Delcy; otra víctima del sistema dominicano

Por Lorenny Solano Miércoles 22 de Marzo, 2017

Este lunes inició con una nota trágica que indiscutiblemente ha conmocionado a la población dominicana al saberse del asesinato de la señora Delcy Miguelina Yaport que transportaba unos niños hacia el colegio en la calle Francisco Prats Ramírez del sector Evaristo Morales.

Según la versión oficial de la policía el exraso de la Fuerza Aérea Dominicana Franklin Padilla Núñez fue quien disparó a los hombres que huían en motocicleta al percatarse de que habían cometido un asalto, sin embargo, la bala qua salió de su arma fue a parar al cuerpo de Delcy Miguelina Yaport, quien pereció segundos después. Fue un disparo tan certero y letal que no dio tiempo a recurrir a primeros auxilios o que tal vez no se dieron cuenta a tiempo.

Ninguno de esos detalles cuenta ya, pues lo realmente importante se perdió cuando esa bala le arrebató a una familia un ser que presentaba todas las cualidades que la sociedad necesita, y es que en poco tiempo ya todos conocimos a Delcy, una mujer consagrada a su familia y a su iglesia El Buen Pastor, casada con un diácono con el que había procreado varios hijos.

Según sus conocidos Delcy era un ejemplo en su comunidad y ejercía las funciones de ama de casa y mujer de trabajo apegada a las normas de moral ético-religiosas aportando con su labor a otras familias de su entorno, pero fue arrancada bruscamente en un instante por el sistema dominicano.

Y créanme cuando digo que no fue la persecución a esos dos hombres en motocicleta lo que detonó en su muerte, no. A Delcy la mató nuestro mal manejado sistema que sigue demostrando cada día la mediocridad que lo arropa.

Ese mismo sistema que le quitó la vista a la ingeniera Francina Hungría en el 2012, con una situación similar en la que unos atracadores corriendo de la persecución policial encontraron esta joven en su camino y para despojarla de su vehículo le dispararon a quemarropa sin mediar palabras y la dejaron tirada a su suerte y que a pesar de todas las pruebas y testigos hubo que luchar mucho para que se hiciera justicia porque parecería que los culpables quedarían en libertad.

Hace más de seis meses que una academia de idiomas ha estado denunciando los constantes atracos que afectan a sus estudiantes y a profesores. Se han contactado a la policía en innumerables ocasiones para que refuercen la vigilancia en el sector porque ya no aguantan la ola de asaltos a cualquier hora del día y a la vista de todos.

Esa academia de la cual tiene conocimiento el vocero de la Policía Nacional, el General Nelson Rosario, está ubicada a unos metros de donde sucedió el asesinato de la señora Delcy este lunes. En esas mismas inmediaciones, el sábado pasado fue asaltado a punta de pistola y con su hija adolescente al lado uno de los directivos de esa academia por tercera vez en lo que va de año.

Entonces, cómo podemos culpar a los delincuentes de cometer sus fechorías si es que las autoridades no hacen lo que deben hacer para impedirlo, y si llegan a la justicia es todavía peor, pues la falta de pruebas o las artimañas de nuestro sistema los dejan en libertad demostrando que no existe un régimen de consecuencia que evite que estos terribles acontecimientos sigan sucediendo sin que nadie pueda controlarlos.

Si a eso le sumamos que cada vez que se presenta un delincuente por un hecho que ha calado en la opinión pública resulta que tiene un historial delictivo tan amplio como la falta de atención a los temas de seguridad ciudadana por las autoridades.

Y la respuesta del gobierno cada vez que se cuestiona el tema de la seguridad ciudadana es nula, no hay una real voluntad política para erradicar este mal que nos afecta, y minimizando los hechos no se logra nada, más que el repudio de los que aún tienen esperanza pero que lamentablemente les toca en la cara la realidad al tener que enterrar a gente valiosa.

Este lunes perdimos a Delcy, pero mañana Delcy podemos ser tú o yo!