¿Derogar o reformar el Código Penal?

Por Gregory Castellanos Ruano

Los ataques contra el Código Penal de origen francés vigente, esencialmente por ser extranjero, no han sido pocos, pero lo que se propone ahora mismo como substituto del mismo es igualmente extranjero y literalmente una copia igual que lo fue el vigente: lo que se propone como substituto del actual Código Penal vigente es una copia parcial, esto es, disminuida (por cuanto no lo copian completo), del Nuevo Código Penal Francés (Nouveau Code Penal Francais); o sea, que estamos hablando de que la inmensa mayor parte de los que están de acuerdo con dicha substitución desconocen que esa es la operación que quiere la comisión dominicana que tuvo que ver con dicha propuesta de substitución; dicho de otra manera: la propuesta de Código Penal no es una propuesta `original` cómo ingenuamente creen muchos de los abogados que alegremente están opinando sobre este tema.

En materia de normativa penal, por la misma ser de una naturaleza tan delicada, no se debe tratar de `atacar por atacar`. El atacar por atacar el Código Penal conduce al `derogar por derogar` y al `substituir por substituir`. Eso sería `legislar por legislar`, es decir, con un sentido vacío.

El que ataca el Código Penal vigente debe decir en cuáles puntos concretos no está de acuerdo con que dichos puntos concretos sigan vigentes y, simultáneamente, proponer cómo mejorarlo: es decir, debe hacer específicas propuestas de reformas al mismo.

Yo tengo la personal creencia de que, en realidad, el Código Penal vigente debe de ser mejorado, que el mismo puede ser mejorado y que esa labor de mejoramiento abarca seis (6) aspectos esenciales, a saber:

Primer aspecto: Modernizar la visión dogmática del mismo (ubicar la Legítima Defensa y otros aspectos en la Parte General, pues la teoría penal ha alcanzado desarrollos que permiten una mejor visualización del delito y de la pena; y ubicar las partes de esos desarrollos que han permanecido fuera de la letra de la normativa penal).

Segundo aspecto: Concentrar en el Código Penal los tipos penales dispersos en la legislación especial que se ha creado paralelamente al mismo: se ha producido una dispersión con fuerza “centrífuga“, que, de seguir, seguirá desgajando lo que exista como Código Penal.

Tercer aspecto: Actualizar las penas de multas, pero sin caer en la desmesura, en la desproporción, en lo excesivo, como ha ocurrido con la creación de una serie de multas en la legislación penal especial de los últimos tiempos.

Cuarto aspecto: Aumentar las penas de privación de libertad en los casos que lo ameriten y estrictamente en la medida necesaria, es decir, sin caer en la desmesura, desproporción o incongruencia.

Quinto aspecto: Insertar los nuevos tipos penales que se quieren crear, ubicándolos en los puntos pertinentes del Código Penal y respetando el orden numérico sustancial del mismo, tal y como se hizo con los tipos penales de Violencia de Género y de Violencia Intrafamiliar que se le introdujeron con la Ley 24-97, para lo cual se acudió a subdividir artículos del Código Penal para darle cabida a dichos nuevos tipos penales.

Sexto aspecto: Perfilar más la precisión de los actos punibles en los tipos penales en que se considere que eso es necesario.

Como es natural, todo esto implicaría la necesidad de crear una comisión de abogados penalistas que se dediquen a materializar el correspondiente trabajo basado en esas seis (6) premisas esenciales para así hacer una propuesta que preserve el orden del Código Penal vigente y que mejore a este.

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

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