De política, ciencia, pandemia y candidatos

Por Francisco S. Cruz sábado 18 de abril, 2020

En la década de los años ochenta, si no me equivoco, el Prof. Juan Bosch suscitó toda una polémica en el mundo del arte o de la farándula al sostener que el “guirero” no era músico porque, decía el político, escritor y cientista social, que el güirero no tenía que leer ninguna partitura o nota para ejecutar su instrumento -la güira-. A esa opinión del Prof. Juan Bosch se sumaron, creo, algunos músicos, cantantes, merengueros y periodistas de farándula; mientras que el único músico que pudo aclarar o contextualizar el asunto en que Bosch dijo lo que dijo fue Wilfrido Vargas: que el güirero, aunque no era músico, si lo era de oídas, pues no todo el mundo podía tocar la güira y marcar el ritmo –aclaró, luego, el mismo Bosch, entrevistado por Wilfrido-.

No hay lógica, pues, si partimos de un criterio estrictamente musical-conceptual, decir que el güirero es músico –tal como sostenía Bosch-; sin embargo y contradictoriamente, no hay forma de tocar tocar un merengue típico sin güira, tambora y acordeón, ¿cierto?

Traje la antesala pre-ambular, para recrear lo que está pasando con la actual pandemia del coronavirus y ciertos líderes-candidatos que, sin ser médicos o médicos epidemiólogos, andan por ahí recentando y dando cátedras publicas de cómo enfrentar y “conjurar” la pandemia que azota el mundo, sin reparar que ya todos vivimos en una aldea global –por la magia de la tecno-información y las redes sociales, muy a pesar de la desinformación y manipulación sobre el tema-, y sabemos cómo hasta en los países altamente desarrollados los sistemas sanitarios han, más o menos, colapsados (Estados Unidos, Italia, España, entre otros) o puesto en crisis por los miles de contagiados, enfermos o muertos que los centros hospitalarios no han podido tratar o atender con la debida o adecuada  asistencia o cobertura médica-forense, sino en carpas-extensiones hospitalarias y hasta en las vías públicas suministrando test-diagnóstico rápido (o hablando de frías estadísticas -en fosas comunes-).

Tal “rol” -médico-científico- de algunos de nuestros líderes-candidatos no esta tan lejos de ese subdesarrollo político del que tanto habló y explicó el Prof. Juan Bosch, pues solo un afán de protagonismo mediático y de politiquería barata podría explicar que, en medio de una pandemia global, políticos oposicionistas estén recomendando políticas públicas o de combate al virus cuando lo que deberían hacer es, mínimo, dos cosas: a) ponerse –visitando al jefe de estado- a la disposición para lo que puedan ser útil y b) ofrecer, como se ofreció y no se cumplió, los profesionales de la salud, de sus partidos, a disposición del ministerio de salud pública para que juntos planifiquen y coordinen acciones de mitigación y ayuda ante la gravedad de la crisis. Pero no, primero, descalifican al gobierno; luego critican, denuncian –en todo su derecho cívico-constitucional-; y, finalmente, condicionan porque hay que convocarlos –o celebrar una cumbre- para buscarle una respuesta dizque más acertada o adecuada a la pandemia porque no se está haciendo nada bien.

Ante semejante “oferta-contribución” de la oposición, el Presidente, en su más reciente alocución a la nación -anoche-, le respondió con fina y elegante cortesía política: les dio las gracia, ¡a todos los partidos!, por su desprendimiento y ayuda, pues a fin de cuentas, infiero yo, el buen o mal manejo de la pandemia siempre será del gobierno y no de la oposición que siempre la usará como arma política, y más en tiempos de campaña electoral, por mas altruismo que quieran exhibir.

Alguien, creo, una asesora médica, dijo hace poco -en la cadena hispana Univisión-, con toda razón, que la canciller de Alemania, Angela Merkel –PhD-Química, estaba manejando bien la crisis sanitaria, pues, además de política es científica. En el caso nuestro, no hay ni un sólo líder-candidato científico; no obstante ello no es óbice para que, diariamente, nos den cátedras y recomendaciones de cómo conjurar o paliar la pandemia con tan poca memoria que algunos obvian, seguro adrede, que fueron presidente y otros, de menor cuantía, ministros o directores de dependencias y, que, a pesar de sus pasos por la administración pública, seguimos arrastrando falencias históricas-estructurales que el actual Presidente ha sido el único en ponerlas en el centro de la agenda programática -de prioridades nacionales- de la gestión pública desde el 2012 hasta la fecha.

Por todo ello, solo nos resta concluir: ¡Que liderazgo oposicionista nos gastamos que, además de sabelotodo, sufre de amnesia! ¡Uf!

Por Francisco S. Cruz

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