Debates electorales

Por Jesús M. Guerrero martes 27 de agosto, 2019

“Es mejor debatir una cuestión sin resolverla, que resolver una cuestión sin debatirla.” Joseph Joubert

Con miras al venidero torneo electoral del 2020, nuevamente surge la interrogante de, ¿cuáles candidatos participaran en los debates electorales que cada cuatro años organiza ANJE y el programa matutino Uno + Uno?

El principal argumento para la reelección presidencial en nuestro país, siempre ha sido la implementación del modelo norteamericano, pero nunca han alegado lo mismo para celebración de debates electorales para ver las posturas de los diversos candidatos respecto a los temas nacionales ni la sustentación ideológica de los aspirantes a los cargos electivos. En el quehacer político después de ajusticiamiento de Trujillo, solo tenemos dos debates que han sido transcendentales, el del Profesor Bosch y el sacerdote Lautico García quien acusaba a Bosch de comunista y que pregonaba la división de clases, podría decirse que el pecado de Bosch fue explicar lo que ya existía en la sociedad dominicana y el otro fue el debate post electoral de 1978 entre Hatuey de Camps y Vincho Castillo, por la crisis política desatada por la aplastante derrota que le propinó el PRD al PRSC.

Mientras quienes se escudan en sus apetencias reeleccionistas abogan por el modelo norteamericano para perpetuarse en el poder, ni por asomo son capaces de participar en un debate con los demás candidatos que aspiran al mismo puesto. Es bueno recordar lo dicho por el difunto Hatuey de Camps a la sazón del debate entre los aspirantes presidenciales del 2016, cito: “Faltó el candidato con quien debíamos debatir. Lo que ha habido hoy aquí es la oferta de los candidatos; muchas palabras…”

Los procesos electorales norteamericanos han sido marcados por grandes debates desde las elecciones de 1960, cuando John F. Kennedy salió mejor parado que Nixon en la transmisión televisiva de su debate y Nixon para aquellos que lo escucharon por radio tuvo un mejor desempeño. Demostrando así, que influye desde la imagen hasta los postulados de los candidatos. Los debates electorales además de exponer ante el electorado las propuestas y visión de gobierno de los debatientes, tienden a profundizar como tema central el carácter político filosófico, desde el punto de vista de conservadores, liberales, derecha, izquierda y demás posturas políticas, con las que se identificaran los electores con uno o con otro.

Un perfecto ejemplo fue el debate presidencial estadounidense de los comicios de 1988, entre quien a la sazón era el Vicepresidente, George H. Bush ante el candidato demócrata, Michael Dukakis, quien ante una pregunta respecto a la pena de muerte se pronunció contra ella, una postura liberal, pero durante todo el proceso electoral se vinculó más a los sectores conservadores que no nutrían las bases demócratas. Cito un fragmento del artículo publicado en El País en 1988, titulado La campaña electoral Bush-Dukakis de Gabriel Jackson: “El candidato demócrata, Michael Dukakis, ha elegido un vicepresidente conservador, no ha dicho nada específico sobre los derechos civiles o la pobreza y ha guardado las distancias con Jesse Jackson por temor a ser etiquetado como un liberal utópico o corno la marioneta de los intereses radicales de la minoría étnica. A ambos candidatos les ha asustado decir algo específico sobre el déficit; sobre el deplorable estado de las carreteras, los ferrocarriles y los aeropuertos, y sobre los problemas de la contaminación industrial del medio ambiente, por miedo a que los electores sospechen que piensan aumentar los impuestos federales.”

Tal cual, lo describió Dick Morris en su libro Juegos de Poder, lo sucedido con Al Gore que dio paso a la controversia de Florida, fue su cambio de postura que le costó votos que de haber tenido tal vez no hubiesen dado cabida a la bomba electoral. Ese cambio fue alejarse de su defensa medioambiental.

Cito el artículo, La importancia del debate en la campaña electoral autoría de Miguel Doncel: “Propuestas, líneas de pensamientos y gestos que serán mirados con lupa tanto por el público como por los medios de comunicación que estarán pendientes de qué dicen los candidatos. Y es que, en plena campaña electoral, se viven unos momentos decisivos para poder guiar a los votantes indecisos hacia uno u otro partido. Pero… ¿Por qué resulta tan relevante este tipo de debates políticos televisados?

Básicamente, porque la influencia de los debates electorales sobre el comportamiento final de los electores está relacionado con tres factores principales. La volatilidad electoral, el porcentaje de ciudadanos que no tiene decidido el voto y la competitividad. Y por el momento, en lo que queda para las próximas elecciones del 28 de abril, las encuestas han definido distintos varemos en cuanto quién será el que mayor porcentaje de votos adquiera. Esto se ve influenciado por la procedencia de las encuestas – CIS o GAD3, entre otras –, en algunos casos, o por el momento en el que se han realizado, en otros. Aunque también influyen diversos aspectos.”

En nuestro país, el debate electoral no tiene los días contados, por el esfuerzo de organizaciones que han entendido su importancia, aunque el principal obstáculo es la renuencia de los candidatos. Seguramente, tendrá mayor relevancia con el pasar del tiempo; mientras tanto, los candidatos seguirán apostando a llenar plazas públicas y no a la conceptualización.

Concluyo con la siguiente frase de Joseph Joubert, cito: “El objeto de toda discusión no debe ser el triunfo, sino el progreso.”

Por; Jesús M. Guerrero

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