De los fraudes de Voltaire a la margarina de Yamasá

Por Maximo Sanchez sábado 8 de octubre, 2022

François-Marie Arouet era el nombre verdadero de Voltaire, el famoso pensador y escritor francés que, para una profesión humilde para la época, como la de escribir libros, exhibió una de las más grandes fortunas de aquella Francia de mediados del siglo XVlll.

Voltaire quien fue un francés revoltoso, valiente y de lengua muy afilada, aunque venía de una familia adinerada, se vio muy temprano de su vida en apuros económicos y legales que le llevaron a la cárcel en dos ocasiones, entre los años de 1715 y 1730.

Su suerte económica cambió, cuando fue invitado a una cena donde conoció al matemático Charles Marie de la Condamine. La Corona francesa encaraba una crisis económica, como consecuencia de la guerra de la Cuádruple alianza contra España; el ministro de finanzas del reino, buscando fortalecer la moneda y recuperar las finanzas, organizó una lotería especial entre los compradores de bonos del tesoro.

El matemático de la Condamine, explicó a Voltaire las fallas de la lotería de bonos; y ambos se asociaron para defraudar al gobierno francés de una forma legal; fueron descubiertos por uno de los arrebatos de rebeldía de Voltaire, pero para ese momento, tanto ellos como sus asociados eran inmensamente ricos.

Fueron llevados a juicio, pero no le pudieron condenar; el juez dictaminó que no eran culpables de las fallas del sistema, y salieron absueltos y conservaron sus ganancias. Una de las curiosidades de estos eventos, fue que el matemático Charles Marie, decidió usar su fortuna para encabezar una expedición a Ecuador, con el fin de demostrar que la tierra no era una esfera perfecta, y en esta aventura descubrió el caucho, en el Putumayo peruano.

La historia de los fraudes tiene engaños y engañitos; uno de los más recientes, es el fraude de 64 mil 800 millones de dólares realizado por el archifamoso Bernard Madoff. Hay muchas figuras acaudaladas y de gran principalía en EEUU que, nunca han permitido al público conocer las sumas de dinero que le esquilmó Bernie Madoff.

Al engaño bursátil de Madoff, le rodean otros que le persiguen en grandes cifras, pero que no le alcanzan aún. En la reseña de estos hechos, nos queremos encasillar solo en los fraudes individuales fuera de los estados nacionales de los países; porque si nos propusiéramos abarcar las indelicadezas del Estado, como decía el ex presidente Joaquín Balaguer, esto no sería una reseña, sino un libro.

Hoy en día, las ambiciones humanas empujadas por la sociedad de consumo, están altamente motivadas por múltiples ofertas que la tecnología se encarga de dejar frente a esos ojos de individuos ansiosos de emerger de sus limitaciones, y su poco poder adquisitivo.

La revolución tecnológica ha sido impredecible e impresionante; a tal punto que ha sorprendido a los estados y a sus leyes financieras; por ejemplo, las criptomonedas que no eran contempladas en esas regulaciones de los estados, se insertaron sin el permiso de nadie, y ahora, los sistemas financieros continentales se han visto obligados a buscarle algún tipo de regulación.

Los ciudadanos de países como el nuestro, de escaso desarrollo y muy bajo nivel educativo, son blancos muy fáciles para los engaños financieros. Si vamos a los archivos de prensa desde el 2010 a esta fecha, nos sorprenderemos con la cantidad de fraudes cometidos en este periodo de tiempo, que van desde fraudes bancarios, pirámides, cadenas financieras, y estafas individuales como esta de Yamasá.

Mientras menos educación tienen las personas, más facilidad tienen los inescrupulosos para despojarlos de sus recursos.

La margarina de Monte Plata no alcanzará para untarle, ni a una duodécima parte del pan de la miseria de esa comunidad, antes que el Voltaire de Yamasá se escape con el santo y la limosna.

 

Por Máximo Sánchez

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