Democracia en tiempo real

Por Erinia Peralta miércoles 22 de mayo, 2019

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A mi generación y la que viene detrás de nosotros no nos tocó lo que a nuestros abuelos: luchar por la democracia. Tampoco nos tocó vivir en ese antagonismo ideológico que si les tocó a nuestros padres. Nacimos cuando nuestra democracia, aunque con apagones en medio del conteo de votos, era relativamente estable, pero con muchos desafíos.

La democracia que conocemos es la definida como la forma de gobierno donde el poder es ejercido por el pueblo. Por esto, cada 4 años vamos y elegimos a un grupo de personas para que, en los diferentes niveles, nos representen y hagan de esta delegación de poder acciones que mejoren nuestras vidas. Para que creen las condiciones para que podamos crecer, emprender, y por qué no; hasta soñar (si, soñar porque a falta de libertad a veces hasta los sueños se ponen en cautiverio) y sobre todo, que tengamos esa cohesión en la que se sustenta nuestra constitución.

Si, vivimos en democracia, y si, nuestra democracia se fortalece, ahora bien, ¿es este el estado máximo de la democracia al que debemos aspirar?

Por ejemplo, si, podemos elegir a quienes nos representan, ¿pero en base a qué tomamos esa decisión? Quienes pueden presentarse, quienes no, y la mayoría ¿cómo interactúa con la democracia? En un artículo de Marc Winn, titulado “Democracia en tiempo real” el dice lo siguiente: “Nuestro sistema legislativo es como una antigua Enciclopedia británica polvorienta, con su cara, lenta evolución libro por libro. Tenemos leyes que fueron escritas hace décadas que gobiernan vidas que están cambiando a cada minuto.”

Y es que, aunque el mundo avanza muy rápido no sucede lo mismo con la democracia.

Nos corresponde a nosotros, como generación, discutir la democracia que queremos y actualizarla. Para ello, afortunadamente, el mundo y sus innovaciones han traído consigo nuevas formas de relacionarnos. Tantas, que no se concibe que hoy en día sea tan difícil interactuar con la democracia o que se haga solo cada cuatro años cuando ejercemos el voto. Una democracia en tiempo real vendría siendo esa que, sirviéndose de las nuevas tecnologías y plataformas de colaboración, utilice la inteligencia colectiva para construir un sistema que funcione para todos.

Cuando votamos por quienes nos representan no le estamos dando un cheque en blanco, no le estamos dando permiso para que manejen en privado los temas que nos interesan a todos. En democracia, el poder es del pueblo y para el pueblo, por lo que, en definitiva, una democracia en tiempo real es una democracia real y el 2020 es una oportunidad perfecta para empezar a construirla.

Autora: Erinia Peralta

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