narigoneando.

Probablemente se intuya un poco de pesimismo en sus exposiciones, pero el tiempo les ha ido dando la razón.

La crisis migratoria, el tema de la corrupción, el debilitamiento de la clase media producto de un capitalismo cada día más salvaje (o tardío), la falta de sentimiento democrático en la defensa de los mecanismos que frenan los límites del poder, son algunos de los temas que estos dos destacadísimos personajes ponen a disposición del lector.

Imagínense: dice Cebrián que la erosión ha llegado tan lejos que como nada veremos hasta el triunfo de los brujos pero también el de los payasos.

Me dirán ustedes, ¿lo habrán escrito desde nuestro hermoso paisaje que nos regala el azul brillante de las aguas del Mar Caribe?

Despertemos, nunca es tarde. Yo creo en eso, aspiro a un mejor futuro y el 2019 pinta interesante.

 

Por: Clemencia García Damirón

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