De la cumbre de Biden a la falsa cumbre de las Américas

Por Víctor Manuel Peña

Todo indica que al gobierno de Joe Biden y a Estados Unidos solo les interesa frenar en seco las masas de migrantes hacia su territorio procedentes de Centroamérica y de otros países de América.

No se puede hablar propiamente de una cumbre de las Américas porque exprofeso fueron excluidos de manera unilateral por Estados Unidos varios países de continente y otros que decidieron soberanamente no asistir por la decisión antidemocrática y antisoberana de Joe Biden de excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

México decidió excluirse soberanamente en ejercicio pleno de su soberanía y en defensa de la democracia y de la soberanía de los países excluidos precedentemente.

La cumbre que acaba de pasar fue la cumbre de Biden, no la cumbre de América o del continente americano.

Los problemas que tienen los países de América Latina son múltiples y diversos incluyendo los migratorios, todos los cuales hay que verlos en el contexto histórico de las relaciones con Estados Unidos.

Apoyé a Biden frente al monstruo de Trump, pero nunca pensé que Biden tiene una visión tan limitada.

Y en estos momentos la crisis global por la que atraviesa el mundo afecta poderosamente a Estados Unidos también.

En su incesante lucha por la geopolítica mundial es indudable que Estados Unidos necesita a América, por lo que América debe ser, tiene que ser de otra manera tratada.

Y en esas relaciones hay que incluir todos los aspectos.

Eso significa que en esa redefinición de las relaciones hay que incluir no solo lo que interesa a Estados Unidos, sino también lo que interesa a América Latina.

En el cuadro mundial América Latina tiene que jugar su rol.

Y no es solo discutir los asuntos migratorios sino todos los asuntos relativos a los asuntos bilaterales en una perspectiva multilateral: el comercio exterior, la deuda externa, el cambio climático, las inversiones, todo lo relativo a las energías vivas y los combustibles fósiles, la salud, la educación, la seguridad pública y ciudadana, el comercio de los commodities, los problemas de pobreza extrema y de desigualdad social, el transporte y los fletes, la inflación, etc., etc.

Los históricos problemas entre República Dominicana y Haití, y no solo los migratorio, tienen que ser, deben ser discutidos abiertamente en una verdadera cumbre de las Américas.

Todos los problemas habidos y por haber coexisten entre los dos brazos de la isla Quisqueya, comenzando por los migratorios, pasando por la inseguridad crecida que hay en Haití y los graves problemas de tráfico de drogas, de armas y de personas.

Las cumbres no deben ser solo un espacio para tratar los crecidos problemas que tiene Estados Unidos con países y regiones de América, sino para ver todos los problemas que afectan las relaciones bilaterales y multilaterales en la región.

Se supone que una cumbre debe ser estar abierta siempre al ejercicio de la democracia y la libertad.

En la verdadera cumbre que ha de celebrarse próximamente debe haber un pleno ejercicio de la soberanía, de la democracia y de la libertad de todas las naciones que están en el continente americano.

En la que, además, se traten abiertamente los problemas de América y del mundo.

La vida es totalmente violenta e insegura por el descontrol total que hay en las ventas de armas de fuego en Estados Unidos.

Ese descontrol total que hay en las ventas de armas ha llenado de muerte y de inseguridad total las calles de Estados Unidos en cualquier ciudad.

Con esa cacharrá de muertes por el descontrol total que hay en las ventas de armas de fuego Estados Unidos ha quedado enterrado en cuanto a ejemplo de seguridad y de libertad.

Estados Unidos está obligado a celebrar cuántas cumbres internas sean necesarias para enfrentar un problema interno tan serio como el de la inseguridad o el descontrol en la venta de armas si quiere recuperar el espacio que tenía como ejemplo de seguridad y de libertad.

Con tan solo excluir deliberadamente en el mundo a tres países de la supuesta cumbre, Estados Unidos ha dejado de ser un modelo de democracia en el mundo.

Autor: Dr. Víctor Manuel Peña

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