De nosotros depende: gobierno de minoría o de pueblo

Por Ramón Antonio Veras

I.- El control aquí de la clase dominante

 

1.- Cualquier persona con sanidad mental, y plena facultad de entendimiento para distinguir lo que más conviene a nuestro país, comprende que para lo que identificamos como pueblo, el panorama político, económico y social, no es nada halagüeño.

 

2.- En el medio social dominicano, están presentes grupos humanos que se diferencian entre sí por su posición económica. De ese conjunto hay una minoría que controla los medios de producción, el Estado, sus órganos institucionales, e impone su ideología por medio de la cual condiciona a la mayoría en la forma de pensar.

 

3.- Ese pequeño sector de la sociedad dominicana, es la clase dominante, que decide la vida económica y política del país. Su peso específico no se determina por el número, sino por los intereses.

 

4.- En medio de esa minoría y la mayoría de la población, hay una clase media integrada por comerciantes, profesionales, intelectuales, los cuales tienen una posición intermedia entre el pueblo llano y la clase dominante.

 

II.- El dinero generando poder político

 

5.- El cuadro social de aquí permite ver que la minoría solamente está interesada en acumular la más amplia suma de la mercancía dinero.

 

6.- Su gran cantidad de dinero, hace poderosos a los que en el país son menos. Por su riqueza, los potentados se presentan y proceden con autoridad frente a la mayoría que luce débil.

 

7.- Lo que está a la vista es un país cautivo por un pequeño sector  muy pudiente, que se mueve en la opulencia, y  poco o nada le importa que cada minuto surjan miles de compatriotas que carecen de lo indispensable para vivir dignamente.

 

8.- El hecho de que una pequeñita porción de la población, tenga a su alcance y disposición todos los controles, le da posibilidad de estar por encima de sus adversarios. Su influencia le genera mando y la facultad para gobernar.

 

9.- No nos engañemos. Esto es lo que hay en nuestro país: pobres por todas partes, millones de desamparados, indigentes, en fin, menesterosos que se multiplican. Sencillamente, al lado de los afortunados, están los que identifican a la pobretería dominicana.

 

 

III.- La minoría no le cede el poder al pueblo, graciosamente

 

10.- En la democracia representativa, estar en el gobierno central, ejerciendo el poder total del Estado, es vivir a pedir de boca; de perlas; en la gloria; a las mil maravillas; como pez en el agua; sentirse de primero. Por tal razón, es que el poder ejecutivo es el primero de todo, el todopoderoso.

 

11.- Hay que decir claramente que el pequeño grupo dueño del Estado, y que le permite una vida paradisíaca, no lo abandonará por cansancio ni por estupidez.

 

12.- En ningún tiempo de la historia política, una clase social, en el disfrute del poder del Estado, se lo ha entregado voluntariamente a sus adversarios. La puesta en manos siempre ha sido obligatorio.

 

13.- Cuantas veces   el pueblo quiere hacerse del gobierno que detenta la minoría nacional, debe quitárselo aplicando los métodos de lucha posibles para alcanzar el poder.

 

14.- Adueñarse del aparato estatal, no es un juego, una diversión cualquiera. Es una tarea que requiere acciones de masas conscientes y dirigidas de manera certera, no alocada.

 

15.- Mantener el dominio del Estado, directamente o por medio de politiqueros a su servicio, ha sido la forma de cómo un puñado de gente se ha beneficiado a costa de la generalidad de los dominicanos y las dominicanas.

 

 

Ideas finales

 

16.- En el país nuestro, la clase media, en sus distintos estratos, ni por asomo lleva la vida placentera de la cual disfruta la minoría nativa, pero no da muestra por ahora de estar en condiciones de disputarle el poder a la minoría y a su aliado, el imperio.

 

17.- Por el otro lado, el pueblo, la gente que come a veces, y lleva encima como nadie el peso de la crisis y la miseria, no cuenta con una organización capaz de llevarlo al poder. Entonces qué hacer, ante semejante situación.

 

18.- Lo que el deber impone a las mujeres y hombres más lúcidos   de nuestro país,  es bregar al lado de los pobres para vencer, jamás caer en transigir, nada de acomodarse a la situación y tampoco amoldarse al orden social actual.

 

19.-   Para separar al pequeño grupo del dominio estatal se impone, necesariamente, la presencia en el campo política de contrarios al statu quo que, convertidos en fuerzas motrices, se lancen a la lucha por el poder, sin vacilaciones, resueltos y seguros del triunfo.

 

20.- Si queremos materializar nuestro deseo de sacar a nuestro pueblo del pasado y ubicarlo en el presente, debemos de accionar para sacar del poder del Estado a la minoría nacional y a su aliado extranjero. No nos queda otra alternativa.

 

Por: Ramón Antonio Veras

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