Derecho de la igualdad de género

Por José Peña Santana

A partir del año 1920, la mujer dominicana inicia la búsqueda del reconocimiento de sus derechos civiles y políticos, es ahí cuando se comienzan a gestar los primeros movimientos feministas con su participación en el magisterio y la formación intelectual, ya que hasta entonces el único rol que se le reconocía era el de ama de casa.

En el año 1930 se pensaba que se instaurarían formalmente los derechos civiles y políticos de la mujer dominicana; sin embargo, el ascenso al poder del régimen del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina interrumpió dicho propósito.

No obstante, en 1942 dadas las exigencias de igualdad de derechos constitucionales que desde el 1931 sostenía el movimiento de Acción Feminista Dominicana, las mujeres adquieren su derecho al voto, el cual quedó consignado en la reforma constitucional de ese año.

Pero no es hasta el año de 1963, en el gobierno democrático que presidiera el profesor Juan Bosch, cuando se le permite a las mujeres organizarse en sus comunidades de base e insertarse en la sociedad de las diferentes regiones, organizar clubes, asociación de mujeres campesinas, juntas de vecinos, ect.; con el propósito de conquistar reivindicaciones de sus demarcaciones, tales como: servicio de agua potable, energía eléctrica,  centros hospitalarios, escuelas,  entre otros.

La  mujer no se detiene en la continuidad de sus demandas de paridad de género e inclusión política, lucha que se acentúa al término de la guerra de abril 1965. Esto nos hace entender lo que motivó al doctor Joaquín Balaguer, pues a raíz de su ascenso al poder por primera vez de manera democrática, el día de su toma de posesión designó 26 mujeres como gobernadoras civil en representación de cada una de las provincias que existían en esa época.

El 26 de diciembre del año 1997 el presidente Leonel Fernández, promulga la ley 275-97, donde asigna una cuota del 25% de las candidaturas de elección popular a las mujeres dominicanas, desde entonces ha habido una serie de reformas en ese sentido. Podemos colegir que, estas acciones han representado un importante paso de avance en la sociedad dominicana; no obstante, las mismas requieren continuidad a fin de alcanzar la tan anhelada y demanda paridad de género. Entendemos que, la igualdad de género debe existir a plenitud entre ambos sexos con la única diferencia del talento que posee cada persona en particular.

Aún con las restricciones que existen, las mujeres se integran cada días más en los espacios de dirección, producto de los avances educacionales que han venido adquiriendo en las aulas de educación superior, donde su participación sobrepasa en más de un 20% la masculina. En ese sentido, han ganado espacios en la vida política a tal punto que en el año 2000, fue electa la primera mujer como vicepresidente de la República, hazaña que se ha repetido en 2012 y 2016, y en este momento se presentan tres damas aspirantes a esa posición en la boleta electoral de los principales partidos políticos con miras a las elecciones del próximo 5 de julio del presente año; son mayoría en las salas capitulares de los ayuntamientos, actualmente hay varias alcaldesas, y la participación de varias mujeres optando por el cargo de senadora de la República se ha hecho notoria.

En la región sur del país, de donde soy oriundo, se destaca la participación de tres profesionales de diferentes ramas del saber que aspiran, con posibilidades reales, convertirse en senadoras en sus provincias, tal es el caso en Bahoruco de doña Melania Salvador, agrónomo de profesión y empresaria de oficio, esposa del exsenador Francisco Jiménez Reyes; en Azua, Lía Ynocencia Díaz Santana (Lía Díaz), médico pedíatra, esposa del exsenador Cesar Díaz Filpo, actual diputada al Congreso Nacional; y, en Barahona, Noris Medina, abogada, especialista en derecho público, actual diputada al Congreso Nacional, descendiente de una familia de políticos y militares, su abuelo paterno doctor Milciades Medina fundador del Partido Reformista, funcionario y estrecho colaborador del doctor Balaguer en sus primeros gobiernos, hermana del mayor general doctor Héctor Belisario Medina, encargado de la seguridad del expresidente Leonel Fernández, de quien fuera el Jefe de Ayudantes Militares en sus dos últimos períodos de gobierno.

Si bien es cierto que, para lograr la paridad todavía queda un camino largo por recorrer no es menos cierto que, la mujer ha logrado una destacada integración en los estamentos gubernamentales en base a su lucha y en reconocimiento a sus talentos.

Por: José Peña Santana

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