¿Democracia?

Por Paola Clisante lunes 5 de agosto, 2019

A pesar de que constituimos un país en donde la juventud tiene un peso poblacional amplio, y eso supondría que sea esta misma juventud sea la que esté llamada a jugar un rol protagónico en el desarrollo y construcción del presente y futuro de la nación, resulta ser todo lo contrario.

Esta indiferencia o apatía evidente respecto de redirigir la sociedad en sus ámbitos social, político y económico ha sido provocada precisamente por la instrumentalización de la política como un medio de acelerado ascenso económico o una plataforma de corrupción, etc., o, dicho de otro modo: de la forma de hacer política que se ha inveterado desde hace años.

En una sociedad llamada a ser democrática y participativa no es posible justificar la ausencia de quienes conciben el germen revolucionario del cambio, el espíritu de rebeldía transformadora y esa pasión y ansias por la renovación de lo que vivimos a diario, caracterizado fundamentalmente por la exclusión o la falta de espacios de desarrollo adecuados.

Naturalmente, la presencia vehemente de los jóvenes en estos temas, tomando los espacios públicos, insertándose en la dirigencia de partidos o instituciones estratégicas, promoviendo la generación de cambios positivos crea una presión en la clase dirigente actual en ser más responsable en su gestión, no sólo vista desde el aspecto operativo de sus puestos sino también del manejo responsable de los presupuestos.

Es mi parecer que los últimos hechos sociales y políticos que hemos visto en nuestro país no constituye más que un llamado a la integración de la juventud en estos términos; pues sin su participación simplemente no hay ninguna posibilidad de cambio ni de mejoría, y es por esto que resulta imperativo su participación activa en temas de vida nacional; todo con el propósito de conformar una sociedad consiente de sus deberes y derechos, y una sociedad conteste a nuestras aspiraciones e intereses. Eso se llamaría democracia.

 

Por Paola Clisante

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