De política, República Dominicana y el PLD

Por Maximo Sanchez sábado 22 de junio, 2019

Los que la entienden, hacen mutis y piensan; algunas personas entrelazan los dedos de ambas manos y apoyan la barbilla en actitud de reflexión; otras simplemente acomodan ésta con una de sus manos y se lanzan a pensar en los diferentes escenarios que puedan presentarse.

Los que no la entienden, viven estresados y vociferan; esperando las declaraciones, los gestos, o algún exabrupto de los líderes en conflicto; éstas son las personas que más sufren la política; siempre son sorprendidas por lo inesperado, porque en sus juicios han creado expectativas irreales con motivaciones que nunca han existido.

República Dominicana vive una situación política sumamente interesante. Después de la desaparición de los grandes líderes del siglo pasado, hemos tenido diferentes actores en el escenario nacional; algunos de ellos aficionados que solo han llenado las expectativas para su entorno, pero que en su accionar han decepcionado al país político, económico y social.

El Partido de la Liberación Dominicana ha llenado el vacío dejado por los tres grandes políticos idos con el siglo XX; Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, partieron con el siglo pasado; y luego de algunas escaramuzas de estas primeras décadas, las fuerzas políticas organizadas con excepción del PLD, han demostrado una enorme incapacidad para subsistir a la desaparición de sus líderes.

En el último quinquenio, la historia gráfica, escrita y televisiva del país, mayoritariamente refleja las acciones del PLD y sus dirigentes principales; el resto del entorno político es más bien reflejado por sus conflictos, siempre inconclusos, y las crisis divisionistas en casi todas estas entidades políticas opuestas al Partido de Bosch.

El papel protagónico del PLD continuará en el ambiente político dominicano, hasta y durante que la oposición política no logre superar la cojera que le provocan los intereses inmediatos (diría Don Juan Bosch: el inmediatismo pequeño burgués); y quien lo dude, que escuche y vea las acciones y declaraciones del Ex presidente Hipólito Mejía.

La situación actual, hacia la coyuntura electoral del 2020, mantiene al Partido de la Liberación Dominicana en una lucha interna; y las luchas de los partidos políticos, sean cuales sean, son por poder; vemos las declaraciones de dirigentes importantes, que aparentemente se dejan confundir por la fronda de los grandes árboles al borde del camino, y su discurso es tremendista y confusionista al mismo tiempo.

Pero, quienes quieran saber hacia dónde van las cosas, que observen el comportamiento y las declaraciones de los dos principales jugadores del tablero central del ajedrez político dominicano; la jugada se definirá de acuerdo a la sensatez y buen sentido del Ex presidente Leonel Fernández y del Mandatario actual Danilo Medina.

El Dr. Leonel Fernández ha concentrado la estrategia de sus movidas, en la coronación de la defensa a la Carta Magna; con un fervor único, y comparable con aquel que catapultó al Presidente Bosch como paladín de la institucionalidad y la democracia en abril de 1965, pidiendo la restauración de la Constitución de 1963.

El Presidente Medina con su sesudo silencio, trata de salir del poder con la fuerza política necesaria para seguir siendo un factor decisivo en la Nación; confunde tanto a propios y a extraños, a tal punto, que ya muchos de sus allegados les han preparado el escenario perfecto para que cometa un harakiri político, suicidando ante la historia sus noches de desvelo por el pueblo dominicano y las memorias de uno de los mejores gobiernos que ha tenido el país.

Esos dos, jamás se dejarán confundir por la fronda al borde del camino; ellos prefieren escrutar la imponencia de la cordillera y ver por cuál de sus vertientes se alcanza más fácil el horizonte.

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