Delincuencia azota población; sigue siendo dolor de cabeza para el Gobierno de Danilo Medina

Por Carlos Luis Baron Martes 21 de Marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La delincuencia e inseguridad ciudadana se han convertido en uno de los temas pendientes a resolver de la gestión de gobierno del presidente de la República, Danilo Medina.

Aunque sectores gubernamentales han querido desviar la atención reiterando en diversos escenarios que la inseguridad ciudadana es un asunto de percepción, la realidad es que los atracos, el sicariato y el narcotráfico están azotando todas las esferas de la sociedad dominicana.

Investigaciones establecen que al menos uno de cada tres dominicanos ha resultado perjudicado por la ola de violencia que vive el país.

El tema ha sido puesto en el tapete, luego de que el lunes en un sector capitalino, la señora Delcy Miguelina Yapor Concepción resultó muerta de un disparo a manos de un exraso de la Fuerza Aérea, quien haló el gatillo contra dos desconocidos que alegadamente habrían arrebatado la cartera a una mujer que caminaba por el exclusivo sector Evaristo Morales.

El hecho consternó a la población, el mismo llamó la atención a toda la sociedad dominicana debido a que en el momento del suceso, donde resultó muerta Yapor Concepción, ésta trasladaba en un minibús a varios niños que se dirigían a recibir docencia en un colegio del referido sector.

Este caso forma parte de uno de los tantos sucesos que día a día perturban a la ciudadanía, la cual ve como los actos delictivos han copado todos los sectores.

Las acciones del Gobierno en busca de contrarrestar la delincuencia solo se ha circunscrito en aumentar los salarios a los policías, medida bien acogida por la población, tomando en cuenta que este sector está considerado como uno de los menos reivindicados entre los estamentos que prestan servicio al Estado.

En una estrategia política, ante los reclamos de la sociedad la cual exigía del Gobierno la implementación de acciones tendentes a mejorar la calidad de vida de los policías, el pasado 27 de febrero el presidente Medina aprovechó la ocasión para anunciar un aumento salarial de hasta un 100% a los agentes de la uniformada que patrullan las calles. Esto en adición a un incremento general producido en los días recientes a la alocución de Medina.

Aunque en su discurso el mandatario presentó diversos tópicos de un plan de seguridad ciudadana encaminadas a contrarrestar la delincuencia, hasta el momento el mismo no ha pasado de la retórica.

Impera la percepción entre la población de que los organismos de seguridad del Estado no tiene una política clara tendentes a acabar con la delincuencia.

Las reacciones de los estamentos represivos del estado se circunscriben a la búsqueda de dar respuesta rápida a connotados actos delictivos de interés público. Tal como sucedió con el sonado caso de Jhon Percival Matos, el cual luego de un llamado del presidente de la República fue resuelto en solo horas.

Atribuyen actos delincuenciales a falta de oportunidades

El presidente Medina ha establecido en reiteradas ocasiones que representa un gobierno que está trabajando para la juventud.

El jefe de Estado ha sostenido que ha aumentado la empleomanía entre los jóvenes, el acceso a la educación tanto básica, media y superior y ha señalado que este es un gobierno que ha fomentado por todos los medios el desarrollo de la juventud.

A pesar de las aseveraciones de Medina, en todos los foros y discusiones, siempre sale a relucir la falta de inclusión y la desigualdad que impera entre los diversos sectores de la sociedad, resaltando siempre el tema de la juventud.

Investigaciones establecen que al menos el 39% de los jóvenes dominicanos ni estudia ni trabaja y de esa cifra más de la mitad ve la delincuencia y tráfico de drogas ilícitas entre las principales vías para salir de la pobreza.

Ante una sociedad que espera volver a retomar la paz y la seguridad que hace décadas ha perdido, el presidente Medina está conminado a realizar políticas efectivas tendentes a contrarrestar este flagelo.

POR RAMÓN RAPOSO