Debe haber coherencia en las políticas públicas para enfrentar la pandemia

Por Víctor Manuel Peña

La efectividad de la lucha contra la pandemia requiere de coherencia en las políticas públicas.

Esa coherencia tiene que ser, debe ser, permanente.

La salud y la economía, problemas vitales en una sociedad, máxime en una pandemia, tienen que ser enfrentados siempre con políticas públicas totalmente coherentes.

No debe haber divorcio entre el tratamiento de la salud y el tratamiento de la economía, mucho menos en una pandemia tan degenerativa y tan destructiva como el coronavirus.

El recrudecimiento de la pandemia en este nuevo rebrote o nueva ola del coronavirus requiere de mucha firmeza en las convicciones para mantener la coherencia en la concepción y la aplicación de las políticas públicas.

No es coherente la decisión pública de reestablecer el teletrabajo en las oficinas públicas y no restablecer la virtualidad en las escuelas públicas y colegios privados.

Es una decisión desastrosa y funesta continuar con la docencia presencial en las escuelas públicas en un momento en que todas las universidades van a seguir con la virtualidad para enfrentar el nuevo rebrote del Covid-19.

Y la contradicción salta a la vista: los estudiantes de las universidades todos son adultos, pero la inmensa mayoría de los estudiantes de las escuelas públicas son menores de 18 años.

Se supone que la presencialidad debería estar presente en las universidades donde los estudiantes son adultos y no en las escuelas públicas y colegios privados donde la inmensa mayoría de los estudiantes son menores de edad.

Abogamos por volver a la virtualidad en las escuelas públicas y colegios privados hasta tanto el país rebase esta ola de la pandemia.

Y volver a la virtualidad no sería traumático porque se supone que las infraestructuras tecnológicas para la virtualidad están ahí, es decir, las inversiones ya se hicieron.

No obstante, los problemas de conectividad, la brecha digital y los problemas de formación tecnológica y de poder adquisitivo que nos envuelven como nación, los cuales afectan sobre todo a los sectores pobres y muy pobres, por ahora hay que volver a la virtualidad nuevamente.

Claro, la virtualidad implica un mayor sacrificio para las familias pobres y muy pobres, pero la salud de los niños está más protegida y resguardada.

Volvamos a la salud y a la economía.

Sin salud no puede haber un desempeño adecuado de la economía, pero la recuperación de la economía no debe estar al servicio del empeoramiento de la situación de salud porque esto tendría efectos muy negativos sobre la economía y la misma recuperación de ésta.

Son vitales la reproducción de la salud y la reproducción de la economía: son claves para la reproducción de una sociedad, de una nación y de un pueblo

La salud y la economía se influyen mutuamente siempre, en ocasiones de manera positiva y en ocasiones de manera negativa.

Evitemos una interacción negativa entre la salud y la economía y viceversa.

El teletrabajo debe volver también a las empresas privadas.

Los intereses del país siempre tienen que estar por encima de los intereses privados e individuales.

La crisis ha evidenciado notablemente que el Estado dominicano, entiéndase el gobierno, tiene que comenzar ya a recomponer y a modernizar la capacidad hospitalaria del país.  Y que los hospitales dispongan del personal médico, de las camas, de los aparatos y de los utensilios para funcionar adecuadamente.

La improvisación es totalmente letal en estos momentos para los intereses del país y del pueblo, por lo que la salud del pueblo y su progreso tienen toda la prioridad del mundo, razón más que poderosa y suficiente para perfeccionar la puntería y evitar la improvisación.

 

 

POR EL DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA

*El autor es economista, abogado y miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo (FP).

 

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