De Cristóbal Colón a Trujillo

Por Edgar Marcano viernes 27 de marzo, 2020

Cada segmento de nuestra historia esclarece o sugiere el origen de nuestras interminables crisis, la Hispaniola, isla que amó Colón, muy lejos de Dios y muy cerca de los EE. UU., puerta del advenimiento de la cultura europea a América, en pleno paleolítico superior a principios del siglo 16 sus nativos fueron exterminados y sustituidos por esclavos negros africanos, de hecho, fue el primer campamento para la colonización.

En 1605 fue abandonado su extremo occidental y ocupado por piratas europeos, estableciendo luego Francia su colonia, un campamento de trabajos forzosos intensivos, apoderándose de 1/3 de la isla abandonada a su suerte por su muy mala madrasta España, los 2/3 del oriente de la isla viven en el siglo 17 todo un ciclo de miseria, la mano de Dios, el ganado y el comercio con los vecinos dieron cierto florecimiento durante el siglo 18, pero más de 450,000 esclavos hacinados y explotados a toda máquina en unos 28,000 Km2, se rebelaron, obliterando toda la cultura europea, dando origen al país más pobre del hemisferio, Haití, a principios del siglo 19, tras décadas de encarnizadas batallas, ya tratados habían transferido a Francia toda la isla.

Los de la parte este, colonia española, corrimos la suerte de nuestra colonia morocha, nos invadieron, abolieron la esclavitud, nos ocuparon por 22 años, pero ante abismal brecha cultural, terminamos separándonos de Haití, naciendo la República Dominicana a mediados del siglo 19, el infierno haitiano nos ha contagiado su anarquía desde su génesis hasta el día de hoy.

Tuvimos invasiones europeas y fuimos campo de batalla de sus potencias al considerarnos frontera imperial, España fue la peor de todas las madrastas de las patrias y bajo su tutela pasamos las de Caín, una vez libres, los atrasados caudillos fueron incapaces de mantener la independencia, recurriendo a la anexión a España, “madre patria”, caso único, insólito e insostenible, para 1865 logramos la restauración de la emancipación, hasta entonces, desde entonces y hasta hoy nuestros caudillos no han hecho más que robar e intentar vender la parte nuestra de la isla, causas principales de nuestras crisis, todos nuestros dirigentes han tenido su Fe suscrita en las rentas nacionales, siempre luchan a muerte por el poder, apuntalados en empréstitos y bonos soberanos, a cada rato llevan las finanzas de RD al colapso.

La aplicación de la doctrina de Monroe evitó a principios del siglo 20 que los acreedores europeos nos cobraran violentamente, mientras los caudillos criollos seguían matándose por el control del poder, en medio de este caos, llega la intervención de los EE UU, entre 1916 – 24, los invasores lograron por la fuerza la estabilidad política, económica y financiera, legaron instituciones, infraestructuras, carreteras, ingenios azucareros y en fin los cimientos del capitalismo, se robustecieron instituciones y nos dejaron una guardia nacional formidable, de hecho una policía de control, comandada por el legendario brigadier Trujillo quien una vez en el poder pacificó el país, puso fin a la anarquía, exterminó el relajo de las folclóricas insurrecciones caudillistas, entre 1931 – 61, estableció un régimen de fuerza, se erigió amo absoluto de la RD, estableciendo una tiranía de espanto y brinco, solidario con el judío errante, anti comunista, incondicional de los gringos, autoritario, campeón de las libertades, irrespetuoso de los derechos humanos, sucumbió ante el giro político de los americanos frente a las dictaduras, aislado, sancionado, odiado por los EE UU y amado por su pueblo, cae despedazado por sus seguidores en conspiración con los norte americanos en 1961, retornando el caos, la anarquía y el desasosiego a la República Dominicana.

Por Edgar Marcano

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