De las grandes crisis surgen grandes liderazgos

Por Jesús M. Guerrero martes 21 de abril, 2020

“Los miserables que acceden a los cargos, cuanto más indignos son al llegar a ellos tanto más ociosos se hacen y más se llenan de insensatez y de engreimiento.” Demócrito

Mientras atravesamos la peor crisis sanitaria de nuestra historia, estamos a la vuelta de la esquina de la culminación del torneo electoral que decidirá los destinos nacionales por los próximos 4 años, en primera instancia podría ser así, pero al hablar de las secuelas del covid19 es muy probable que el mundo como lo conocemos cambiara por completo y nuestro país no será la excepción, en nuestra historia política las crisis han sido el camino para la consolidación de grandes líderes o el fracaso de estos.

Podemos ver algunos ejemplos de esto, como fue el ciclón San Zenón en el año 1930 que fue la vía para posicionar la imagen del sátrapa como benefactor y salvador del país ante una sociedad de precaria educación y tantas otras debilidades. Cabe resaltar que el San Zenón ocurrió dos semanas después de que Trujillo asumiera la Primera Magistratura de la nación. Cito un fragmento del editorial de fecha 24 de mayo del 2016 del periódico El Nacional, titulado, La era de Trujillo inicia con el ciclón San Zenón: “Este potente fenómeno de la naturaleza dio ocasión a Rafael Leónidas Trujillo Molina de implementar una política social clientelista, muy bien aprovechada en su objetivo original. Trujillo, como dice Juan Ulises García Bonnelly en su libro Obras Públicas de la Era de Trujillo, “pudo verter, en cuerpo, y en el alma de su patria, el prepotente y magnífico fulgor de su genio.”

Claro está, sabemos que el poder tiránico de Trujillo solo pudo mantenerse a puño y sangre durante 30 años, para terminar malogrado en el baúl de un vehículo.

Un ejemplo positivo de crear un liderazgo democrático en tiempos de crisis, fue Don Antonio Guzmán que mostró gallardía al enfrentar el golpe de Estado contra el gobierno constitucional del Profesor Juan Bosch, como también al asumir la candidatura presidencial del Acuerdo de Santiago en 1974 aunque no pudo materializarse producto de la represión oficialista y consolido su liderazgo al enfrentar las secuelas devastadoras del huracán David en 1979.

Un ejemplo más de como en nuestra media isla las grandes crisis que nos han golpeado, pueden posicionar figuras emblemáticas, podemos ver el retorno del expresidente Fernández en el 2004, al lograr la estabilización económica nacional y de ahí logro posicionar al PLD como partido absoluto al ser visto como la única oferta electoral viable desde 2004 hasta la implosión interna que lo ha destruido y el mal manejo de esta crisis de parte del gobierno. Solo han querido capitalizar la desgracia del coronavirus para tratar de posicionar al tristemente célebre Penco.

A decir verdad, el actual gobierno no ha dado pie con bola, desde que trato de llevarse la institucionalidad del país, con el único propósito de perpetuarse en el poder por cualquier medio, nos ha sometido a un retroceso institucional equivalente a 20 años. Podría decirse que el gobierno no tiene un acierto gubernamental desde la decisión de Bahía de las Águilas, después de ahí todo se fue abajo.

Cito el artículo Problemas grandes, líderes pequeños autoría Moisés Naím: “Henry Kissinger piensa que el mundo no será igual después del coronavirus. Estamos viviendo un cambio de épocas, dice el famoso diplomático, para luego alértanos de que el reto histórico para los líderes de hoy es gestionar la crisis al mismo tiempo que construyen el futuro. Su fracaso en esta tarea puede incendiar el mundo.”

La oposición tiene la oportunidad de regresar a dirigir la cosa pública por primera vez en 16 años, de lograr enfrentar exitosamente las secuelas del covid19 y revitalizar el país, podría posicionar liderazgos y su marca partidaria en las preferencias electorales e incluso ir más allá del 2024.

Un ejemplo de como de las grande crisis pueden surgir grandes líderes, es la debacle bancaria argentina de la cual surgió el difunto expresidente, Néstor Kirchner, dejando con su muerte como heredera política a su viuda, Cristina Kirchner al frente del kirchnerismo.

Nadie puede cuantificar las repercusiones de esta crisis ni como cambiara el mundo, pero sabemos que habrá consecuencias y que nada será igual. En esta coyuntura de cambio de gobierno en la que actualmente estamos, porque podría asegurarse que lo único seguro es que Gonzalo Castillo no podrá escalar los resortes del poder; es que al producirse la derrota del oficialismo habrá un nuevo partido mayoritario y de cómo afronten los efectos del covid19 podrían triunfar más allá de lo evidente.

Con tantos errores y escándalos de corrupción durante esta incertidumbre es evidente que el partido de gobierno ha sido incapaz de dar una respuesta eficaz al coronavirus, peor aún han tratado politizar la crisis para tratar de prender a su candidato que más bien podría ser objeto de estudios psiquiátricos.

Creo prudente concluir con la siguiente frase de Américo Lugo, cito: “Es injustificado el desdén hacia la historia del pasado. No hay pasado obscuro. La obscuridad solo está en nosotros. Es del pasado de donde viene siempre la luz con que vemos hoy con el espíritu las cosas, sencillamente, porque no puede venir del porvenir. El porvenir sería tan obscuro  como la muerte, si no fuera porque la luz de lo pasado es tan potente que permite prever ciertos acontecimientos de un futuro próximo. Aunque la marcha de la humanidad sea progresiva, el hombre de Estado debe abismarse en la contemplación del pasado, porque éste es raíz, tronco y savia de los frutos del presente y de modo singular necesita el político el conocimiento del pasado de su pueblo, porque ese pasado es la cantera de los materiales apropiados para la fábrica de una obra política verdaderamente nacional.”

Por; Jesús M. Guerrero

 

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