Del cooming soon a la ñoña

Por Jesús M. Guerrero jueves 23 de febrero, 2017

El pasado domingo en el carnaval vegano, el ex presidente Hipólito Mejía manifestó que sus aspiraciones con miras al 2020 son una realidad y las reacciones no han cesado. Durante días fue tendencia en las redes sociales, actual mecanismo para la medición de preponderancia de todo acontecimiento social.

Las opiniones vertidas por los ciudadanos que provienen de todos los extractos sociales, han sido a favor y en contra; cosa bastante común. El veterano dirigente político dirigió los destinos de la nación durante un cuatreño, cosa que acumula simpatías, así como detractores.

Todo esto demuestra la incidencia que aun preserva el ex presidente, sin importar nada, cualquier declaración que provenga del popularmente conocido como el Guapo de Gurabo incita algarabía.

Los contrarios solo repiten que está “desfasado”, pero la reacción y la relevancia que mantiene este conocido actor de nuestro escenario político demuestran que es el político opositor que más conecta con la sociedad.

Si algo ha quedado demostrado es que con el pasar de los años el carisma de Hipólito Mejía es algo indudable. La gracia es un aditivo de bastante ayuda en estos predios electorales.

Es digno de estudio, analizar la vigencia política de este hombre que luego de ostentar la banda presidencial durante el periodo comprendido 2000-2004 y siendo el último referente de éxito electoral opositor, es algo bastante curioso.

La legitimidad política se obtiene en las urnas, las críticas propinadas contra los líderes de los diferentes partidos son carentes porque contra quienes son asestadas, son los mismos que han sido validados con el mecanismo democrático que es el voto.

Con sus jergas populares, en el momento menos esperado se introdujo a la carrera presidencial tempranamente y ha cambiado todo lo que se vislumbraba a futuro. En política 2+2 no siempre es igual a 4.

Al observar estos recientes acontecimientos, solo me viene a la mente la frase del acreditado Winston Churchill, la cual cito: “La política es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra sólo se muere una vez.”

En nuestra media isla es común ver que líderes que han ocupado la casa de gobierno se mantengan merodeando, todos con altas y bajas. Pero lo sorprendente es la fuerza de Rafael Hipólito Mejía Domínguez; podemos ver el caso similar del fallecido Dr. Balaguer.

Es bastante obvio que la edad ni la longevidad en la competencia democrática son impedimentos válidos para descartar a ningún político. En el quehacer electoral nada se regala y mucho menos el liderazgo, se arrebata en las urnas.

Creo pertinente la frase del ex presidente norteamericano, Dwight D. Eisenhower: “La suprema cualidad del liderazgo es incuestionablemente la integridad. Sin ella, ningún éxito real es posible.”

 

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