De la novela a la realidad

Por Annettev Restituyo Viernes 24 de Marzo, 2017

Hace unos años leí el libro “Ensayo sobre la ceguera” delescritor portugués José Saramago. Es una novela, que por su trama y por elestilo en que está escrita, la recuerdo con especial distinción. Siempre la tengocomo una de las primeras opciones cuando me piden una sugerencia orecomendación.

El libro se desarrolla en un pueblo -sin nombre- donde losciudadanos van quedando ciegos sin razón aparente, a estos los aíslan, y deben aprender a convivir entre ellos -como Dios los ayude- ; imagínese el caos al que tuvieron que enfrentarse,ciegos guiando a otros ciegos. Al principio fue un enredo, pero debieronorganizarse, cada uno poner de su parte y construirse un nuevo sistema,dejándose guiar por alguien que viera más que todos.

He vuelto a rememorar esta novela en estos días. Es que al leer los periódicos por la mañana sobre corrupción, feminicidios,violaciones a mujeres y niñas, al escuchar la radio camino al trabajo, losaudios que comparten en las redes sociales y ver en imágenes o videos ladinámica de muerte einseguridad-atracos- que los ciudadanos de este país hemos sido testigos en lasúltimas semanas, de la que yo eventualmente también fui víctima hace unos días;de alguna forma cae “por default” la pregunta que muchos también se hacen, ¿yqué será lo que haremos?

Muchos sugieren irse del país, es una opción para algunos enparticular, pero la mayoría no tienen esa posibilidad. Otros optan por ejemplo,por tintar de oscuro el cristal del vehículo y/o crear un fuerte en nuestracasa, pero en algún momento hay que salir del vehículo o de la casa, y ahíentonces algunos se persignan y se encomiendan a la virgen de la Altagracia enla salida y en la llegada, ¿Nos estaremos quedando ciegos o ya lo estamos?

Durante el desarrollo de la trama Saramago repite en varias ocasiones una frase: “El ser humano seacostumbra a todo”, a la indiferencia, a la impotencia, a la falta deconfianza, a la incertidumbre, a las noticias negativas, a la falta de valoresy solidaridad, ¿Los dominicanos nos estamos acostumbrando?

El libro termina con una esperanza, el autor decide- con elpoder que le da la imaginación y el que da la pluma- plasmar una salidapositiva a aquella realidad. Aquellos ciegos salieron a delante por la voluntadcolectiva de aprender a convivir más que a sobrevivir aquella barbarie. ¿Dónde está puesta nuestra esperanza?¿Quiénes escriben la trama de nuestra realidad?