De la Tierra al Cielo

Por El Nuevo Diario

Por Melissa Vargas Gutiérrez

Hoy, 17 de diciembre del pandémico 2020, en el que se cumplen cuatro años de tu partida, nos reunimos nostálgicos para recordar aquellos agradables momentos que vivimos a tu lado, rememoramos cada historia en la que fuiste protagonista, que nos metiste en sus recuerdos hasta sacarnos sonrisas, pensando en tu valor y el vigor de tus hazañas. Nos faltan palabras para agradecerte cada cosa que hiciste por nosotros, cada carcajada que nos sacaste, cada anécdota que repetías una y otra vez, cada abrazo nos llenó de amor, sobre todo los conocimientos y la humildad que nos legaste.

Nos enseñaste a darlo todo, a no rendirnos en la primera caída, a buscar el lado positivo de las cosas, a pensar en los demás. Te encargaste de unirnos y a ver la sociedad como una familia, hecho que valoramos porque son los frutos que a diario cosechamos.  Por eso siempre estuviste de cerca, sin cejar un centímetro, como lobo celoso.

No debes preocuparte, porque nos diste todo lo necesario, lo que agradecemos en cada minuto que Dios nos permite y los que vivimos a tu lado, en tu mirada oculta. Un hombre como tú, no aflora todos los días, dispuesto a dejarlo todo por la libertad de su país, irse al extranjero a entrenar y volver colmado de fuerzas, sin importarle si viviría para contarlo o si sería contado.

Fuiste el primero en anotarse en la lista para combatir, no lo dudaste ni un segundo y eso lo admiramos por tu infinito valor. Esa fuerza, esa valentía que te caracterizó son valoradas por las mejores páginas de la historia dominicana.    No pienses que serás olvidado porque prometemos mantener encendida la llama de tu fulgurante luz, para mostrarle al mundo que el miedo en ti, ni siquiera fue una ilusión.

Cumpliremos tu deseo de que la juventud se entere del arduo trabajo que realizaron cada uno de ustedes al insertarse entre las montañas sin saber si iban a volver a los brazos de su familia. Desde aquí le agradecemos a cada uno de ustedes por incentivar a la juventud a romper las cadenas de la tiranía cuando otros temían. Su lucha no fue en vano, cada gota de sangre derramada siempre será recordada.

En este día quisiera poder decirte lo orgullosa que estoy de ser tu hija, de haber compartido contigo quince años en los cuales aprendí que la libertad de la patria va primero que la vida, que cada minuto con tus seres queridos deben ser apreciados y atesorados. Quisiera estar entre tus brazos, poder darte un último beso y decirte lo mucho que te amo. Nunca podré olvidarme del hombre que siempre estuvo en las buenas y malas, quien nunca dudó de nosotros.

Espero que estés orgulloso de que aún conmemoremos esos días tan importantes para la sociedad dominicana donde hombres de diferentes nacionalidades alzaron sus fusiles para librar a nuestra patria. Siempre los recordaremos y le agradeceremos porque hoy en día somos un país libre y soberano.

Sabemos que faltan cosas por mejorar pero te aseguramos que haremos todo lo posible para que haya igualdad, respeto y tener un gobierno que vele por las necesidades de sus ciudadanos. Lucharemos para que nuestros valores no sean irrespetados, alzaremos nuestras voces para ser escuchados, te lo prometo.

Un beso de aquí al cielo, espero que estés descansando en el lugar que mereces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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