Décimo segundo aniversario de la graduación quinta promoción de la maestría en Seguridad y Defensa Nacional

Por Carlos Rojas martes 29 de septiembre, 2020

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Carlos Rojas Carlos Rojas

Hay fechas en la vida de las personas, en las cuáles recordamos acontecimientos que constituyen hitos en nuestra existencia. Fechas en las que rememoramos acciones, decisiones y realizaciones que son puntos de inflexión en nuestro ser existencial.

El día 27 de septiembre, será inolvidable en cada uno de los que formamos parte de la quinta promoción de la maestría en Seguridad y Defensa Nacional, dictada bajo los auspicios del Ministerio De Defensa de la República Dominicana; y lo es y lo será de forma permanente en nuestro recuerdo, porque allí en aquel crisol del patriotismo aprendimos a amar a nuestra nación, aprendimos a defender nuestra nacionalidad desde una perspectiva de un nacionalismo sano, equilibrado y justo.

Agradecemos la presencia en la celebración de esta fecha para nosotros memorable, del comandante general del Ejército de la República Dominicana, mayor general Julio E. Florián Pérez, en representación del Ministro De Defensa teniente general Carlos L. Diaz Morfa E. R. D. prestigiando así nuestra señera actividad.

Merece un reconocimiento especial, por el celo y el empeño desplegado el coronel José Joaquín Valenzuela Martínez; a quien agradecemos las atenciones que recibimos, así como de la sobria y correcta organización del acto en que se recordaba dicha fecha.

Gracias a Dios, a nuestros profesores y a la institución castrense los cuales hicieron posible que nuestros anhelos cristalizaran en una promoción decorosa y digna. Porque gracias a ellos todavía hay patria, porque gracias a su esfuerzo podemos ser dueños de la utopía de soñar con nuevos y mejores amaneceres.

No importa los avatares presentes por los que atravesamos, no obstante, la pandemia y sus secuelas; en cada uno de nosotros, en cada dominicano, la patria vive impoluta reverdeciendo siempre como una siempre viva, y existe con la fuerza de la esperanza con que el bardo Gastón Deligne le cantara fervoroso: “¡Qué linda en el tope estás dominicana bandera!/ ¡Quien te viera más arriba mucho más!” O la aspiración con la cual la inmensa Salomé Ureña se inspira llena de esperanzas: “Lucha, insiste, tus títulos reclaman: / que el fuego de tu zona / preste a tu genio su potente llama, / y entre el aplauso que te de la fama / vuelve a ceñirte la triunfal corona.” Que nuestro himno nacional resuene en los cuatro confines de nuestro país y que la bandera nacional sea el palio que cobije nuestros anhelos de patria grande, de paz y de concordia.

¡Todavía hay patria! ¡Viva la República Dominicana!

V promoción de la Maestría en Seguridad y Defensa Nacional.

 

POR CARLOS ROJAS

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