De machos a hombres: Por una masculinidad positiva

Por Perla Rodríguez M. viernes 23 de septiembre, 2022

“El machismo es el mal entendimiento de las jerarquías y de la repartición de poder que desfavorece a las mujeres y demás identidades de género.” Nicko Nogués. (Activista empresarial y defensor de los derechos humanos y medioambientales).

La sociedad tiende a subestimar la inteligencia conductual que deben desarrollar los hombres entorno a su ambiente familiar, se escucha mucho decir que el cuidado de todo lo ha de llevar pendiente la mujer, que es muy normal ciertas actitudes que son“ meramente de hombres” y que esto es así por la diferencia intelectual de género que existe entre hombres y mujeres, por ejemplo se dice  que  nosotras somos más detallistas, más pulcras  y que estamos para el cuidado integral de la casa y  que a ellos meramente no les avergüenza esas pequeñeces que a nosotras sí, y que  en el fondo nos irrita.

Se escucha, comúnmente, de las propias mujeres decir: “Recuerda que son hombres los hombres son así no están pendiente de esas “cosas” o “son como son, porque así son los hombres” y entonces para llevar la fiesta en paz debes “tolerarlas”. Estas “cosas” son modales de urbanidad y convivencia que a muchos al parecer en sus entornos familiares( digamos que no todas las familias estamos hablando a modo  general) son permisivos con esos modales o sus progenitoras perdieron la batalla por cansancio, porque créame usted, hay hombres muy especiales, y bueno cuando usted se une en pareja con ellos bajo un mismo techo todos esos malos modales  y hábitos  hacen un ruido tremendo, esos llamados insignificantes comportamientos “ supuestamente” las convierten a ustedes en sus segundas madres, muchas de las veces, al tratar de encarrilarlos convirtiéndose esto en parte de su discusión diaria con ese ser que usted tiene por esposo o pareja consensual.

Luego de conversar por lo menos con 15 mujeres, la mayoría expresó que se siente incomoda con ciertas manías y costumbres masculinas, pero que les enseñaron que a los hombres “ no se le molesta mucho con esas cosas”, verbigracia: El no  levantar la tapa del excusado antes de usarlo,  dejar las toallas mojadas en el piso o sobre  la cama, no  limpiar el excusado cuando él señor hace su necesidad y no pudo contenerse muy bien al orinar, dejar la ropa interior tirada en el piso del baño, dejar los platos sucios sobre la mesa, no bajar el excusado al usarlo, no taparlo,  salir y no arreglar su cama , acumular la ropa sucia en una mesa o encima de la cama, entrar a la casa con los zapatos sucios llenos de lodo, sentarse sudado en su mueble favorito, perder los enseres de la cocina donde lleva la comida, que usted por lo general compra todos los meses porque él los pierde, no estar pendiente de los niños porque eso le toca a la mamá, y  si continuo no termino.

Muchos hombres no están conscientes de que este comportamiento arruina su relación de pareja y a la vez son modales de mala conducta que son solapados por los pensamientos machistas de  una sociedad que enseña a las mujeres a ser “dóciles y educadas “ sin importar que” y  que crea en el subconsciente masculino que al ser criticado por ello esta mujer lo esta “ maltratando o lo molesta demasiado” , talvez porque en su entorno familiar nunca hubo una llamada de atención por ello, ya que , su madre dócil como una oveja consideraba que esto es lo normal.

Me parece indigno que nosotras mismas pensemos así, debemos empezar a hablar de la masculinidad positiva y replantear en nuestros niño y jóvenes que están en nuestro rededor o de los cuales somos responsables de algún modo, que estos comportamientos no están bien, por tanto: ¿Qué es la masculinidad y ¿Qué factores la determinan como positiva?

La masculinidad, se define como el conjunto de atributos, valores, comportamientos y conductas que son característicos del hombre en una sociedad determinada. Actualmente se cuestiona la presencia de un hombre universal, ya que actuar como hombre varía de acuerdo con el contexto histórico, social, cultural, etcétera. Reconociendo que cada persona aprende de manera distinta a ser hombre o mujer, es válido afirmar que existen muchas formas de ser hombre, ya que en cada cultura se encuentran presentes mecanismos y códigos aprendidos que soportan y explican esta diversidad. Factores como la raza, la orientación sexual, la condición o clase social, hasta la pertenencia a algunos grupos, son factores de diferenciación masculina.

Debido a que el concepto de “lo masculino” deriva de una construcción social, su significado se modifica en consonancia con los cambios culturales, ideológicos, económicos e incluso jurídicos de cada sociedad, en una época determinada (Humanos, 2018).

“El machismo es el mal entendimiento de las jerarquías y de la repartición de poder que desfavorece a las mujeres y demás identidades de género.” Nicko Nogués.  

El machismo es el producto de la masculinidad malentendida y mal adaptada con una visión distorsionada de lo que es ser hombre. Construir en el pensamiento masculino dominicano una nueva forma de ver la masculinidad supone el desmonte de pensamientos arcaicos en nuestras mujeres y el cambio de actitudes de los hombres hacia la construcción integrada por prácticas más igualitarias, tanto en el ámbito privado como en el público. Es importante, empezar a entender que los modelos masculinos que tenemos hoy son una expresión de nuestro tiempo y cultura, los cuales están asincrónicos con los avances de la mujer actual que demanda de más integración y colaboración del hombre en su entorno privado, y que cuando estos comportamientos consolidan la desigualdad, deben ser revisados y cuestionados.

La masculinidad positiva es un tipo de masculinidad catalogada como positiva por su carácter no sexista ni homofóbico, promotora de una vivencia de masculinidad más amplia, diversificada, dinámica plural y abierta.

¿Qué cualidades positivas deben ser construidas para que la masculinidad sea bien entendida?

  • Compartir el control de la realidad con las mujeres, no utilizar el poder para imponerse sobre otros.
  • La madre debe participar en el proceso de hacer al hijo un hombre, buscar que el hijo, desde temprano, no desarrolle una identidad masculina agresiva ni egocéntrica.
  • Promover formas justas de vivir en sociedad, luchar por disfrutar de su trabajo y de su hogar por igual, compartir las labores domésticas y el cuidado de los hijos e hijas.
  • Estar consciente de la construcción cultural de la masculinidad, promover la no violencia en sus hijos/hijas y en otros hombres y cuestionar la visión esencialista de los conceptos de masculinidad y feminidad.
  • Aceptar otras manifestaciones de la masculinidad distintas de la tradicional, cuestionar la concepción tradicional de la misma y oponerse al machismo.
  • Reconocer las consecuencias negativas que el machismo ha traído a sus relaciones interpersonales, definirse a partir de sí mismo y no perfilándose a través de alteridades opuestas y negativas que él haya creado.
  • Ser capaz de desarrollar capacidades positivas de los dos géneros, no ver amenazada su masculinidad por compartir sus puntos de vista con las mujeres.
  • Asumir su sexualidad de forma versátil, conservar algunas cualidades masculinas tradicionales positivas, ser contrario a una educación sexista y homofóbica para los hijos.

Cada hombre tiene la libertad de decidir la clase de masculinidad con la que se siente más cómodo, (siempre que no raye en el machismo), aunque las cualidades sean incompatibles con la noción tradicional de la masculinidad. Exhortamos, finalmente, a que los organismos del Estado creen políticas públicas que apoyen la educación integral en el tema de la masculinidad positiva, lo cual significaría una potable reducción de la violencia de género e intrafamiliar en nuestra sociedad.

 

Por Perla Rodríguez

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